Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Las Obras y el Clima

Las Obras y el Clima

Algunas propuestas del sector construcción para afrontar el cambio climático.



Si bien Chile hace una "humilde" contribución de 0,25% a la generación global de gases de efecto invernadero (GEI), es altamente vulnerable al cambio climático. Por ello, es muy necesario que el país avance en la implementación de planes y acciones para mitigar y adaptarse a este fenómeno.

En ese contexto, los distintos sectores productivos tienen mucho qué decir, en especial aquellos que tienen gran responsabilidad en la materia como ocurre con la construcción.

A nivel mundial, este rubro, considerando el ciclo de vida completo de los proyectos - las emisiones de los insumos utilizados, las del proceso constructivo en sí mismo y las de uso de la infraestructura edificada -, genera cerca del 30% del total de gases de efecto invernadero.

En nuestro país aún no existen cifras oficiales al respecto. Sin embargo, a partir del Tercer Informe Bienal de actualización de Chile sobre Cambio Climático (2018), se estima que dicho sector aporta poco más del 20% del total de GEI.

Construcción sustentable

En marzo, la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) presentó un documento, desarrollado con el apoyo de la consultora internacional EY, con una serie de propuestas para que los principales sectores de la economía a nivel local avancen hacia una operación más sustentable y, de este modo, estén mejor preparados para enfrentar los desafíos que impone el cambio climático.

Para el rubro en cuestión, las acciones apuntan a incorporar estándares y buenas prácticas propias de la "construcción sustentable". Según el documento, este concepto abarca cualquier acción o iniciativa que se incorpora a una obra o proyecto, en cualquiera de sus etapas, y que se traduce en ahorro en el consumo de recursos y energía; aportes en la disminución de la huella de agua y carbono; mejorar la calidad de ambiente interior de viviendas y edificios; o lograr menos impactos durante la fase de construcción.

"De esta forma, el objetivo de la construcción sustentable de un edificio o infraestructura es la reducción de sus impactos ambientales y conseguir una mayor calidad de vida para los usuarios", señalan Héctor Acuña, Pablo Easton, Camila Ramos y Camilo Torres, autores del capítulo de la Mesa de Construcción.

Adaptando los fundamentos

A juicio de los especialistas, en materia de adaptación y dada la vulnerabilidad de Chile, se debe fortalecer el desarrollo de la infraestructura pública y privada. En esa dirección, proponen "realizar estudios con el fin de evaluar adecuadamente las inversiones necesarias para la resiliencia de la infraestructura en áreas como escasez hídrica, protección del borde costero y generación de obras fluviales para la prevención de desbordes de ríos".

La Cámara Chilena de la Construcción (CChC) sugiere, después del desarrollo de dichos sondeos, incorporar la información obtenida a versiones futuras del informe Infraestructura Crítica para el Desarrollo (ICD).
En el mismo ámbito, la entidad recomienda impulsar el uso de tecnologías y softwares en la modelación, simulación y diseño de obras hidráulicas.

A nivel sectorial, el "Plan de adaptación y mitigación de los servicios de infraestructura al cambio climático 2017-2022 (MOP/MMA)" entrega los lineamientos principales para generar condiciones que aumenten la resiliencia de las ciudades ante los crecientes riesgos que presenta el cambio climático. Desarrollado por el gobierno anterior, este instrumento busca integrar los conceptos de adaptación y mitigación al desarrollo de obras públicas de distintas tipologías.

Entre sus líneas de acción está el impulso a cambios metodológicos para incorporar la gestión del riesgo hidroclimático futuro a la evaluación, diseño y planificación de servicios de infraestructura. Es decir, las obras asociadas a la provisión de recursos hídricos (embalses de regadío), otras que estén emplazadas en zonas costeras y aquellas vinculadas con la conectividad y protección del territorio, que pudieran verse afectadas por eventos hidrometereológicos extremos.

Otro eje de gestión del plan MOP/MMA se orienta a mejorar el monitoreo de la disponibilidad de recursos hídricos (mediante la ampliación de la densidad de estaciones en glaciares, cuencas y subcuencas de zonas con cobertura de nieve), como también de caudales extremos y amenazas costeras.

Mitigación eficiente

En términos de mitigación, se contempla la implementación de medidas en tres áreas: eficiencia energética (EE) y del uso del agua, ciclo de vida de los insumos y planificación de ciudades.

"De acuerdo con estudios internacionales, las edificaciones que cuentan con certificaciones de edificación sustentable (LEED y CES, entre otras) reducen el consumo energético respecto a edificios convencionales entre 15% y 35%", afirman los expertos de la Mesa de Construcción. En esa dirección, la CChC se comprometió a propiciar las certificaciones energéticas en los proyectos de inversión de sus empresas socias en el corto y mediano plazo.

Por otra parte, a nivel normativo, el proyecto de ley de Eficiencia Energética fija la obligación a las viviendas, edificios de uso público, comerciales y de oficinas, calificados como "obra nueva", de contar con la Calificación Energética de Viviendas (CEV). Esta herramienta estandariza el desempeño energético de los proyectos inmobiliarios, lo que permitirá a los usuarios finales saber cuán eficiente es la edificación que están adquiriendo.

La metodología utilizada para la CEV existe desde 2012 y aunque su adopción todavía es voluntaria, varios actores inmobiliarios se han adelantado a identificar sus beneficios. Lo anterior, "ya que mejoran la calidad de vida de las personas -con hogares más cálidos en invierno y frescos en verano- y permiten reducir los gastos comunes y los del propio departamento", señala el documento de la CPC-EY.

Esta medida, asimismo, incorporó los estándares de certificación LEED del Green Building Council (EE.UU.). A modo de ejemplo y según cálculos efectuados por la consultora Efizity, su implementación permitió al proyecto habitacional MyPlace -ubicado en la comuna de Santiago- ahorrar un 40% en consumo de agua por departamento. Y, además, al compararse con los casos base de la calificación energética, las reducciones fueron de 40% de energía en calefacción y 77% en agua caliente.

La CChC en esta materia también hizo un compromiso, en orden a impulsar medidas que promuevan la elaboración de estándares de eficiencia energética, permitan desarrollar estándares de cero energía neta y amplíen la búsqueda de mecanismos de financiamiento para la renovación energética del parque construido.

Optimizando los insumos

Otra medida de mitigación se vincula con el ciclo de vida de los insumos empleados en la construcción. Se estima que este rubro emite cerca de un 8% de GEI, a través de la elaboración y producción de materiales como el cemento, hierro y acero, vidrio y alquitrán (asfalto).

El uso eficiente de los recursos tiene como objetivo reducir el impacto ambiental vinculado con la generación de residuos, principalmente sólidos, a través del modelo de Economía Circular (EC). En esa línea, los especialistas sugieren "impulsar el uso de tecnologías más eficientes para el diseño de los proyectos de construcción, de manera de optimizar los recursos disponibles".

Para eso, mencionan la conveniencia de aplicar el método de Proceso Integrado de Diseño (PID) o el de Building Information Modelling (BIM), "con el fin de impulsar la productividad, innovación, estandarización e industrialización, y la construcción sustentable, con especial foco en desarrollo de capital humano, trabajo colaborativo y digitalización".

Adicionalmente, los expertos destacan la relevancia de impulsar una gestión adecuada de los residuos de la construcción y demolición (RCD). Al respecto, señalan que es necesario aplicar el concepto de economía circular "y, adicionalmente, desarrollar y fortalecer plataformas de datos que reporten información relacionada con su generación, transporte y eliminación".

Actualmente se utiliza el Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC) como plataforma de reporte, pero su registro -advierten los autores-, "es todavía limitado, existiendo la necesidad de potenciar su uso a través de una correcta cuantificación y clasificación de los residuos en construcción, principalmente de aquellos sólidos".

Entre otras recomendaciones, el documento propone que cada compañía informe periódicamente los residuos que genera al gestor autorizado (Sistema Nacional de Declaración de Residuos, SINADER); imparta capacitación a los trabajadores sobre gestión de residuos y reciclaje de materiales de construcción (como plástico, metales y maderas, entre otros); implemente "puntos limpios" al interior de las obras; establezca zonas de acopio debidamente limitadas para la segregación de residuos; y diseñe políticas de reutilización de insumos.

Crecimiento vertical

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, estimaciones recientes sugieren que las ciudades son responsables del 75% del total de las emanaciones de CO2 a nivel global. Este porcentaje se compone de manera fundamental por las emisiones de las edificaciones existentes y aquellas provenientes del transporte.

En este punto, los especialistas de la Mesa de Construcción plantean que "se deben abordar conceptos de mitigación también en esta línea y apuntar a políticas de reducción de emisiones integrales, desde el punto de vista del parque construido y por construir".

A su juicio, se requiere una planificación territorial que permita una conexión adecuada entre zonas comerciales y residenciales, "como asimismo optimizar y mejorar los modos de transporte con el objetivo de reducir las fuentes de emisión móviles, acorde con una planificación urbana que priorice la compactación de las ciudades".

Esto último, desde su perspectiva, se podría lograr mediante procesos de densificación en altura, en reemplazo del crecimiento en extensión.

Artículo publicado en InduAmbiente 163 (marzo-abril 2020), págs. 58-61.