Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Comunicación de Riesgos y GHS

Cristián Sandoval


Cristian Sandoval SQ-interior

Cristián Sandoval
SQ Empresas y Agespri

Nuestra economía abierta al mundo nos obliga a estar siempre alertas en materias que puedan afectar o beneficiar al comercio. Ese es uno de los contextos donde nuestro país viene trabajando hace varios años: la implementación de GHS (Globally Harmonized System, según su nombre en inglés), en tanto en español estamos hablando del “Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos”.

El objetivo de este desafío a nivel mundial es homologar la comunicación de riesgos asociados a sustancias químicas en general, de modo tal de lograr una uniformidad respecto al etiquetado y clasificación de las sustancias. Por tanto, uno de sus principales objetivos es informar de los riesgos que este producto o mezcla genera tanto a los trabajadores como al medioambiente, pero esta vez asociado a un patrón de información clara, objetiva y verificable.

Este esfuerzo mundial, que busca armonizar la clasificación de mezclas y sustancias químicas, se sustenta en entregar información fiable y categorizada respecto a los peligros ambientales, físicos y para la salud, incluyendo la forma de cómo comunicar los riesgos e integrando la incorporación de nuevos requisitos sobre como etiquetar el producto, además de las fichas de seguridad del mismo.

Nuestro país se adjudicó financiamiento para una rápida implementación de GHS, el cual si bien va avanzando, aún no alcanza la implementación total y quedan desafíos técnicos y legales que se deben abordar. Recordemos, solo a modo de ejemplo, que en Chile se clasifican las sustancias peligrosas según normas nacionales, las cuales son voluntarias a menos que estén expresamente vinculadas y mencionadas en textos legales. Es más, ya en nuestro país se han modificado muchas hojas de datos de seguridad vinculando estas a GHS.

A nivel internacional GHS vino a refrescar las exigencias, también en el desarrollo de estudios técnicos para clasificar las diferentes sustancias, llevando a compañías a especializarse en el desarrollo de Hojas de Datos de Seguridad, pero también en el aumento del plagio de las mismas, lo cual es materia de comentarios en varios países en seminarios sobre el tema, situación que sin lugar a dudas debe ocupar a la industria química.

Si bien esta iniciativa es relevante para los consumidores y  trabajadores, también lleva a la industria y autoridades a trabajar bajo estándares internacionales, lo cual nos da la oportunidad de mejorar aspectos asociados al manejo de sustancias químicas y a comparar los estándares de países desarrollados respecto a como ellos almacenan, manipulan y transportan las sustancias químicas, todo bajo un riguroso marco de exigencias legales que buscan evitar accidentes, enfermedades e impactos negativos al medioambiente.

Columna publicada en Revista InduAmbiente n° 150 (enero-febrero 2018), pág. 61.