Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Laboratorio Seguro

Laboratorio Seguro

Cómo evitar riesgos en el manejo de residuos químicos en estos recintos.



En abril de 2018, un voraz incendio afectó a un laboratorio químico en la comuna de Pudahuel. Afortunadamente no hubo personas afectadas, pero a pesar del esfuerzo de diez compañías de bomberos, el inmueble resultó completamente destruido. Este lamentable hecho grafica uno de los peligros al que están expuestas estas instalaciones donde se manejan sustancias y materiales inflamables y explosivos, entre otros. A eso se suman otros riesgos asociados, por ejemplo, a la presencia de compuestos tóxicos o contaminantes que pueden dañar a las personas y el medio ambiente.  

Conscientes de esta realidad, el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) publicó el año pasado la versión actualizada del Manual de Normas de Bioseguridad y Riesgos Asociados.

Este documento entrega una serie de recomendaciones y buenas prácticas para el trabajo seguro en los laboratorios, cumpliendo con la normativa existente en los distintos ámbitos que han sido regulados.  
En ese contexto, a continuación detallamos los consejos que aporta para evitar problemas en la gestión de los residuos químicos peligrosos generados en los centros de análisis. Recomendaciones que, sin duda, conviene tener en cuenta para resguardar el bienestar de los trabajadores y del medio ambiente.

Residuos químicos

Primeramente, el Manual advierte que los laboratorios deben contar con procedimientos documentados que describan las actividades relacionadas con el manejo de los residuos peligrosos (segregación, almacenamiento, transporte y eliminación). Esto se tiene que hacer de acuerdo a las disposiciones locales y a la reglamentación vigente, conformada por el Decreto Supremo (DS) N° 148 publicado en 2004 que establece el “Reglamento Sanitario de Manejo de Residuos Peligrosos” y el DS N° 6 de 2009 que define el “Reglamento sobre Manejo de Residuos de Establecimientos de Atención de la Salud (REAS)”.

Considerando aquello, señala que los residuos químicos más peligrosos son los que tienen algunas de estas características: toxicidad aguda, toxicidad crónica, toxicidad extrínseca, inflamabilidad, reactividad y corrosividad.

A partir de ello, recomienda clasificar los residuos para su adecuada manipulación, almacenamiento y disposición dentro del laboratorio y en las zonas de acopio, así como para su eliminación final, entregando como referencia la tabla adjunta.

Tabla: Clasificación de residuos químicos según características de peligrosidad

Tabla nota Laboratorio Seguro 500
Agrega que si los residuos no presentan alguno de los rasgos señalados ni están incluidos en la Tabla de Incompatibilidades Químicas (detallada en el Anexo 7 del Manual), se consideran como no peligrosos y se puede evacuar en el alcantarillado, a excepción de los siguientes:

• Residuos que contengan sólidos precipitables > 7.0 mg/L.
• Residuos que contengan grasas o aceites en concentraciones > 100 mg/L.
• Residuos que contengan metales o cianuro en concentraciones > 100 mg/L.
• Residuos insolubles en agua.

Advierte, además, que en caso de desconocer la composición de un residuo, conviene clasificarlo como peligroso, indicando esta condición en el rótulo. Y recuerda que un residuo peligroso no puede ser diluido para sacarlo de esa categoría.

Almacenamiento transitorio

Para almacenar residuos químicos peligrosos de manera temporal en el laboratorio, se aconseja definir y demarcar, con una línea roja, una zona acorde con la cantidad de desechos generada, considerando que no se debe colocar un contenedor sobre otro. Esta zona no tiene que ubicarse en áreas de tránsito o vías de evacuación, debiera ser de superficie lisa y fácil de limpiar, y contar con una adecuada ventilación y sin humedad excesiva.

Los residuos se debieran almacenar en contenedores marcados con la etiqueta correspondiente, según los criterios indicados en la tabla adjunta, y de acuerdo a las siguientes recomendaciones:

• Residuos líquidos: Colocar en envases plásticos de 2,5 a 10 litros de capacidad, sin exceder los 30 Kg en peso para que se puedan transportar de manera segura.
• Residuos sólidos: Almacenar en envases boca ancha de 4,8 a 20 Kg. de capacidad y que no excedan los 30 Kg en peso.

De manera general, se aconseja además evitar la acumulación innecesaria de residuos.

Manipulación, traslado y eliminación

El Manual de Normas de Bioseguridad y Riesgos Asociados aconseja a los laboratorios definir los horarios más apropiados para trasladar residuos químicos a la zona de acopio institucional, además de instruir y supervisar al personal responsable para que cumpla con las buenas prácticas necesarias.

Resalta también que las personas encargadas de manipular y mover los residuos deben contar con los equipos de protección personal (EPP) y los medios de transporte adecuados, de acuerdo al tipo de sustancia con que se está trabajando. Esto incluye, por ejemplo, guantes resistentes a químicos, antiparras, respirador, ropa protectora y otros elementos que determine la jefatura del laboratorio en coordinación con el prevencionista de riesgos o el encargado de bioseguridad de la institución. Es importante también que los usuarios conozcan el uso correcto de los instrumentos de seguridad.

El traslado de los residuos se debiera realizar en los contenedores que hayan alcanzado un 3/4 de su capacidad. Y los productos a eliminar tienen que ponerse en contenedores impermeables protegidos contra golpes y no exceder los 30 Kg. Se recomienda, asimismo, mantener registro de la cantidad y tipo de residuos especiales entregados para disposición final.

El documento señala además que es muy relevante identificar los residuos químicos que genera el laboratorio, conocer sus riesgos y contar con información específica sobre su tratamiento y eliminación.

En relación a esto último, recuerda que las operaciones para eliminar las sustancias que desprenden vapores o gases irritantes o tóxicos, se tienen que realizar solo bajo campanas de seguridad química.

De igual modo, advierte que estos desechos no se deben eliminar directamente al desagüe, ya que aparte de generar riesgo ambiental pueden dañar las cañerías.

Asimismo pone énfasis en el adecuado manejo de residuos que contengan mercurio, como las lámparas de microscopios y termómetros, los cuales debieran incluirse en los procedimientos de eliminación de residuos tóxicos.

Cabe señalar, además, que el Manual trata de manera específica otras dos categorías de residuos peligrosos que se pueden generar en laboratorios: aquellos que contienen o están contaminados por sustancias radioactivas de baja intensidad y los biológicos que podrían contener agentes patógenos en concentración o cantidad suficiente para causar enfermedad a un huésped susceptible, para los que presenta recomendaciones particulares.

Artículo publicado en InduAmbiente N° 160 (sept-oct 2019), págs. 78-80