Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Las Bombas Favoritas

Las Bombas Favoritas

Cada vez más eficientes, las bombas centrífugas autocebantes siguen entre las preferidas para el tratamiento de aguas residuales.



Por sus numerosas ventajas, es imposible definirlas de una sola manera y en una sola frase. Como primeros grandes atributos, se puede decir que son útiles en muchos tipos de aplicaciones y con diferentes líquidos, y que se fabrican en diversos materiales: fierro fundido, hierro dúctil, bronce, acero carbono, acero inoxidable y hastelloy.

Sin perjuicio de lo anterior, las bombas centrífugas autocebantes se sienten extremadamente cómodas aportando al tratamiento de aguas residuales, ya que son ideales para bombear líquidos contaminados, especialmente si contienen partículas sólidas. Esto es muy importante, ya que como indican en Soltex, una de las empresas líderes en este campo, el manejo de sólidos en suspensión genera inconvenientes en los equipos de bombeo. Ejemplos de ello son el desgaste prematuro de partes y piezas como el impulsor, los desbalances por golpes, los atascamientos y la consecuente pérdida de rendimiento y eficiencia, y la disminución de la vida útil del sistema.

Grandes atributos

Marco Antonio Pinto, Gerente Comercial de PGIC, otra reconocida empresa del rubro, expresa que su alta demanda para sanear aguas residuales obedece justamente a su condición de autocebantes, “lo que quiere decir que son capaces de aspirar el aire que esté en la tubería de succión, por lo que el proceso de puesta en marcha es muy sencillo y las posibles fallas durante la operación son de mínima ocurrencia. Además tienen rodete abierto, permitiendo así el manejo de sólidos, que obviamente siempre están presentes en las aguas residuales”, comenta.

En ese contexto, destaca el hecho que las bombas centrífugas autocebantes de impulsor abierto tengan un rango de aplicación, considerando puntos hidráulicos, muy extenso, “ya que normalmente se ajusta la velocidad de giro. Esto permite satisfacer necesidades muy distintas con sólo pocos modelos”.  

Agrega que esta tecnología opera con la misma eficiencia tanto en plantas de tratamiento de riles como de aguas servidas, en especial la gama de bombas de mayor tamaño. “Por ejemplo, las unidades de 10 pulgadas son capaces de mover caudales enormes de aguas con sólidos. Incluso, para ciertas aplicaciones, las bombas pueden incorporar recubrimiento cerámico para contrarrestar la abrasión y extender su vida útil”, acota.

Más eficientes

¿Qué mejoras o innovaciones se les han incorporado en los últimos años? Pinto las detalla: “Aparte del mejoramiento gradual de la eficiencia hidráulica y la inclusión de motores eléctricos también cada vez más eficientes, este tipo de bombas realmente no ha sufrido cambios importantes en los últimos años. Se ha logrado, eso sí, cada vez mayor compatibilidad con cada uso específico gracias a distintas metalurgias (equipos a pedido) o cambiando los materiales de ciertos elementos claves, como por ejemplo el sello mecánico”.

Sobre las opciones de seguir optimizando el rendimiento de estos equipos, el especialista manifiesta que para eso, como en todo proyecto hidráulico, resulta clave la ingeniería que se haya aplicado en el diseño de la planta donde se instalará la bomba. “Nos ha tocado inspeccionar plantas con piping inadecuado o exceso de singularidades que muchas veces ni siquiera fueron proyectadas. En particular, como en cualquier bomba, conviene poner especial atención en el lado de la succión”, afirma.

Por el lado de la mantención, en tanto, no se requieren mayores avances, ya que este proceso en una bomba centrífuga autocebante “es sencillo, muy similar al que se verifica en una de tipo centrífuga convencional. Por ejemplo, las bombas Ulmax que ofrecemos tienen tapa de inspección con acceso frontal, con lo cual no es necesario desmontar la bomba ni las tuberías en caso que se produzca algún bloqueo hidráulico producto de algún sólido mayor. El resto de los trabajos son muy sencillos: reemplazarla con frecuencia adecuada según el uso que tenga, al igual que los rodamientos y el sello mecánico”.

Aparte de presentar una eventual obstrucción por la acción de sólidos mayores, estas bombas y otras montadas sobre una base y acopladas a un motor externo, deben monitorearse ante cualquier vibración o ruido anormal que se les detecte. “En las plantas normalmente existe un equipo de mantención capacitado para solucionar problemas sencillos, y en caso de ser necesario puede requerirse la presencia de personal calificado”, indica.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 159 (julio-agosto 2019), páginas 64-65.