Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Fluidos de Nueva Vida

Fluidos de Nueva Vida

Centro pionero para recuperar, reciclar y regenerar gases refrigerantes.



Tanto en sistemas de refrigeración como también de aire acondicionado, se utilizan gases para reducir o mantener la temperatura de los ambientes de acuerdo a niveles deseados y por debajo de la sensación térmica del entorno.

Son los denominados gases refrigerantes, cuya utilización es amplia en instalaciones industriales y productivas de diverso tipo. Se trata de fluidos de diversas variedades y que, a partir de los años ’30, tuvieron un desarrollo y expansión significativos, con la aparición del Freon 12, el primer fluorocabono, y “padre” de una familia de compuestos conocidos como clorofluorocarbonos (CFC) e hidroclorofluorocarbonos (HCFC).

A pesar de su eficacia en refrigeración, los CFC y HCFC comenzaron su retirada gradual a partir de los años ’80, tras comprobarse su efecto en la destrucción de la capa de ozono.

En 1987, numerosos países –incluido Chile– firmaron el Protocolo de Montreal, un acuerdo dirigido a frenar el deterioro de la capa de ozono por el uso masivo de sustancias químicas, entre ellas, los CFC y HCFC.

Desde la Unidad Ozono del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) comentan que los gases refrigerantes se aplican en prácticamente todos los rubros, comenzando por aquellos que utilizan climatización (aire acondicionado), así como también en las actividades donde es importante mantener una cadena de frío, como por ejemplo en las industrias alimentaria y de medicamentos.

“El gas refrigerante no es un fluido consumible, sino que se mantiene confinado y circulando dentro del sistema de enfriamiento. Éste lo evacua solo en caso de que exista alguna fuga o por la realización de un proceso de recuperación”, explican.

Recuperar es lo Mejor

Para complementar, José Luis Rojas, Director de Regener Chile, señala que los gases refrigerantes tienen un período de vida útil determinado. Una vez finalizado, “no deben ser liberados al medio ambiente porque dañan la capa de ozono y tienen efectos sobre el cambio climático”.

Por ello, cuando han completado su vida útil recomienda, como primera solución, recuperarlos y regenerarlos de modo que puedan reutilizarse en otros sistemas de refrigeración y aire acondicionado.

Rojas estima que esta es la opción más recomendable, en lugar de destruirlos, argumentando que es ambiental y económicamente más viable. “Lo primero es evaluar la opción de regenerarlos para su reutilización, ya que por cada kilo de gas regenerado evitamos el ingreso al país de 1 kilo de gas importado. Así, reutilizando los gases refrigerantes podemos enfrentar de mejor manera las próximas restricciones a las importaciones de HCFC y HFC, impuestas por el Protocolo de Montreal y su recién ratificada Enmienda de Kigali”, comenta.

En tal sentido, los expertos del MMA plantean que, considerando el calendario de reducción del consumo de HCFC que establece este convenio internacional, la destrucción de gases refrigerantes resulta la última opción para Chile. “Esto, debido a que se debe mantener una cantidad de refrigerantes en el país que cubra las necesidades locales”.

Iniciativa Pionera

En este marco, el Ministerio del Medio Ambiente, a través de la Unidad Ozono, realizó una convocatoria pública en conjunto con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con financiamiento del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal, con el fin de otorgar un cofinanciamiento para la creación del primer centro piloto de recuperación, reciclaje y regeneración de gases refrigerantes en el país.

La iniciativa fue adjudicada a Regener Chile. Esta compañía firmó un contrato con el PNUD, que finaliza en mayo de 2018 y en virtud del cual debe elaborar y remitir informes de progreso.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 151 (marzo-abril 2018), páginas 82 a 84.