Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Raras y Apetecidas

Raras y Apetecidas

Chile explora minería de tierras raras. Pero impacto ambiental puede ser alto.



Son casi insustituibles en las pantallas de plasma, paneles solares y aerogeneradores. También en los imanes, baterías, misiles y satélites. En los vehículos eléctricos, teléfonos móviles y otras tecnologías de última generación tampoco pueden faltar.

Así de importantes y estratégicas son las tierras raras, que engloban a 17 elementos químicos contenidos en el grupo de los Lantánidos (15), incluyendo además el Itrio y el Escandio. “El aspecto terroso de los principales minerales que contienen estos elementos les dio el apodo de tierras, mientras que se les define como raras no por su escasez (algunas son más abundantes que el oro) sino por la dificultad de hallarlas concentradas”, explica una reciente editorial del Centro de Estudios del Cobre y la Minería, Cesco.

La producción y uso de las tierras raras comenzó terminada la Segunda Guerra Mundial, cuando se volvieron esenciales en la fabricación de nuevas tecnologías.

Para valorar su importancia, en el mismo texto de Cesco se recuerda una célebre frase pronunciada por Deng Xiaoping en 1987, en ese entonces la máxima autoridad de China, advirtiendo la relevancia que tendrían las tierras raras en la economía mundial y en la posición estratégica que el “gigante” asiático proyectaba ocupar: “Así como Medio Oriente tiene petróleo, China tiene tierras raras”, afirmó.

Y las tiene en tal abundancia que en las siguientes tres décadas se ha posicionado como el gran productor de tierras raras a nivel mundial, con unas 120 mil toneladas en 2018.  Esto representa más del 70% del total planetario, seguido muy de lejos por Australia y Estados Unidos. Además, lidera el procesamiento y desarrollo de aplicaciones para estos elementos.

En ese escenario, y por el conflicto comercial entre China y Estados Unidos, se ha producido en 2019 un súbito aumento de la valorización bursátil de los productores de tierras raras.

Consciente de esta realidad, el Secretario de Comercio del país del norte, Wilbur Ross, señaló que “estos minerales críticos pasan inadvertidos muchas veces, pero sin ellos la vida moderna sería imposible” al presentar un informe que designa a 35 elementos y compuestos como “imprescindibles para la seguridad nacional y económica” de Estados Unidos.

Situación en Chile

Chile, como país minero, ¿tiene potencial para participar en este mercado? A juicio de Cesco, la respuesta sería favorable, considerando que ya existe un proyecto en desarrollo en la región del Biobío: Biolantanidos, “que representa una oportunidad competitiva y concreta, considerando el tipo de depósito descubierto: tierras raras en arcillas y con predominio de las más valiosas, y con bajos costos de producción. Otro camino, tal vez de más largo plazo, es evaluar la recuperación de estos elementos desde los relaves de la actual minería nacional, tomando como ejemplo los contenidos de Neodimio (esencial en la fabricación de imanes) que existen en los relaves de la División El Teniente de Codelco”, aseguran en Cesco.

Investigaciones publicadas por la Universidad de Concepción y empresas mineras privadas avalan justamente la explotación de estos estratégicos minerales desde la Cordillera de la Costa del Biobío.

La empresa responsable de “Biolantanidos”, Minería Activa, desde el 2011 que ha realizado actividades de preparación y prospección minera en toda la zona costera de la provincia de Concepción, mediante exploración superficial, pozos y pruebas metalúrgicas. Como resultado, se encuentra operando una planta piloto en el fundo El Cabrito, a menos de 3 kilómetros de Penco, en el Gran Concepción.

La compañía presentó en enero de 2016 su primer proyecto al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) para la apertura de un yacimiento en el lugar, sin embargo desistió del mismo a las pocas semanas. Unos meses después insistió con una Declaración de Impacto Ambiental, a cuya evaluación el SEA puso término anticipado por no cumplir con una serie de exigencias, entre ellas la de presentación como Estudio de Impacto Ambiental (EIA).

El organismo estatal, además, advirtió sobre la posibilidad de contaminación radioactiva, subrayando que el proyecto “no presenta antecedentes técnicos que permitan descartar la presencia de otros contaminantes en el mineral agotado que será dispuesto en las quebradas, que producto de la extracción minera puedan ser liberados al medio, como sustancias radiactivas (Uranio, Torio u otras), las que a consecuencia de la actividad de extracción pudiesen aparecer en el material agotado”.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 159 (julio-agosto 2019), páginas 44 a 47.