Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Innovación Tecnológica: Materia Pendiente

Claudio Zaror




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Profesor Titular del Depto. de Ingeniería Química
Universidad de Concepción

 
 
En los albores de la 4a revolución industrial, las necesidades de las personas van mutando de manera gradual a medida que los cambios económicos y tecnológicos se traducen en drásticas transformaciones socio-culturales. Esto genera una creciente presión sobre el sector productivo para adaptar sus productos y procesos a los nuevos escenarios, abordando las necesidades cambiantes de manera oportuna en un mundo globalizado altamente competitivo. En ese marco, todas las instituciones, incluyendo a las empresas, están obligadas a innovar continuamente para mantener un devenir exitoso.  

Sumado a este fenómeno general, en Chile existe consenso transversal acerca de la necesidad de que el país se desarrolle como una economía cada vez más intensiva en conocimiento, aumentando la complejidad de los bienes y servicios que exporta, de manera sustentable y equitativa. En este desafío convergen las responsabilidades de los diferentes actores públicos, empresariales y académicos, que forman parte del ecosistema de innovación. Cada uno de estos estamentos tiene tareas pendientes con vistas a aportar de manera efectiva a la creación de un clima de innovación que nos ayude a superar las barreras sociales y económicas que enfrentamos.

Dentro de este contexto, el sector educacional está llamado a jugar un papel fundamental, fomentando valores y conductas que fortalezcan un espíritu innovador en la ciudadanía. La innovación tecnológica no es sólo tarea de científicos, técnicos o ingenieros, sino que de todos los que están involucrados en la compleja cadena del valor, abarcando a los ciudadanos en su rol de consumidores.

Hace casi un siglo, Joseph A. Schumpeter definió la innovación tecnológica como “la introducción de nuevos productos y servicios, nuevos procesos, nuevas fuentes de abastecimiento y/o cambios en la organización industrial, de manera continua, y orientados al cliente, consumidor o usuario”. Este brillante economista austriaco postuló que la innovación tecnológica es uno de los motores fundamentales del desarrollo económico y de la competitividad. Los años han validado de manera implacable esta aseveración y debemos comprender que sin innovación tecnológica no será posible avanzar hacia un nivel de desarrollo económico y social sustentable que sea compatible con las aspiraciones de los chilenos en este nuevo siglo.

Tarea pendiente para todos y cada uno de nosotros.

Columna publicada en InduAmbiente 156 (enero-febrero 2019), página 36.