Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

La hora de la eficiencia energética

Mónica Gazmuri
Gerente de Anesco Chile



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Menos emisiones, más productividad y competencia, serán claves para iniciar el 2024. Ahorrar energía y usar bien los recursos con un proyecto concreto y costo efectivo que considere el principio 80/20 (referido a que el 80% de los resultados proviene del 20% de las acciones), serán las prioridades de miles de ejecutivos.

Cumplir con la meta país de reducción de la intensidad energética del 10% al año 2030 que plantea la Ley de Eficiencia Energética (EE), significaría una disminución de la energía consumida de 30.000 GWh por año, la reducción de 14 millones de toneladas de CO2 emitidas por año y un ahorro en el gasto anual por energía no consumida de US$ 3.000 millones. Esto equivaldría a 15 centrales como Cerro Dominador, la construcción de 2 Líneas de Metro promedio, a 6 hospitales públicos de alta complejidad o la construcción de 70.000 viviendas sociales en un año. Sería como si 14.000.000 de chilenos redujeran su consumo de energía en un 20%, 1.287.636 hectáreas de bosques absorbiendo carbono o 4.827.586 toneladas de residuos reciclado. Para quienes se interesan en el transporte o la electromovilidad, esto significaría 2.800.000 autos y camiones livianos no utilizados, 6.015.410.326 litros de gasolina no consumidos o 32.558.140 barriles de petróleo crudo no consumidos.

Las cifras son impresionantes, pero es más impresionante cuando no se toman las medidas y decisiones a tiempo. Hacer EE depende de tomadores de decisión informados, más allá del precio del dólar, la inflación acumulada o la que se proyecta del Banco Central (2-4%), las ambiciones de disminución de emisiones CO2 y metano, los efectos climáticos, el alza de tarifas eléctricas, la incertidumbre, o el clima geopolítico internacional. También deberán conocer de las soluciones disponibles para hacer más eficiente su producción, dejarse asesorar por expertos y evaluar un proyecto coherente que realmente termine con las pérdidas y el despilfarro.

El sector público y el privado estarán interesados en ahorrar y beneficiarse de un proyecto de EE que, además de modernizar sus instalaciones, permita cumplir con las leyes vigentes, acuerdos internacionales, como también, reinvertir en su core business.

La hora de la eficiencia energética llegó. Proyectos de retrofit, comunidades sustentables, industrias eficientes, sistemas de gestión de energía, cambio de combustibles y autoconsumo, deberán multiplicarse para ir en ayuda de empresas y hogares. Al mismo tiempo, la EE impulsará la reconversión de técnicos y profesionales, generará los nuevos emprendimientos, dará soporte al sector energético y al usuario final, permitirá retomar el liderazgo en Latinoamérica y posicionará la imagen de Chile como país eficiente, entre otros beneficios.

Columna publicada en InduAmbiente n° 186 (enero-febrero 2024), página 57.