Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Climatización sin Norma

Climatización sin Norma

En Chile falta regulación para asegurar una buena calidad de aire interior.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 30% de los edificios nuevos o refaccionados sufren de mala calidad de aire interior. Eso es algo no menor, ya que tiene una consecuencia directa en las personas que habitan u ocupan estos inmuebles, quienes están más propensas a sufrir enfermedades alérgicas, pulmonares e infecciosas, con síntomas como dolores de cabeza, sensación de aire pesado, irritación en los ojos y ahogos. Tanto es así que incluso, cuando los afectados alcanzan el 20%, se les denomina “edificio enfermo”.

A nivel internacional, existen normas o recomendaciones técnicas que ayudan a la implementación de sistemas de climatización (ventilación, calefacción y/o refrigeración) apropiados para los distintos casos, considerando aspectos como la densidad ocupacional y la superficie del edificio.

Chile, lamentablemente, carece de este tipo de regulaciones por lo que se recurre a recomendaciones extranjeras para proyectar e instalar los mencionados sistemas.  

Norma Ashrae

Sobre ese escenario, generalmente en nuestro país se utiliza como referencia la norma americana ASHRAE 62.1 para definir la ventilación adecuada que debe tener cada edificio, según sea su destino de uso final: hospital, centro comercial, oficina u otro. Esta regulación define las tasas mínimas de ventilación y los niveles de calidad del aire interior para reducir efectos adversos en la salud.

Alejandro Ulloa, Gerente General de IPC y socio de la Cámara Chilena de Refrigeración y Climatización, señala que ASHRAE especifica que los sistemas de ventilación deben ser diseñados para evitar la absorción de contaminantes, minimizar el crecimiento y dispersión de microorganismos, y si es necesario, para filtrar las partículas.

“En cuanto a la calidad del aire interior, se establece un procedimiento con un enfoque de diseño basado en el desempeño del edificio y su sistema de ventilación para mantener concentraciones de contaminantes específicos por debajo de ciertos límites determinados previamente, con el propósito de alcanzar una calidad de aire interior aceptable para los ocupantes del edificio”, comenta.

Como ya se mencionó, nuestro país no cuenta con una normativa específica que regule y oriente de manera detallada la implementación de los sistemas de ventilación, climatización y refrigeración de un recinto.

“Lo que sí existe en Chile es el Decreto Nº 594 del Ministerio de Salud que define las tasas de ventilación en lugares de trabajo, dando sólo parámetros generales. Por ejemplo, se indica que todo lugar de trabajo deberá mantener, por medios naturales o artificiales, una ventilación que contribuya a proporcionar condiciones ambientales confortables y que no causen molestias o perjudiquen la salud del trabajador; y se define una tasa de ventilación de 6 a 60 Renov/hr según sean las condiciones ambientales existentes”, plantea Ulloa.

Y agrega: “Hoy todo se define con normas o recomendaciones extranjeras por tanto es urgente sacar una normativa propia en esta materia. Es una de las especialidades más pobres en términos normativos a pesar de que es la que más energía consume en un edificio”.

Artículo completo en InduAmbiente N° 139 (marzo-abril 2016), págs. 100-102.