Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Campo de Oportunidades

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Las siguientes iniciativas contribuyen al uso eficiente del agua, principalmente en las labores de riego, en la actividad agrícola nacional.



El diagnóstico es lapidario: la cantidad de agua dulce por persona en Chile ha disminuido un 20% en las últimas décadas. Para peor, la disponibilidad y calidad de los recursos hídricos se está deteriorando rápidamente debido a su uso y gestión deficientes, sobreexplotación de aguas subterráneas, contaminación y cambio climático, señala la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) del Ministerio de Agricultura.

Los sectores productivos, por cierto, también están padeciendo la menor oferta del vital elemento. Esta difícil realidad golpea con más fuerza a la industria agrícola, que requiere grandes volúmenes de agua para el riego de los cultivos, concretamente sobre el 70% del total disponible en nuestro país.

El rubro tiene un gran reto en cuanto al uso eficiente del agua en riego: pese a que el informe "Escasez Hídrica en Chile: Desafíos Pendientes", elaborado por las Naciones Unidas en 2021, indica que este ítem ha mejorado un 17%, "aún existe casi un 60% de ineficiencia", advierte.

De Dulce y Agraz

Mauricio Galleguillos, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, destaca que Chile ha avanzado de manera importante en la implementación de tecnologías de riego, tanto por el impulso de subsidios estatales como por inversiones de parte de agricultores. "Esto ha gatillado significativas mejoras en productividad y competitividad, lo que ha generado el crecimiento de la actividad agrícola y el desarrollo de la agricultura de riego y de todas las empresas de servicios que la acompaña. Lo anterior se ha visto reflejado en el aumento de la superficie de riego, trayendo consecuencias negativas en la disponibilidad hídrica de las cuencas donde están insertos estos sistemas productivos, causando el agotamiento de acuíferos y afectando, incluso, el abastecimiento de agua a parte de la población local", expone.

El también investigador titular de Data Observatory revela que aún existen grandes asimetrías entre la pequeña y gran agricultura, lo que impide a la primera alcanzar eficiencias en el uso del agua acordes al potencial que tienen los sistemas de riego. "Básicamente disponen de los sistemas tecnológicos, pero no del conocimiento técnico para implementar el riego de buena forma. Así, en vez de lograrse eficiencias del 90% se alcanzan niveles entre el 40 y 80%", sostiene.

Añade que las plantas de procesos en la agroindustria requieren un consumo mucho menor de agua, por lo que el tema de la eficiencia "es menos crítico" que en las labores de campo.

Un diagnóstico coincidente, respecto al uso del agua en faenas agrícolas, tiene Eduardo Holzapfel, investigador asociado del Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería (CRHIAM). A su juicio, "con la implementación de los riegos presurizados y superficiales, que son más tecnificados, la producción y la eficiencia hídrica en la agricultura ha aumentado, pero esta última no en los rangos esperados, alcanzando no más allá del 30-40%".

Especifica que el mejoramiento en el empleo del recurso solo se está dando en las partes altas de las cuencas, mientras que en los sectores bajos, donde llega menos agua, sigue habiendo un déficit relevante en este ítem.

¿Cómo Avanzar?

Un instrumento que promete contribuir a asegurar una mayor sustentabilidad del recurso hídrico en la agricultura y agroindustria es la nueva Ley de Riego, publicada en el Diario Oficial el 26 de septiembre pasado. La iniciativa legal busca incrementar los apoyos estatales a la pequeña y mediana agricultura, a las comunidades y organizaciones de regantes, "para impulsar el desarrollo rural de manera sustentable y, al mismo tiempo, aumentar la eficiencia y seguridad hídrica del país".

Un punto fundamental de la regulación y su reglamento es que se considerarán como marco los instrumentos de ordenamiento territorial y gestión de cuencas vigentes.

En ese sentido, se bonificarán los proyectos con inversiones anexas que incorporen objetivos ambientales, como favorecer el ahorro y uso eficiente del agua; el uso de aguas pluviales; la reutilización de aguas residuales; conservación de la biodiversidad, del suelo y del recurso hídrico; soluciones basadas en la naturaleza y otros similares.

En Escenarios Hídricos 2030, iniciativa que busca la sustentabilidad del agua en nuestro país, apuestan por la optimización del riego agrícola para aumentar la productividad por hectárea y, al mismo tiempo, disponibilizar agua para otros usos. Por ejemplo, destacan que en la cuenca del río Maipo una mayor eficiencia en riego podría incrementar la disponibilidad de agua en 23,42 m3/s (equivalente a 2.9 veces el volumen que el embalse El Yeso puede acumular durante 1 año) y reducir la brecha hídrica, es decir, la diferencia entre el agua disponible y la demanda.

Añaden: "Complementariamente, integrar prácticas agrícolas sustentables y regenerativas, como permacultura, agroforestería o agricultura sintrópica, también puede mejorar las condiciones naturales para el desarrollo productivo, mejorando el estado de las fuentes de agua y ecosistemas relacionados".

Para Galleguillos, aunque hace años se vienen implementando tecnologías de monitoreo de riego en campo, "la implementación masiva de sensores de humedad de suelo y agroclimáticos son fundamentales para garantizar un adecuado seguimiento del agua aplicada. Existe mucho espacio para mejora en el desarrollo de modelos basados en inteligencia artificial capaces de integrar la gran cantidad de data que se genera hora a hora con sensores de diferente índole".

Campo de Oportunidades-02 300"Chile ha avanzado de manera importante en la implementación de tecnologías de riego", destaca Mauricio Galleguillos.

Subraya que el desarrollo de nuevos sensores de monitoreo de parámetros claves, para conocer la respuesta del cultivo frente al riego, "es de gran relevancia para vincular esta labor a la producción de manera más directa. De este modo, la información proporcionada por drones o sensores fisiológicos, que además integren datos de la calidad de la fruta, representan una frontera de desarrollo para la industria agrícola en general".

Poniendo otro énfasis, Holzapfel aboga para que haya una política más clara para mejorar la disponibilidad y distribución del agua. Al respecto, plantea que "ahora que hay menos agua que se embalsa en la cordillera se debe empezar a trabajar con embalses que permitan regular los caudales en el verano. En ese sentido, hay mucha cantidad de agua que va al mar que podría almacenarse para fines de riego".

Por otra parte, el experto resalta que en el CRHIAM "hemos hecho bastante en automatización de los sistemas de riego por surcos de frutales y en el desarrollo de modelos de optimización para la distribución de cultivos en una cuenca. Esto, asociado al uso de nuevas tecnologías, como las satelitales, para determinar la demanda de agua, de manera de alinear demanda, disponibilidad y uso".

Ejemplos de Iniciativas

Para contribuir también a incrementar la disponibilidad y uso eficiente del agua en este rubro, el 10 de octubre pasado el Congreso despachó a ley el proyecto que permite el empleo de aguas grises tratadas o recicladas para el riego agrícola.

La iniciativa, publicada en el Diario Oficial el 27 de noviembre, modifica la ley Nº 21.075 para permitir la recolección, el tratamiento y el uso de aguas provenientes de las tinas, duchas, lavamanos, lavaplatos, máquinas lavavajillas y lavadoras de ropa, para el riego de árboles frutales, cultivos ornamentales, cultivos de flores, cereales, cultivos industriales, praderas o empastadas para bolo o silo, producción de semillas, agua de pulverización, frutas y hortalizas, entre otros.

Las aguas grises, eso sí, no podrán ser utilizadas para el riego de frutas y hortalizas que crecen a ras de suelo y que son consumidas por las personas, ni tampoco para abastecer cultivos que consuman animales y que puedan transmitir afecciones a la salud de las personas.

También recientemente, el Centro Regional Ceres, en colaboración con el Gobierno Regional de Valparaíso, dio el vamos al proyecto FIC-R que, a través de la implementación de tres técnicas agroecológicas, busca mejorar la captura, almacenamiento y uso eficiente del agua en 7 predios agrícolas, uno en cada provincia de la región.

La iniciativa, denominada "Diseños hidrológicos basados en la naturaleza para el almacenamiento y uso eficiente del agua", propone la implementación de terrazas con enfoque geomorfológico, el establecimiento de coberturas vegetales multiespecie y el uso de consorcios microbianos. En su conjunto, estas labores apuntan a "mejorar la eficiencia del agua obtenida de las precipitaciones a través de la formación de terrazas, la producción de materia orgánica que deviene de la siembra de semillas forrajeras, y la propagación de micorrizas por su variedad de beneficios ecosistémicos para el suelo".


DATOS:

1
Requisito fundamental para avanzar en la eficiencia en el uso del agua en la agroindustria "es el desarrollo del capital humano que debe implementar las soluciones, lo que debe hacerse desde el colegio hasta la universidad", expresa Mauricio Galleguillos.

30
Agricultores pertenecientes a la Cuenca del Maipo, con el apoyo de las empresas Kilimo y Coca-Cola Chile, reciben desde hace unos meses, en sus teléfonos celulares, consejos personalizados sobre cuándo y cuánta agua deben utilizar en sus plantaciones de nogales, cítricos o uva de mesa, y así optimizar sus riegos en hasta un 30%.

1.000
Unidades de fomento será el monto máximo, según la nueva Ley de Riego, al que podrán acceder los pequeños agricultores para proyectos individuales en este ámbito. Los proyectos asociativos tendrán un tope de 5.000 UF.

Artículo publicado en InduAmbiente n° 185 (noviembre-diciembre 2023), páginas 20 a 22.