Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Agilización del SEIA

Eduardo Astorga



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Abogado-Consultor Senior


El proyecto de ley de modernización del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) representa una valiosa oportunidad para incorporar la posibilidad de acordar contenidos y alcances de los estudios de impacto ambiental (EIA) entre titulares y el Servicio de Evaluación Ambiental, lo que se denomina Términos de Referencia (TDR).  

Se trata de un procedimiento que ya existió durante los años 90 al 94 en la CONAMA, regulado por la pauta presidencial, previa a la Ley 19.300. En Europa, inspirada en el modelo americano, uno de los grandes avances introducidos por la Directiva 97/11/CE a su Sistema fue incorporar la posibilidad del promotor de presentar una solicitud para la aprobación de sus “términos de referencia” sobre los contenidos mínimos o información, que debe suministrar en el respectivo EIA.

En Estados Unidos, ya desde 1969, para la determinación de la magnitud de los impactos, es decir, de si se trata de efectos significativos o no, se realiza una pre-evaluación, que tiene por finalidad establecer la procedencia del EIA y subsecuentemente los aspectos más relevantes a ser incorporados en el análisis, y que están respaldados por los correspondientes permisos federales. A esta etapa se la denomina “Scoping” y representa la decisión de los temas que debe cubrir la Evaluación de Impacto Ambiental.

El modelo chileno no dispone de una instancia de negociación de términos de referencia, ni siquiera acordar entre el titular y la autoridad metodologías de medición y análisis para el EIA.

Esta institución que sin duda debe ser suficientemente regulada a lo menos a través de una Guía, debería permitir acotar y focalizar los contenidos de los EIA, evitando situaciones extremas por una parte y omisiones por la otra, de manera de generar certezas para los titulares y economía administrativa para la administración.

Una de sus principales ventajas es la celeridad y simplificación del procedimiento de evaluación una vez acordados los TDR, debiendo normarse las situaciones de información no prevista por las partes y que surjan durante el proceso de elaboración y evaluación del EIA.   

Es perfectamente factible mantener el actual sistema duro de los contenidos mínimos y hacerlo coexistir con una segunda “puerta de entrada”, que evite incertidumbres y acorte los tiempos de tramitación de los estudios.

Además, es previsible establecer un espacio de participación ciudadana, de manera de conocer en forma anticipada la opinión de la gente.

Esta propuesta debería inscribirse en el esfuerzo de agilización del Sistema ya que representa una valiosa oportunidad a ser incorporada en el proyecto de modernización del SEIA.  

Columna publicada en InduAmbiente 157 (marzo-abril 2019), pág. 87.