Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Los Drones Verdes

Los Drones Verdes

Estos aparatos aéreos de manejo remoto tienen un amplio uso en diversas aplicaciones ambientales (IA 154).



Son los “espías” más reputados y demandados de la actualidad en gran parte del mundo. Y aunque reemplazan el trabajo humano en muchas actividades, su uso permite no exponer a las personas a riesgos innecesarios. Son los populares y multifuncionales drones, que en desastres nucleares como el de la central Fukushima, en Japón, se encargaron de inspeccionar las instalaciones para no comprometer la salud y vida de nadie.

Estos aparatos no tripulados, creados tras la Segunda Guerra Mundial pero con un mayor desarrollo tecnológico y empleo durante la última década, se controlan fundamentalmente vía remota o satelital, apoyando labores tan trascendentes como las vinculadas al campo ambiental.

En Chile, particularmente en ciudades como Santiago, se han utilizado para fiscalizar el uso de calefactores a leña en días de episodios críticos de contaminación atmosférica. Y en la Región del Biobío, en el control de centros de acopio y traslado de este energético. Por su parte, la Corporación Nacional Forestal los está usando para detectar tempranamente incendios forestales, alteraciones en las cubiertas vegetales, talas y el mal uso del fuego en zonas agrícolas, entre otras acciones.

Por cierto, sus atributos marcan la diferencia: Mayor accesibilidad, mejor perspectiva, eficiencia superior, livianos, de bajo costo y seguridad de operación, principalmente.

Monitoreo de Emisiones

En el mundo son múltiples los casos de drones utilizados para el monitoreo de material particulado y gases. Una de las experiencias más conocidas en el último tiempo es la de Dongguan, una de las “ciudades-fábrica” más contaminadas de China. Allí, desde 2017, estos aviones sin tripulación vuelan a unos 100 metros de altura con sensores que detectan ocho sustancias contaminantes del aire, como químicos orgánicos, dióxido de sulfuro, dióxido de nitrógeno y material particulado fino (MP 2,5).

Además, en tiempo real, transmiten su posición y los datos que van captando los sensores, por lo que en no más de media hora generan un mapa con los niveles de sustancias contaminantes. Así se pueden detectar los focos de polución y sancionar a las industrias que la causan.

Según Jiang Shutong, uno de los creadores de la tecnología, un dron puede hacer el trabajo de más de 60 fiscalizadores.

Mientras en Ciudad de México se evalúa su empleo para monitorear el esmog, en Finlandia los drones han sido capaces de detectar y analizar alrededor de 70 emisiones industriales diferentes y trazar la calidad del aire en grandes áreas.

También en México, específicamente en las playas del estado de Veracruz, se han inspeccionado y clasificado residuos con esta solución tecnológica, evitando así el riesgo a la salud que conlleva el monitoreo manual y optimizando los tiempos que implica esta labor. Los drones identifican residuos PET (politereftalato de etileno) a una altura máxima de 122 metros, abarcando grandes extensiones terrestres y marítimas.

En el Reino Unido estos sistemas de manejo remoto han servido para estimar los niveles de metano en rellenos sanitarios; y en Holanda, la empresa local RanMarine Technology desarrolló un dron equipado para extraer hasta 500 kilos diarios de basura flotante en el mar.

Modelos Oceánicos

Siguiendo con su aplicación en los océanos, destacan los modelos ocupados últimamente para recopilar datos relevantes sobre el cambio climático. Los llamados saildrones, con la forma de tablas de surf, navegaron en el último año desde el Ártico hasta el Ecuador equipados con una vela de carbono de 6 metros de altura y 16 sensores. Su objetivo fue recoger pruebas de indicadores como dióxido de carbono, acidez, corriente y temperatura del agua.

Lea este artículo completo en InduAmbiente nº 154 (septiembre-octubre 2018), páginas 146-147.