Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

El Conflicto de Til Til y el Aporte de FITGA

Hernán Durán

Duran Hernán GESCAM-interior
Gerente General GESCAM


Enfrentamos una situación bastante crítica en cuanto al control de los impactos que genera la prestación de los servicios públicos en el país. Por señalar sólo algunos ejemplos, el incendio de los rellenos sanitarios del año pasado, el corte de agua potable en la RM producto del enturbiamiento de las aguas del Maipo, el corte también de los servicios eléctricos como consecuencia de la nevazón de este año. Son todas actividades públicas realizadas por privados en que su funcionamiento se hace bajo el marco legal de una empresa regulada, con complejos sistemas legales y tarifarios. En todos los casos son servicios que no alcanzan a estar a la altura de todas las exigencias del momento, ya sea por el incremento explosivo de la demanda o por transformaciones de otra naturaleza.

El conflicto de Til Til es de la misma índole y, además, se debe a una percepción de la saturación de empresas privadas de servicios con actividades consideradas contaminantes, peligrosas y/o insalubres en la comuna, pero que a diferencia de las anteriores tienen un débil marco regulatorio, y en que el problema de la aprobación de una planta para el tratamiento de residuos peligrosos (RESPEL) fue el de la gota de agua que rebasó el vaso, mojando a otra empresa, la más grande que recibe los residuos sólidos en el país, en este caso domésticos y no peligrosos (RSD), pero que no tenía responsabilidad en los hechos en cuestión.

Todos los rellenos tienen que ser sometidos al sistema de evaluación ambiental donde existe una instancia de participación ciudadana, pero que naturalmente no es vinculante. Pero la Superintendencia del Medio Ambiente, a diferencia de las del agua y eléctricas, sólo actúa sobre los aspectos legales del cumplimiento normativo que estén explícitamente señalados en RCA que aprueba el proyecto ambiental, es decir, solo los impactos ambientales que se expresan en el papel, pero no, necesariamente, en el terreno y tampoco en las tarifas de los RSD. Además, a diferencia del tema de agua y electricidad, la Súper de Medio Ambiente tiene un campo de acción muy limitado.

El problema no está en una solución parcial pues se podrá cerrar una empresa, por causas objetivas o subjetivas, pero el nivel de disconformidad continuará y como buen sonámbulo Til Til seguirá dando vueltas sin rumbo identificable. A lo mejor es una muestra de una problemática actual de desorientación con la información en que sabemos de las cosas que ocurren, pero realmente no las entendemos y por lo tanto no somos capaces de elaborar una solución de más largo aliento.

Todo esto requiere mucho pensamiento y discusión con altura de miras. La oportunidad  para reflexionar se presenta con el desarrollo de FITGA, la feria ambiental (www.fitga.cl ) que realizará AEPA el 27 y 28 de septiembre. En ella podremos discutir el tema de la oferta de servicios ambientales y, en particular, de los servicios públicos. También nos orientaremos a reforzar la idea de un ordenamiento territorial bien pensado y con una evaluación ambiental estratégica que permita definir prioridades e identificar objetivos hacia donde apuntar.

La solución global también se enfoca  a reflexionar por el lado de un análisis de riesgo del impacto de la infraestructura sanitaria en la RM, como en otras regiones. Existe voluntad política para llegar a acuerdos por parte de la gran mayoría de los actores, pero se requiere capacidad para concertar ideas y  dirigir adecuadamente el proceso, ya que la institucionalidad actual no aporta en la materia.

Columna publicada en InduAmbiente N° 147 (julio-agosto 2017), pág. 51.