Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Cómo Santiago recuperó su río

Cómo Santiago recuperó su río

En 2010, el proyecto Mapocho Urbano Limpio, impulsado por Aguas Andinas y el Estado, eliminó todas las descargas de aguas servidas al río que hoy es un activo urbano, ambiental y social.



El modelo público-privado reflejado en el proyecto Mapocho Urbano Limpio, que en tiempo récord saneó el río Mapocho liberándolo de descargas de aguas servidas, transformó un problema sanitario histórico en un activo urbano, ambiental y social. Hoy, el cauce limpio convive con parques, biodiversidad y un modelo de biofactorías que reutiliza energía y recursos para millones de personas.

Conmemorar los 15 años de la histórica iniciativa es mucho más que mirar al pasado. Es reconocer el valor de una decisión colectiva que cambió la forma de habitar Santiago y su relación con el agua. Una demostración concreta de que la colaboración público-privada no solo resuelve problemas urgentes, sino que puede abrir caminos de desarrollo sustentable, resiliencia urbana y bienestar para los más de ocho millones de habitantes de la Región Metropolitana.

En 2010, Santiago vivió uno de los cambios urbanos y ambientales más relevantes de su historia: el río Mapocho, por décadas contaminado y sinónimo de riesgo sanitario, comenzó a fluir limpio. Este hito no solo respondió a innovación y tecnología, sino a una decisión estratégica que marcó un antes y un después: la unión de esfuerzos públicos y privados para devolver a millones de habitantes un río limpio, saludable y plenamente integrado a la vida urbana con un renacer de biodiversidad único.

A fines de los años noventa, la situación era crítica. Cerca del 97% de las aguas residuales de Santiago se vertía sin tratamiento al Mapocho y al Zanjón de la Aguada. Frente a esta realidad, Aguas Andinas y el Estado impulsaron el proyecto Mapocho Urbano Limpio (MUL), una obra sanitaria sin precedentes en América Latina. De esa forma se construyó un interceptor de 28,5 kilómetros que encapsuló más de 21 descargas que llegaban al río para llevarlas a las plantas de tratamiento de aguas servidas. Gracias a esta alianza, la Región Metropolitana alcanzó el 100% de tratamiento de aguas servidas en solo 12 años, hito que varios países desarrollados lograron en varias décadas.

José Sáez, gerente general de Aguas Andinas, señala que "cuando el sector público y privado se unen con visión, es posible lograr transformaciones que cambian la vida de millones de personas. El Mapocho Urbano limpio es una prueba de que la colaboración genera beneficios concretos y duraderos para la ciudad".

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La ministra de Obras Públicas, Jéssica López, y el gerente general de Aguas Andinas, José Sáez, conmemoraron 15 años de la alianza público-privada que permitió recuperar el río Mapocho.

La descontaminación del río permitió reducir riesgos de enfermedades entéricas, mejorar la calidad ambiental de 16 comunas y favorecer el retorno de flora y fauna nativa, consolidando al Mapocho como un corredor biológico y un aula abierta para miles de estudiantes y visitantes.

Biofactorías: beneficios sostenibles

El acuerdo que dio vida al Mapocho Urbano Limpio evolucionó hacia una ambición mayor: transformar el tratamiento de aguas residuales en un modelo de economía circular que genera agua limpia, energía y nutrientes.

Así nacieron las biofactorías de Aguas Andinas, La Farfana y Mapocho-Trebal, instalaciones que desde 2017, no solo depuran las aguas residuales de ocho millones de habitantes, sino que también entregan nueva vida a los residuos de millones de personas.

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Las biofactorías de Aguas Andinas depuran las aguas residuales y entregan nueva vida a los residuos generados por ocho millones de personas.

Estas plantas procesan más de 1.300 millones de litros diarios y han permitido que Santiago forme parte del 28% de la población mundial libre de contaminación por aguas servidas. Junto a lo anterior, las biofactorías se han transformado en verdaderas fábricas de economía circular, gracias a diversos números que permiten la generación de energía y una serie de subproductos a partir del tratamiento de residuos, entre los que destacan:

• 72% de los biosólidos revalorizados en suelos agrícolas.

• 47,3 GWh de energía eléctrica para autoabastecimiento.

• 64 millones de m3 de biogás anuales, parte transformado en gas natural para 40.000 hogares.

• 504 GWh generados en Mapocho-Trebal, equivalentes al consumo anual de 140 mil hogares.

• Más de 4.245 hm3 de agua tratada desde 2010.

"Nuestro compromiso es trabajar día a día en la sostenibilidad de los servicios de agua y saneamiento. Las biofactorías son la expresión concreta de ese propósito, ya que combinan tecnología, innovación y un modelo que transforma residuos en beneficios para las personas, la agricultura y la ciudad. Este enfoque también se proyecta hacia el futuro con nuestra estrategia Biociudad, un conjunto de proyectos y soluciones concretas para potenciar la resiliencia y adaptación de la Región Metropolitana frente al cambio climático", agrega José Sáez, gerente general de la compañía de servicios medioambientales.

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La descontaminación del río hoy permite desarrollar diversas iniciativas que favorecen a los habitantes de la ciudad.

Hoy, el Mapocho limpio no es un punto de llegada, sino un punto de partida. Un compromiso compartido para seguir avanzando hacia una ciudad más sustentable, más resiliente y más consciente del valor de su patrimonio hídrico.

Artículo publicado en InduAmbiente n° 197 (noviembre-diciembre 2025), páginas 26 a 27.