Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Vinculación con el Medio

Pedro Navarrete

Pedro Navarrete Columnista 155x155

Gerente de Asuntos Ambientales y Sustentabilidad
Cámara de la Producción y del Comercio de Concepción


El establecimiento de lazos o vínculos es una de las maneras más efectivas de descubrir los elementos comunes que unen de manera firme y duradera las cosas o hacer que una dependa de la otra. Es decir, no se trata de una relación efímera e instrumental a determinados fines puntuales; sino de una visión compartida construida desde los aportes de las partes y que, aunque pueda ser modificada y ajustada según corresponda a las condiciones del entorno, siempre permanece sólida como relación virtuosa.

En la década de los 90, en Chile se visualizaban atisbos de una incipiente necesidad de vinculación o de crear relaciones fuertes y permanentes. La Ley de Bases Generales del Medio Ambiente la establece formalmente y la considera parte fundamental de procedimientos esenciales como la evaluación del impacto ambiental y la dictación de normas ambientales, entre otros. La participación ciudadana, en su más amplia expresión (comunidad, autoridades, empresas, personas, instituciones), base de una efectiva vinculación, es aprovechada en el diseño de otros elementos de gestión como por ejemplo, los Acuerdos de Producción Limpia, los planes de regulación del territorio y la Evaluación Ambiental Estratégica. También la vinculación es requisito esencial del quehacer de las organizaciones sociales cuya fortaleza y capacidad de gestión dependen, precisamente, de cuan firme y duradera sea la relación vecinal.

El sector productivo está transitando firme y efectivamente en la ruta sugerida por la legislación. A la tibia incorporación de definiciones ambientales, políticas y certificaciones ambientales de los años 90, siguieron los cargos responsables de la gestión ambiental, el equipamiento de mitigación, las primeras relaciones con las comunidades vecinas, las iniciativas de colaboración locales y los Acuerdos de Producción Limpia. También los informes de sustentabilidad, que significaron el involucramiento gerencial, que hoy evolucionan a las cuentas ambientales públicas, el crecimiento verde y conceptos como “Creciendo Juntos”. La participación conjunta con comunidades y gobierno en iniciativas importantes de desarrollo local marcan un presente muy activo y un futuro promisorio, no por la desaparición de los conflictos, sino por la decidida convicción de que el desarrollo sustentable es responsabilidad de todos. La respuesta de las comunidades efectivamente interesadas, que ha evolucionado desde la desconfianza hacia el trabajo conjunto, es el estímulo que está posibilitando esta vinculación.

Al interior de las empresas estas nuevas exigencias que impone la vinculación con el entorno, también ha sufrido importantes cambios. El profesional que ayer se encargaba de la operación de los procesos y luego de su armonía con los sistemas de mitigación, hoy debe preocuparse también de la llamada Ingeniería Blanda: mucho estudio de tendencias, nacionales e internacionales; la obligación de estar atento a la prensa; a los sitios web de las instituciones y comunas relacionadas; forjar relaciones intra e interempresas; acercamientos técnicos y de gestión con las instituciones; gestión del riesgo y otros. Estas preocupaciones suben la pirámide organizacional y se integran a la planificación estratégica alimentando la necesaria vinculación con el medio, en un ciclo virtuoso que mejora continuamente.


Columna publicada en Revista InduAmbiente N° 145, marzo-abril 2017 (pág. 105).