Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Alerta Sanitaria

Alerta Sanitaria

Emergencia en Osorno develó problemas en otras plantas del país.



Un hombre toma una piedra y golpea un estanque para poder visualizar su nivel de combustible. Carga completa. Misión cumplida. Ya está hecha la recarga del sistema de respaldo electrógeno de la planta de producción de agua potable.

No es fácil entender que una precariedad de este tipo, en términos operacionales, se pueda dar en el mismo país cuya capital logró el 100% de tratamiento de las aguas servidas, poniéndose al nivel de naciones desarrolladas. Realidades contrapuestas para la misma industria sanitaria. La de Chile. Pero una, en Santiago, y la otra, en Osorno. Ambas, sin embargo, pertenecientes al mismo conglomerado: Grupo Aguas.

El 11 de julio, esa precariedad pasó la cuenta en la planta de producción de agua potable Caipulli, de ESSAL, en Osorno. A raíz de un error humano, reconocido por la empresa, se vertieron 1.100 litros de petróleo al interior de las instalaciones. Como consecuencia, el servicio de distribución estuvo suspendido en la ciudad, del 11 al 21 de julio.

Lo demás es historia conocida. Diez días de una crisis inédita en el país; largas filas de personas esperando llenar un bidón en estanques de emergencia; fechas de reposición incumplidas; la filtración a la prensa de una declaración clave a la PDI; un informe que endosaría responsabilidades a la SISS, por estar en conocimiento previo de las condiciones de la planta, y masivas protestas de los habitantes con la empresa. Todo ello, para finalizar con el inicio de un expediente de caducidad de la concesión a la empresa.

Sin la capacitación debida

Una vez declarada la emergencia, la Fiscalía de Osorno inició una investigación con el fin de determinar las causas del incidente. Para ello, acudió hasta la planta Caipulli para hacer una reconstitución de lo sucedido.

Según detalló la fiscal María Angélica de Miguel, solo había un operario a cargo de toda la planta, quien tenía varias labores que ejecutar y no se tiene certeza de si la persona estaba correctamente capacitada.

“Una parte importante de la investigación se va a basar en establecer por qué solo una persona estaba a cargo de toda la producción de agua de una ciudad durante la noche”, afirmó la persecutora.

Y agregó: “Respecto a capacitaciones adecuadas de lo que debería haberse hecho, no las hay. Entendemos también que tampoco se dieron, por lo menos esa noche, los protocolos de actuación que debieron aplicarse para mitigar de inmediato o tratar de evitar que toda esta planta y toda esta cantidad de agua en esa zona se contaminara”.

Asimismo, la fiscal enfatizó en la poca tecnología de la planta, indicando que se notaba que faltaban elementos electrónicos de medición.

Olvido fatal

El operario a cargo de la planta Caipulli la noche del incidente -y sindicado como responsable del vertimiento de combustible en la planta- declaró ante la Fiscalía de Osorno y la PDI, revelando la precariedad de las condiciones de operación.

Sin embargo, su testimonio se filtró desde la carpeta investigativa y fue publicado por un matutino.

El trabajador, cuya identidad se mantuvo en reserva, era la única persona a cargo de la planta Caipulli en la noche del incidente. En su declaración, relató a la PDI que el derrame se habría producido debido a un olvido que sufrió mientras realizaba el procedimiento de llenado del estanque del generador a petróleo que la sanitaria utiliza como sistema de respaldo.

En su testimonio, el operario señaló que “siendo las 23:10 horas, abrí las dos válvulas del estanque de petróleo que están conectadas por una sola cañería al generador (…) Después me retiré en dirección a la oficina de la planta alta, ubicada a unos 100 metros, calculando que en aproximadamente 40 minutos se realizaría la carga completa del generador (…) Sin embargo, me olvidé del procedimiento, acordándome de ello a las 00:10 horas (…) es decir, 20 minutos más de lo que corresponde, razón por la cual me trasladé en forma inmediata al sector de la planta baja, procediendo a cerrar las dos válvulas”.

Consultado por la PDI, el operario dijo desconocer “cuánto fue la cantidad total de petróleo que se trasvasijó desde el estanque al generador y por ende el combustible que se rebalsó, sumado a que el piso es de ripio tierra, por lo cual pudo ser absorbido”. No obstante, aclaró que el estanque donde se almacenaba el hidrocarburo tiene una capacidad de 2 mil litros, versus los 350 litros de capacidad que posee el reservorio del generador.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 159 (julio-agosto 2019), páginas 34 a 38.