Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Residuos de la Construcción

Hernán Durán



Duran 155X155
Gerente General de Gescam

La construcción y la demolición están entre las actividades que generan más residuos en la ciudad, ocasionando múltiples impactos ambientales. Su inadecuada disposición, incluso, da origen a los microbasurales que caracterizan a diversas ciudades, provocando un sinnúmero de problemas sanitarios por las malas prácticas asociadas a su gestión, además de un fuerte impacto negativo sobre el cambio climático que afecta al planeta.

En un estudio que estamos realizando para colaborar con el Ministerio del Medio Ambiente en la formulación de una política al respecto, constatamos que se trata de una problemática universal, pero que algunos países ya están consiguiendo dominar. La mayor parte de estos residuos tienen como destino volver a ser áridos para la propia construcción; y ya hay buenas experiencias en relación a esto. Otros residuos, como la madera y el fierro, pueden tener destinos evidentes, pero así también hay muchos, como los tarros de algunas pinturas que pueden ser peligrosos y que requieren un manejo especial.

La forma como se consigue una gestión ambientalmente adecuada tiene que ver con los clásicos elementos de una política ambiental: conciencia, “zanahorias” y “garrotes”. Aun cuando, como lo he señalado en otras columnas, la conciencia empresarial y ciudadana es la clave del éxito, no existen experiencias universales que muestren que las cosas funcionen solo con sanciones y estímulos. En este sentido, resulta paradojal constatar que en un país tan centrado en los estímulos económicos y con tanta admiración por el funcionamiento del mercado como el nuestro, haya sido tan difícil implementar instrumentos económicos adecuados, conocidos y probados en el mundo. Las señales económicas son contradictorias y confusas y, por lo mismo, no puede ser que todavía algunas empresas evalúen lo que es más barato: la multa o la buena gestión.

Sobre este escenario, es necesario contar con un marco regulatorio positivo que permita mejorar la gestión no sólo de los residuos de la construcción, sino de todos los residuos sólidos que se generan en el país. Una ley general de la gestión de residuos sigue siendo nuestra tarea pendiente. Tenemos que hacer un esfuerzo para llegar bien preparados a la COP25.

Columna publicada en InduAmbiente 157 (marzo-abril 2019), pág. 98.