Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

¿Buena conexión?

¿Buena conexión?

Profundizamos en el estado actual y desafíos de la participación comunitaria en los proyectos de generación y transmisión eléctrica.



El proyecto solar El Encanto no hizo honor a su nombre y generó resistencia en la comuna de Marchigüe, en la región de O'Higgins. Para la administración municipal, por ejemplo, la futura central fotovoltaica iba a ser dañina para "el medio ambiente, la agricultura campesina y la cultura productiva del territorio".

Aduciendo razones socioambientales, técnicas y económicas, en mayo pasado Colbún decidió retirar la iniciativa de evaluación ambiental.

Pocos meses antes, el Segundo Tribunal Ambiental había aprobado la conciliación alcanzada entre un grupo de vecinos de la comuna de Litueche y la empresa de Statkraft. El acuerdo estableció que los proyectos de optimización de los parques eólicos Cardonal, Los Cerrillos y Manantiales, así como todas las modificaciones realizadas a las declaraciones de impacto ambiental originales, ingresarán al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

También en los últimos meses, en un sector rural de Ancud, al norte de la isla de Chiloé, la instalación de un parque eólico ha generado conflictos con científicos que estudian el cambio climático y organizaciones que resguardan la biodiversidad del sector.

En el área de la transmisión eléctrica, grandes proyectos como la línea Cardones-Polpaico, en operaciones desde 2019, también ha generado resistencia en algunos actores del territorio, lo que ha traído coletazos judiciales hasta el presente año.

Aunque son casos excepcionales, la fuerte irrupción de la generación solar y eólica ha conllevado la aparición de potenciales nuevos impactos en el entorno natural y humano, desafiando el vínculo empresa-comunidad.

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Los proyectos transmisión eléctrica destacan por su gran extensión, gatillando en ocasiones la oposición de diversos actores de los territorios intervenidos.

Impactos de las ERNC

Considerando ese escenario, un reciente informe parlamentario abordó los impactos socioambientales que provocaría la generación eólica, centrándose en tres:

• Gentrificación: La instalación de parques eólicos en áreas rurales puede aumentar el valor del suelo, desplazando a comunidades locales vulnerables. "Este fenómeno, aunque potencialmente positivo para los dueños de tierras, puede exacerbar desigualdades sociales", afirma el documento.

• Empleos temporales: Aunque durante la construcción de estas centrales hay demanda por fuerza laboral, las oportunidades a largo plazo son más limitadas debido a la automatización del mantenimiento.

• Contaminación atmosférica: Si bien la operación de los aerogeneradores no emite contaminantes, la fase de construcción puede liberar polvo y partículas finas en el aire, afectando la salud respiratoria de las comunidades cercanas.

Por su parte, el estudio "Impacto social de proyectos solares fotovoltaicos en Chile - etapa I: Valoraciones en el contexto de los procesos de participación ciudadana (PAC) medioambiental", desarrollado por Fernanda Soler de Solar Energy Research Center (SERC Chile), estableció que los temas relacionados con ecosistemas y biodiversidad, salud y calidad de vida, y economía local y empleo son los que más se repiten en estos procesos participativos.

Explicita, además, que las referencias a la contaminación y al patrimonio cultural, histórico y de zonas de interés destacan como temas críticos, evidenciando una valoración negativa de los proyectos cuando se perciben como amenazas al entorno local.

El análisis concluye que "un desafío clave identificado es la falta de comunicación y transparencia en muchos de los procesos evaluados. La ausencia de información clara y accesible, combinada con la percepción de desigualdad en las medidas de mitigación y compensación, fomenta la desconfianza y el rechazo a los proyectos".

En sus resultados se subraya que el impacto social de los proyectos solares fotovoltaicos va más allá de los efectos tangibles y directos, como la alteración de ecosistemas o el uso de recursos naturales. "Abarca, además, transformaciones profundas en la vida cotidiana, las dinámicas económicas locales y el tejido cultural de las comunidades", afirma.

También se identificaron limitaciones relacionadas con la disponibilidad y calidad de los datos obtenidos en los procesos de PAC, lo que sugiere la necesidad de mejorar los mecanismos de registro y sistematización de las observaciones ciudadanas.

Trabajo colaborativo

Evaluando esta instancia participativa, Camilo Charme, director ejecutivo de Generadoras de Chile, plantea que "hoy, las empresas están trabajando en establecer un trabajo colaborativo que se ha ido adaptando y robusteciendo a base de diálogos cada vez más tempranos con un enfoque integral, de respeto y que ha aportado al desarrollo de la industria. Sin embargo, aún existen desafíos y oportunidades que debiesen ser abordadas no solo desde una mirada comunidad-empresa, sino que en conjunto con el Estado proporcionando garantías, apoyo y lineamientos claros para un desarrollo más certero en las inversiones".

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Camilo Charme revela que las empresas generadoras están estableciendo diálogos más tempranos con las comunidades.

Con coincidencias, su par de Transmisoras de Chile, Javier Tapia, expone que "en los últimos años hemos visto avances importantes en cómo se conciben los procesos de participación en el desarrollo de proyectos de transmisión. Cada vez es más común que las empresas adopten un enfoque de relacionamiento temprano, promuevan el diálogo con las comunidades y busquen medidas que aporten valor al entorno. Sin embargo, aún hay espacio para que esta participación sea más incidente y efectiva. Las comunidades valoran ser escuchadas, pero también que sus inquietudes puedan reflejarse en decisiones concretas. Avanzar hacia una participación que genere impactos reales es clave para construir confianza y dar viabilidad a los proyectos".

En ese contexto, destaca a empresas del sector que han promovido mecanismos de escucha anticipada, construcción conjunta de medidas de compensación y programas sociales diseñados junto a las comunidades.

Por ejemplo, ISA Energía implementó un Programa de Desarrollo de Áreas Verdes en Freirina, entre 2019 y 2022, que transformó el paisaje y la vida comunitaria de esa zona de la región de Atacama. La iniciativa, que ejecutó en colaboración con la fundación Mi Parque y el municipio local, llegó a crear más de 15.000 metros cuadrados de espacios de encuentro que promueven la participación comunitaria y fortalecen las identidades locales.

Dispar es la opinión de Gonzalo Melej, coordinador del Proyecto Descarbonización de Chile Sustentable, para quien la participación ciudadana en ambos rubros "es limitada, ya que los mecanismos formales existentes bajo la evaluación de impacto ambiental o la consulta indígena (en el marco del Convenio 169 de la OIT) generalmente se aplican en etapas tardías del proyecto, sin incidencia real en la planificación y decisiones finales. Se requiere fortalecer etapas de participación temprana durante la fase del diseño de un proyecto, junto con un acceso transparente a la información respecto a los costos y beneficios que trae para las comunidades y su entorno".

Potenciar el vínculo

Para el ingeniero en recursos naturales renovables, uno de los principales desencadenantes de conflictos relacionados con proyectos energéticos tiene que ver con los criterios de localización que se ocupan. De hecho, comenta que la alta concentración de plantas eólicas y solares, principalmente en zonas rurales, ha generado diversos problemas debido a su proximidad con asentamientos humanos o competencia con uso de suelo agrícola. "Las regiones de Valparaíso, Bío-Bío y Maule son algunas de las que se han visto más afectadas por la instalación de estos grandes proyectos, lo que ha generado diversas tensiones sociales y territoriales", precisa.

Gonzalo Melej acota que esta situación se ve agravada por la ausencia de planificación territorial, por lo que "es fundamental fortalecer los procesos de participación para un diseño conjunto de las iniciativas. Se deben integrar a las comunidades en sus etapas iniciales y no solo cuando ya está definido un proyecto para ayudar a conciliar su construcción y operación de forma más armónica con las comunidades, su entorno y mitigar potenciales conflictos. Estos procesos no deben ser meros trámites consultivos, sino con posibilidades de incidencia real. Para ello, se requiere mejorar el acceso a una información transparente, clara y entendible, junto con espacios de capacitación para que cualquier persona pueda comprender los impactos y beneficios que trae un proyecto".

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Para Gonzalo Melej,una causa principal de los conflictos ligados a proyectos energéticos tiene que ver con los criterios de localización ocupados.

Javier Tapia está de acuerdo en fortalecer la PAC, pero no solo en su dimensión normativa o procedimental, sino también en su sentido de fondo. Señala: "una participación efectiva es aquella que permite a las comunidades incidir, proponer mejoras y sentir que sus condiciones de vida fueron consideradas. Eso implica reglas claras, representaciones legítimas, espacios bien diseñados y tiempos adecuados. Se requiere, asimismo, un cambio cultural sobre cómo se conciben estos procesos: no como un obstáculo, sino como una oportunidad para lograr acuerdos más sólidos, proyectos más sostenibles y relaciones de largo plazo entre empresas y comunidades".

Más que fortalecer el proceso de consulta, en Generadoras de Chile apuestan por fomentar una participación temprana, clara y colaborativa, especialmente en los proyectos que se insertan directamente en los territorios. "Esto implica evitar la fragmentación de los canales de participación, disminuir la incertidumbre y construir confianza desde el inicio, con predictibilidad y objetivos compartidos", indica Camilo Charme.

Añade que desde su gremio y empresas asociadas están impulsando –en conjunto con la Pontificia Universidad Católica de Chile– una iniciativa de "Principios orientadores para la participación ciudadana temprana en proyectos de energías renovables", basada en experiencias comparadas internacionales. La propuesta reconoce a esta instancia "como un elemento clave para mejorar la calidad del diálogo territorial, anticipar conflictos y aportar legitimidad al desarrollo energético sostenible del país", especifica.

Otros desafíos

Javier Tapia releva otro gran desafío: realizar cambios legales que permitirían adecuar mejor las exigencias regulatorias a la naturaleza de proyectos como las líneas de transmisión. En ese sentido, expresa que los plazos para procesos de participación ciudadana hoy son los mismos para una línea que atraviesa varios cientos de kilómetros y múltiples comunidades que para un proyecto acotado a un solo sitio. "Eso no solo genera una presión poco realista, sino que puede dificultar la generación de vínculos de calidad con los territorios", manifiesta el representante de Transmisoras de Chile.

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Javier Tapia apuesta por adecuar mejor las exigencias regulatorias a la naturaleza de proyectos como las líneas de transmisión.

Para Gonzalo Melej, en pro de avanzar hacia una transición energética justa, también es relevante que se asuman los impactos acumulativos históricos que dejó la operación de centrales termoeléctricas en seis comunas de nuestro país: Tocopilla, Mejillones, Huasco, Quintero, Puchuncaví y Coronel. "Es urgente implementar allí planes de remediación y reparación ambiental y social, ya que tras el cierre de las unidades carboneras no se están impulsando medidas de desmantelamiento de infraestructura, remediación de suelos ni planes de monitoreo y acompañamiento por los impactos en salud pública, perpetuando afectaciones sobre las comunidades y su entorno", advierte.

DATO:

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Estudio técnico encargará próximamente el Ministerio de Energía, con el apoyo del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, para desarrollar un instrumento y metodología cuantificable que facilite la toma de decisiones en la planificación energética. Buscará asegurar que los nuevos proyectos de generación, transmisión y almacenamiento de energía se desarrollen en armonía con los territorios y comunidades locales.

Artículo publicado en InduAmbiente n° 195 (julio-agosto 2025), páginas 10 a 13.