Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

La 4ª Revolución Industrial y su Impacto Social

Claudio Zaror



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Profesor Titular del Departamento de Ingeniería Química
Universidad de Concepción


Los acelerados avances tecnológicos han revolucionado todos los ámbitos de la vida social y lo que parecía una ficción hace pocos años atrás hoy ya es realidad. En menos de dos décadas, hemos entrado de lleno a la era de la hiper-conectividad y de la inteligencia artificial, abriendo ante nuestros ojos un futuro lleno de desafíos, incertidumbres y esperanzas.

Ya nos parece normal estar permanentemente comunicados sin importar las distancias físicas y culturales, permitiéndonos adquirir productos en un mercado global que no reconoce fronteras geográficas ni económicas. En cada ámbito de la vida social y productiva, aparecen nuevos sistemas robotizados inteligentes cada vez más sofisticados que permiten reemplazar a los seres humanos en actividades rutinarias, incrementar los niveles de productividad y reducir los riesgos en el trabajo, entre otros efectos.

Como resultado, ante nuestros ojos y a plena luz del día, están desapareciendo profesiones largamente establecidas en el mercado laboral, mientras que paralelamente van apareciendo nuevas oportunidades de empleo en áreas inexistentes en el pasado cercano, lo que representa grandes retos de corto y mediano plazo. La reducción de puestos de trabajo en aquellas áreas directamente impactadas por la creciente robotización genera profunda incertidumbre y desesperanza en quienes pierden sus fuentes de ingreso y no tienen la oportunidad de una efectiva reconversión laboral.

Las consecuencias políticas y sociales de esta situación pueden ser extremadamente graves, como ha quedado demostrado a través de la historia de la sociedad industrial. En tiempos de crisis, en muchos casos se tiende a fortalecer la desconfianza y el individualismo, mientras se debilitan los estándares éticos y el sentido de lo colectivo, afectando severamente el tejido social. Desgraciadamente, estos fenómenos negativos ya están apareciendo en nuestro país, afectando no solamente a los individuos, sino que, mas grave aún, a instituciones públicas y privadas que tradicionalmente han sido pilares del desarrollo nacional.

Al respecto, la educación está llamada a jugar un papel fundamental para revertir estas tendencias y dotar a las nuevas generaciones de las capacidades cognitivas requeridas, sumadas a un fortalecimiento de la creatividad, pensamiento crítico, autodisciplina, conciencia ciudadana y responsabilidad social, entre otras.

La diferencia entre infierno o paraíso no la hace la tecnología sino la forma en que los seres humanos nos organizamos para utilizarla en pos de nuestro pleno bienestar. Un desafío ante el cual no podemos permanecer pasivos.

Columna publicada en InduAmbiente 159 (julio-agosto 2019), pág. 69.