Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Delito sin Fronteras

Delito sin Fronteras

Algunos casos de responsabilidad penal por daño ambiental en el mundo.



Historias como la de Nelson Bravo dejarán de ser una rareza en el corto a mediano plazo en Chile. Aunque con una tipificación penal distante. A él, jefe de turno eléctrico de Minera Maricunga, se le acusa del delito de propagación de agentes contaminantes, según artículo 291 del Código Penal. Esto, por el derrame de cerca de 15 mil litros de hidrocarburos desde un estanque no autorizado de la empresa en mayo de 2017, el cual habría afectado territorio indígena de la comunidad Colla, provocando muerte de ganado y afectación de la flora, del pH del suelo y del cauce del río Jorquera.

En un futuro, que muchos esperan cercano, ese tipo de transgresión legal por parte de personas naturales y/o jurídicas estará bajo el paraguas de la ley que sancionará delitos contra el medio ambiente y el daño ambiental, castigándolos hasta con tres años de cárcel.

El proyecto que integra seis mociones sobre la materia estaba, hasta el cierre de esta edición, en su primer trámite en el Senado.


En América Latina

Como insumo para la futura regulación, el Instituto Libertad desarrolló el informe “Persecución de Delitos Ambientales en América Latina”, un análisis sobre cómo se aborda esta realidad en distintos países de la Región.

En sus conclusiones, señala que al igual que en otras regiones ecológicamente amenazadas, la persecución de delitos ambientales en Latinoamérica expone y aborda las debilidades en la política ambiental mediante la realización de investigaciones, la recopilación de pruebas, la presencia en zonas aisladas y el fortalecimiento de la cooperación ciudadana. “Se enfrenta a muchos obstáculos en ese esfuerzo, como la investigación limitada, la falta de claridad legal y la contradicción con las políticas económicas estatales. Para superarlos, los fiscales ambientales deben encontrar nuevas estrategias para fortalecer sus relaciones dentro de la red estatal”, expone.

550X350 3 Vertido ilegal residuos copiaLos delitos relacionados con residuos mueven muchos millones de dólares.

Tanto en esta parte de América como en el resto del mundo los crímenes más comunes hacia el medio ambiente se relacionan con la explotación ilícita de fauna y flora silvestres, la contaminación y la eliminación de residuos tóxicos.

Un reciente informe realizado por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) en 70 países expone datos sobre las amenazas y delitos contra el ambiente. Ahí se revela que más del 60% de los países encuestados son testigos de nuevas formas de delincuencia medioambiental, “lo que muestra un avance de la sofisticación y adaptación de los grupos delictivos a escala mundial”, apunta.

El estudio también constata que los crímenes contra el medio ambiente “facturan” entre 110 y 281 mil millones de dólares al año. Este valor se obtiene, principalmente, gracias a mejoras en las estimaciones y a la inteligencia criminal. Cabe indicar que el comercio de petróleo ilícito contribuye con cerca del 9% del monto total.


Principales Delitos

La tala irregular y el comercio ilícito de madera ocupan, con holgura, el primer puesto de los delitos medioambientales en el mundo, moviendo entre 51 y 152 mil millones de dólares al año. En particular, el popular “blanqueo de madera” consiste en vender y exportar madera de especies protegidas gracias a una certificación fraudulenta.

Muy relevantes son también el tráfico de especies, que equivale a entre 7 y 23 mil millones; y la pesca ilegal, con entre 11 y 24 mil millones. A éstos se le une la minería irregular (entre 12 y 48 mil millones) y los delitos relacionados con los residuos (entre 10 y 12 mil millones).

En esta categoría se suele incluir, además, el asesinato de los ambientalistas que denuncian prácticas ilegales contra el entorno natural. Uno de los casos más emblemáticos fue el de la hondureña Berta Cáceres, asesinada en marzo de 2016 en el país centroamericano.

550X350 2 Aguas contaminadas copiaEl vertido de aguas residuales sin tratar en cuerpos de agua es penalizado en muchos países.

Tanto Pnuma como Interpol reconocen que existe un alto grado de incertidumbre a la hora de afinar las cifras por la falta de estadísticas criminales en este campo. Sin embargo, aclaran que los delitos medioambientales ocupan el tercer lugar a nivel planetario, solo por detrás del tráfico de drogas (344 mil millones de dólares) y las falsificaciones (288 mil millones).

Otro aspecto que complejiza la persecución penal es que la delincuencia suele ser mayoritariamente transnacional. En gran parte de los casos la sede de las empresas que cometen los ilícitos, y quienes obtienen los mayores beneficios, tienen domicilio fuera del país afectado.

El reporte constata que algunos grupos armados no estatales, el terrorismo y las redes delictivas se financian mediante la explotación de los recursos naturales de las zonas en conflicto, estimándose que al menos el 40% de las pugnas internas se vinculan a este delito.

Deja de manifiesto, asimismo, que el tráfico de animales salvajes supone una grave amenaza a la supervivencia de la biodiversidad del planeta. En ese sentido, revela que cuanto más en extinción se encuentra la especie, más elevado es su precio. “Los animales más demandados en el mercado negro son aves tropicales como loros y guacamayos; reptiles como serpientes y cocodrilos; algunos arácnidos como tarántulas; y los monos titís, chimpancés y lémures”, precisa.

El tráfico con animales no es únicamente para su compra como mascotas “domésticas”. Existen casos tanto o más graves como la venta en el mercado negro de marfil de elefante, cuerno de rinoceronte o piel del tigre, utilizados muchas veces como artículos de decoración.

La Interpol también clasifica como delitos ambientales de alto nivel todos los relacionados a la explotación forestal, como la tala ilícita de árboles y las actividades conexas; a la pesca ilegal y a las infracciones destinadas a facilitar su comisión, como la falsificación de documentos; y a la contaminación, que incluye el comercio y la eliminación ilegal de residuos peligrosos o electrónicos.


Desafío de Seguridad

El reporte de Interpol y Pnuma sentencia que la delincuencia medioambiental no solo es un problema económico o de protección de la naturaleza, sino también un reto para la seguridad mundial. La policía internacional especifica que “los delitos contra el medio ambiente no se limitan a la caza furtiva, el tráfico de especies silvestres o la contaminación, sino que incluyen otras actividades delictivas que los facilitan, como el fraude, la falsificación de documentos, el blanqueo de capitales y la corrupción”.

El informe concluye indicando que “a diferencia de cualquier otra forma conocida de delito, el de tipo ambiental se agrava por su impacto en el medio ambiente y, por tanto, su costo para las generaciones futuras. La deforestación, el vertido de productos químicos, la pesca ilegal y otros delitos dañan el medio ambiente, causando la pérdida de aire y agua limpios, exacerbando las condiciones climáticas extremas, reduciendo la seguridad alimenticia y, por lo tanto, amenazando la salud general y el bienestar de la sociedad. Estos crímenes también privan a los gobiernos de ingresos muy necesarios y socavan los negocios legales”.

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Dato


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Proyectos, entre otras iniciativas, implementa Interpol: Eden, para detectar y contrarrestar el comercio y el vertido ilícitos de residuos a nivel internacional; y Maritime Pollution, que se enfoca en la contaminación marina, sobre todo en los vertidos ilegales de desechos e hidrocarburos desde buques.

Artículo publicado en InduAmbiente N° 162 (enero-febrero 2020), págs. 92-95.