Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Respeto por el Otro: un Tema Pendiente

Claudio Zaror

Zaror Claudio-Interior
Director de Diplomado en Ingeniería Ambiental
Universidad de Concepción

En los últimos años se ha avanzado significativamente en la implementación de procedimientos y prácticas que permiten reducir la ocurrencia de actos de corrupción y trasgresiones al comportamiento ético en instituciones públicas y privadas. Además, hoy contamos con una mayor capacidad de fiscalización ciudadana que actúa como un factor disuasivo de conductas reñidas con principios de  honestidad, equidad e integridad. Sin embargo, aún persisten áreas donde los avances parecen demasiado lentos o donde incluso hemos retrocedido. En particular, me quiero referir al respeto mutuo entre las personas.

Resulta alarmante constatar cotidianamente ejemplos donde se descalifica, insulta o segrega a personas debido a su etnia, nacionalidad, género, situación socio-económica o posición política. Son incontables los casos donde se emiten opiniones de manera liviana en base a apariencias y prejuicios irracionales. A modo de ejemplo, basta leer lo que aparece constantemente en las redes sociales, donde se utiliza un lenguaje soez para referirse a quienes son o piensan de manera diferente. En esta época de elecciones ya hemos sido testigos de conductas plagadas de falta de respeto y agresividad entre candidatos, cada vez que se enfrentan en un debate sobre sus respectivas propuestas. Si esos líderes que se postulan a las más altas funciones públicas son incapaces de demostrar empatía, respeto, tolerancia e integridad, ¿Qué queda para el ciudadano que se enfrenta diariamente a un transporte público inhumano o que recibe un sueldo que no refleja el valor creado o que tiene que vivir con pensiones indignas luego de una larga vida laboral?

La creciente agresividad ciudadana se expresa de múltiples formas de manera cotidiana y amenaza con reducir aún más el capital social de nuestro país, afectando negativamente las perspectivas de una mejor calidad de vida para todos. Es hora de tomar en serio estas tendencias y hacer esfuerzos transversales para revertir esta situación. Sin duda, la educación juega un papel fundamental, pero tampoco debemos ignorar la importancia de los medios de comunicación y las conductas de los referentes sociales. Propongo que los líderes de opinión y los actores del próximo proceso eleccionario comiencen dando el ejemplo.

Columna publicada en InduAmbiente N° 148 (septiembre-octubre 2017), pág. 83.