Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Destrabar Inversiones

Pedro Navarrete

Pedro Navarrete Columnista 155x155
Gerente de Asuntos Ambientales y Sustentabilidad
Cámara de la Producción y del Comercio de Concepción

“Destrabar” es “quitar las trabas”; las trabas son dificultades, impedimentos, obstáculos, conceptos que se asocian a entorpecer, dificultar, obstruir y otros similares. Reconociendo que las inversiones son esenciales para el desarrollo, esta preocupación resulta paradojal pero es un desafío que debe ser enfrentado. La historia ambiental reciente está jalonada de intentos, lamentablemente, sin que el problema se haya resuelto.

En Abril de 2015, la Presidenta de la República creó una Comisión Asesora de alto nivel –presidida por el Ministro del Medio Ambiente¬– para la Evaluación del SEIA y la generación de propuestas para optimizarlo y lograr procesos con altos estándares de calidad, más expeditos y en un marco de certeza jurídica para los titulares de los proyectos, la comunidad y los servicios públicos evaluadores. El informe final de la Comisión, con 25 propuestas, se entregó a la Presidenta en julio de 2016. La falta de gestión sobre dichas medidas, entre otras causales, habría motivado la renuncia del Director del SEA en abril pasado.

Somos testigos de otro intento, esta vez liderado por el Ministro de Economía en un trabajo muy cercano con el Ministerio del Medio Ambiente, que por la vía de una Ley Miscelánea con medidas relativamente sencillas, contribuya a la simplificación y agilización de los trámites para quienes quieran invertir en Chile. La Ley contendría ideas de consenso, como institucionalizar el “acercamiento temprano”; considerar el gasto de preparación del EIA/DIA como necesario para producir renta y no sea rechazado; cambios menores a proyectos en evaluación para que puedan incorporarse al mismo proceso sin que deba iniciarse uno nuevo; y utilizar la firma electrónica avanzada. Aun cuando intervenir el SEIA es complejo, esta nueva iniciativa ya es virtuosa porque requiere un trabajo conjunto entre los Ministerios de Economía y del Medio Ambiente y es deseable que se vea coronado por el éxito.

La experiencia regional, enmarcada en el desarrollo del Plan para la Recuperación Ambiental y Social de Coronel, junto al reconocimiento que el llamado “acercamiento temprano” debe ser institucionalizado, nos indica que si un proyecto, antes de iniciar su evaluación ambiental formal, logra convocar a su alrededor beneficios tangibles para las comunidades locales, movilizando y ajustando iniciativas estatales de desarrollo y considerando las visiones de la comunidad en su construcción y operación futura, los eventuales conflictos serán mucho menos intensos y contarán con una base de relación que posibilitará buenas soluciones en plazos razonables. Estas relaciones permitirán consolidar una perspectiva mutuamente beneficiosa en que todas las partes intervinientes –Estado, empresa y comunidad– se sentirán socios y partícipes de las oportunidades de desarrollo generadas por el emprendimiento.  

El SEA y las instituciones del Estado no pueden continuar manteniéndose como simples observadores de la relación entre el proponente y la comunidad, sino que deben fomentar la integración de la iniciativa al territorio, ajustando su planificación al desarrollo del proyecto, de manera que la comunidad “sienta” el mejoramiento global de su calidad de vida mucho más allá de los efectos directos de la inversión evaluada.

Columna publicada en InduAmbiente N° 148 (septiembre-octubre 2017), pág. 26.