Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Biorrefinerías Forestales

Biorrefinerías Forestales

Procesos tecnológicos en Chile generan productos de residuos forestales.



Según estadísticas recopiladas por el Instituto Forestal (Infor), en el año 2014 Chile ocupó el 10° puesto a nivel mundial en la producción de pulpa, el lugar 11° en el ranking de madera en troza industrial y el 12° en producción de madera aserrada. Esas cifras muestran el importante desarrollo que ha alcanzado este sector económico que ese mismo año representó el 2,6% del producto interno bruto.

No obstante ello, la situación podría ser aún mejor. Así lo plantea Alex Berg, Ingeniero Civil Químico, doctor en Ciencias Naturales y Director Ejecutivo de la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT) de la Universidad de Concepción (UdeC), quien señala: “La industria forestal-industrial chilena se abastece de biomasa que se cultiva de manera sustentable y masiva; cuenta con la más avanzada tecnología del mundo y grupos humanos de alto nivel. Sin embargo, produce productos baratos, con muy bajo valor agregado. Este modelo de producción fue adecuado para crear un sector económico fuerte, pero hoy en día requiere ser modificado, para permitir un crecimiento sustentable desde perspectivas económicas, ambientales y sociales en el mediano y largo plazo”.

En ese contexto, una opción muy interesante es aumentar el valor de los subproductos o residuos forestales que hoy tienen un precio extremadamente reducido. En esa línea, investigadores de la UDT han desarrollado procesos que permiten generar productos de alto valor e interés comercial, en nuevas biorrefinerías forestales.

Valor Agregado

La producción forestal en Chile se basa en dos especies introducidas: el pino radiata y el eucalipto. Según datos del Infor, al 2014 la superficie de estas plantaciones superaba las 2,4 millones de hectáreas y su cosecha aportó sobre 42,5 millones de m³ de madera. Buena parte de esa materia prima (16,7 millones de m³) se destinó a la producción de celulosa (pulpaje), seguido de rollizos para aserrío (15,6 millones de m³), para astillas (5,4 millones de m³) y tableros (4,3 millones de m³). Berg comenta: “Chile es el único país del mundo que yo conozco, en que en los aserraderos se procesa exclusivamente una especie, pino radiata. Esta biomasa se ocupa básicamente para fabricar tableros y chapas, madera aserrada y astillas para pulpaje. Esta generación de varios productos es una forma inteligente de producción. Sin embargo, el valor agregado sigue siendo bajo: todos los productos masivos que produce el sector forestal-industrial están bajo los 1.000 dólares por tonelada. Por lo tanto, a pesar de tener buenas prácticas, no se maximiza el valor de los productos”.

A eso se suma la generación de grandes cantidades de residuos o subproductos como aserrín y corteza. “Buena parte de este material se utiliza como combustibles para calderas, sin embargo, hoy sólo se paga del orden de 25 dólares por tonelada en base seca. Además, no se aprovecha todo; de hecho, la corteza de eucalipto se usa en una baja proporción”, plantea el académico.

En este escenario surgen las biorrefinerías como una excelente alternativa para darle mayor valor a los subproductos de la industria forestal.

“El desafío que asumimos fue buscar la forma de producir bioenergía, biomateriales, pero por sobre todo, cómo generar productos químicos de alto valor”, señala Berg.

Para obtener estos productos, los investigadores de UDT han trabajado en diversos procesos tecnológicos:

• Conversión termoquímica: Incluye procesos como gasificación y pirólisis, mediante la cual “transformamos la madera en productos gaseosos, sólidos (biocarbón) y líquidos (bio-oil). Dependiendo de las condiciones, maximizamos uno u otro”, explica.

• Conversión química: Consiste en la solubilización selectiva de componentes de biomasa, separando carbohidratos, fibras celulósicas, lignina y extraíbles.

• Desarrollo de productos: Esta etapa es fundamental para cosechar los frutos de la investigación y el trabajo anterior. En este contexto, se han desarrollado resinas adhesivas y plásticas, aditivos alimenticios e industriales, nutracéuticos y productos químicos finos, en general.

Lea este artículo completo en revista InduAmbiente N° 144 (págs. 16-17).