Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Se Derriten los Glaciares

Se Derriten los Glaciares

Según evidencia científica de CETAM, las emisiones de MP y black carbon se han depositado sobre glaciares cercanos a centros urbanos de Chile, provocando pérdida de estas masas de hielo (IA 153).



Según evidencia científica de CETAM, las emisiones de material particulado y black carbon han llegado a depositarse sobre los glaciares cercanos a centros urbanos de Chile, provocando la pérdida de estas masas de hielo.

Los glaciares tienen un rol clave en la regulación del balance climático global y de las temperaturas del planeta, conservando más del 75% del agua dulce de la hidrósfera. Pero también cumplen un papel económico, social y cultural. Son esenciales para la biodiversidad de nuestro hábitat, ya que sustentan toda una gama de servicios ecosistémicos.

Una de sus principales funciones es, por supuesto, acumular agua en forma sólida durante el invierno, para suministrarla durante el período estival o en épocas de sequía, permitiendo amortiguar la falta de agua durante estos períodos, como parte del ciclo hídrico.

A nivel planetario, hay que entender que estamos atravesando actualmente por una etapa de desglaciación, lo que significa que los glaciares van a desaparecer inevitablemente.

Aunque esto nos parezca terrible, la escala de tiempo de tales fenómenos es de decenas a cientos de miles de años. Adicionalmente y a causa del cambio climático (CC) global, se está produciendo un retroceso de los glaciares a escala planetaria a una velocidad mayor que la natural, producto obviamente del aumento de temperatura. Sin embargo y a nivel local, su velocidad de derretimiento puede aumentar, justamente por efecto de la acción antropogénica directa, debido a los contaminantes que emiten las fuentes móviles (automóviles, buses y camiones), fuentes fijas (industrias varias), diversos procesos de combustión (quema de biomasa), entre otras actividades.

Los contaminantes atmosféricos son capaces de transportarse desde las grandes ciudades hasta los glaciares de montaña. Allí se depositan sobre la nieve, cambiando drásticamente sus propiedades fisicoquímicas y generando su derretimiento. De esta manera, aceleran el retroceso de los glaciares aún más, deteriorando el albedo (fracción de la radiación solar reflejada por una superficie) de esta parte de la criósfera, modificando el efecto invernadero de la tierra e impactando sobre el clima a nivel local, regional y global.  

Impacto en Los Andes

La Cordillera de los Andes se extiende por unos 7.000 km a lo largo de América del Sur. Es el derretimiento de su nieve o la escorrentía del deshielo de los glaciares la principal fuente de agua para los más de 80 millones de personas de varios países de América del Sur, como Chile, Argentina, Perú, Bolivia, y partes de Ecuador, Colombia y Venezuela (Barnett et al., 2005). Nuestro país posee la porción más extensa de esta parte de la criósfera andina: Unos 90 glaciares que cubren 116 km² en la zona norte; en el centro-sur se han inventariado sobre 1.320 glaciares que suman más de 900 km²; en la zona sur existen casi 400 km² de hielo distribuidos en cerca de 300 glaciares; y en la Patagonia chilena suman alrededor de 20.000 km², donde Campo de Hielo Sur es la segunda masa de hielo continua y extrapolar más extensa del mundo.

La evidencia científica indica que la criósfera de Los Andes ha respondido al cambio climático mediante un retroceso de los glaciares y de la capa de nieve, lo que podría tener grandes implicaciones en la disponibilidad de recursos hídricos en el corto plazo (Molina et al., 2015).

Existen variados estudios que han permitido relacionar la deposición de aerosoles asociados a fuentes de quema de biomasa, y de origen urbano-industrial, y sus efectos sobre el retroceso de glaciares. Las investigaciones muestran que el black carbon (carbono negro-BC) y el material particulado son capaces de transportarse, desde largas y cortas distancias, hasta los glaciares de montaña (Cereceda-Balic et al., 2012; Longo et al., 2009; Mena-Carrasco et al., 2014). En este sentido, el BC ha demostrado tener una gran influencia sobre el calentamiento climático del planeta, específicamente en el balance radiactivo atmosférico, tanto a escala regional como global (Bond et al., 2013; Hansen y Nazarenko, 2004; Ramanathan y Carmichael, 2008).

Lea este artículo completo en InduAmbiente 153 (julio-agosto 2018), páginas 54 a 57.