Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Fuentes Novedosas

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Hidrólogo israelí Elion Adar expone tecnologías para uso eficiente del agua.



En los últimos 50 años, Israel ha alcanzado un desarrollo notable a nivel mundial en materia de eficiencia hídrica, que ha exportado a diversos puntos del planeta a través de la transferencia de avances en procesos como el riego tecnificado y la desalación del agua de mar. Actualmente, muchos miran su ejemplo, en términos de tomar las recetas que este pequeño país de Medio Oriente aplicó con el fin de proveer del recurso hídrico a su población, su industria y demás actividades económicas.

Particularmente, en la agricultura se nota un antes y un después de la implementación de políticas en esa dirección. Grandes extensiones de territorio que hace décadas eran tierra árida y semidesértica, hoy albergan cultivos de una amplia variedad de especies que tienen como destino abastecer a los mercados más exigentes del orbe.

Al hacer la comparación, Chile cuenta con reservas cuantiosas de agua. Sin embargo, están mal distribuidas y concentradas hacia el sur. En el norte, por el contrario, azota con mayor fuerza la aguda sequía que desde hace siete años nos afecta. Situación que de manera transversal impacta el consumo humano y los requerimientos de la industria y la actividad económica que más la utiliza, como es la agricultura. Y es que, si el cambio climático llegó para quedarse, urge encontrar formas de hacer más eficiente el uso del agua, considerando que Chile está catalogado dentro los vulnerables a este fenómeno.

El norte chileno se asemeja a Israel en clima y geografía. Así lo estima Eilon Adar, hidrogeólogo, hidrogeógrafo, académico y Director del Instituto Zuckerberg del Negev de Investigación del Agua de la Universidad Ben-Gurion (Israel). El experto recientemente visitó el país para participar en un seminario organizado por el Consejo Nacional de Producción Limpia (CPL) y la Asociación de Empresas de Alimentos de Chile (Chilealimentos).

Adar comenta que uno de los ejes de gestión implementados por su nación para optimizar el aprovechamiento del recurso hídrico fue empezar a considerarla un commodity. Es decir, un bien transable por el que todos los usuarios tienen que pagar.

Al principio, los esfuerzos se centraron en la eficiencia hídrica, lo que los llevó a efectuar importantes avances en la tecnificación del riego. Luego, se aplicaron innovaciones para tratar el agua servida y reciclarla en el sector agrícola. Finalmente, hace casi dos décadas se dieron cuenta de que para mantener la actividad económica y el suministro para consumo humano, ya no eran suficientes las dos líneas de acción anteriores y determinaron que necesitaban producir nuevos recursos, a través de la desalación.

De esta forma, implementaron una red nacional del agua, que centraliza la información referente al consumo y producción del recurso. Con ese fin, instalaron sistemas sofisticados equipados con sensores de humedad, en el suelo, y de radiación solar, además de control de riego y otros dispositivos destinados a medir la calidad del agua. “En todos los lugares hay un medidor de agua, ya sea un pozo privado o municipal, no solo para el nivel de agua sino también para la capacidad de producción, lo que permite saber en todo momento cuánto produce la bomba”, grafica el investigador.

Más con Menos

Adar destaca que los agricultores en Israel tienen un nivel educacional sobre el promedio de la población y que esto les ha permitido poseer la capacitación necesaria para operar los equipos de riego tecnificado.


Lea el artículo completo en Revista InduAmbiente N° 139 (marzo-abril 2016), págs. 110 a 112.