Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Atrapadores del Mal

Atrapadores del Mal

Medias filtrantes químicas dan protección en ambientes muy contaminados.



Existen numerosas operaciones en la industria que requieren de filtros eficaces para tratar el aire. De esta forma, se resguarda la salud de los trabajadores que operan plantas altamente contaminantes, además de proteger equipamientos delicados y de alto costo que son sometidos a una corrosión inminente al estar en contacto con gases nocivos.

Para este problema existe una solución específica y eficiente. Se trata de la media filtrante química BI-ON (Nomenclatura Subsole Servicios Ltda.). Su aplicación, efectuada luego de detectar la corriente gaseosa contaminante, puede mover grandes volúmenes de aire a tratar. La tecnología con que se fabrica, ya sea orgánica o sintética, ha transformado sustratos comunes y corrientes en “eficientes atrapadores”.

La media filtrante química es un medio poroso a través del cual se filtra un gas o vapor, agentes corrosivos, olores y COV’s (compuestos orgánicos volátiles. Sus características físico-químicas operan de tal forma que predominan sobre los agentes peligrosos.

Para seleccionar el tipo adecuado es necesario, previamente, detectar los elementos contaminantes que se desea eliminar. Los más importantes y dañinos para el medio ambiente son:

·      Dióxido de Azufre (SO2): Se encuentra en la combustión del carbón y petróleo, industrias pesqueras, petroquímicas y de pulpa y papel, además de fundiciones. El SO2 ataca todos los metales, excepto los nobles.

·      Dióxido de Nitrógeno (NO2): Está presente en el tráfico rodado, combustión de petróleo y carbón, y en plantas termoeléctricas. El NO2 corroe al cobre y bronce. Mezclado con SO2 aumenta sus efectos en muchos materiales y, combinado con Cl2, ataca al oro.

·      Ácido Sulfhídrico (SH2): Grupo de compuestos de azufre que se encuentra en las industrias del papel, petroquímicas y químicas; granjas, fábricas de comida, plantas geotérmicas, además de fuentes naturales como volcanes y emisiones de musgo, y zonas pantanosas. El SH2 daña la plata y el hierro a cualquier nivel de humedad, como también a todos los metales con aleación de cobre.

·      Cloro (Cl2): Este elemento se encuentra en los procesos de blanqueamiento de papel, producción de Mg y Ti, producción de PVC y numerosos detergentes. El Cl2 es muy corrosivo para la mayoría de los metales. Incluso a bajas concentraciones también acelera el ataque de otros contaminantes.

·      Amoniaco y Sales de Amonio (NH3 & NH4+): Están presentes en la producción de fertilizantes, además de granjas, varios detergentes y actividades humanas diversas. Estos compuestos atacan a todos los metales que contienen aleaciones de cobre.

·      Cloruro (Cl-): Se halla en el agua de mar, aerosoles, sal utilizada en las carreteras como anti hielo o para fijar polvo, y en huellas dactilares. El Cl- ataca a la mayoría de los metales.

·      Ácidos Minerales (H2SO4, HCl, H3PO4, HNO3): Se han detectado en las industrias química, fotográfica y de conservas. Comprenden los ácidos sulfúrico, hidroclórico, fosfórico y nítrico. El hidrofluorico es el contaminante más importante en la producción de aluminio. Permanece en el aire como aerosol y afecta materiales a bajo nivel de humedad. Si el hidrofluorico está presente en el ambiente tiene que ser clasificado en la categoría de “nivel máximo de corrosión”. Este compuesto ataca cristales y cerámicas.

·      Ácidos Orgánicos: Fórmico (HCOOH) y Acético (CH3COOH): El más importante es el fórmico, que se utiliza en grandes cantidades para guardar o conservar material orgánico. Se usa también en procesos de preservación de comida, madera y material de embalaje. Estos ácidos minerales no se consideran tan agresivos, pero su permanencia en el ambiente provoca daños.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 122 (mayo-junio 2013), páginas 108-109.