Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

La Crisis Social y el Desarrollo Sustentable

Claudio Zaror



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Profesor Titular del Departamento de Ingeniería Química
Universidad de Concepción

La crisis social y política que enfrentamos en la actualidad nos demuestra que la gran mayoría de los ciudadanos de nuestro país desea construir una sociedad donde la dignidad y la justicia sean sus pilares fundamentales, con un desarrollo económico que vaya acompañado de una mayor equidad social y protección del medio ambiente.

Ello nos obliga a mirar con detención el objetivo número 16 de los Objetivos de Desarrollo Sustentable 2015-2030 acordados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2015. Este objetivo denominado “Paz, Justicia e Instituciones Sólidas” establece explícitamente “promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas en todos los niveles”. En efecto, no puede caber ninguna duda que, sin paz, estabilidad, respeto a los derechos humanos y gobernabilidad efectiva basada en el Estado de Derecho, no es posible alcanzar un estado de desarrollo que sea sustentable en el tiempo.

En este contexto, la violencia en todas sus formas y orígenes, sumada a la corrupción, los abusos y privilegios, la impunidad, evasión tributaria, colusión entre los poderes políticos y económicos, intolerancia, inequidad social extrema, entre otros flagelos de la era actual, aparecen como enemigos directos que se interponen en el camino hacia el progreso de Chile y no debemos escatimar esfuerzos para erradicarlas de manera decidida y transversal, en cada aspecto de la vida social.

Resulta interesante aquí rescatar las palabras vertidas por el Papa Francisco en la Encíclica Papal Laudato Si de 2015, planteando de manera contundente que la crisis que enfrenta el mundo actual desnuda el modelo producción-consumo y los paradigmas tecno-económicos que sustentan el funcionamiento de la sociedad moderna, tales como el individualismo, el progreso sin límites, la competencia brutal, el consumismo hedonista, el mercado sin reglas, la filosofía del descarte y la obsolescencia programada, entre otros.

Por ello, es importante que se fortalezca la educación de la ciudadanía en estas materias y se fomenten conductas responsables, difundiendo también nuevos paradigmas del ser humano: la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza, que permita cambiar los valores consumistas e individualistas que se fomentan a través de sofisticados mecanismos comunicacionales.

Es urgente, hoy más que nunca, que comencemos a dar los pasos para transitar decididamente desde una cultura del tener a una cultura del ser, donde los valores de la Paz y la Justicia puedan florecer, engrandeciendo el Capital Social y el Bien Común.

Columna publicada en InduAmbiente N° 160 (sept-oct 2019), pág. 63.