Jueves 20 de agosto de 2026.- El Ministerio del Medio Ambiente y el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) iniciaron un trabajo conjunto para fortalecer la generación y administración de información cartográfica pública vinculada con biodiversidad y áreas protegidas.
La coordinación apunta a mejorar progresivamente la calidad de los datos geoespaciales que ambas instituciones producen y ponen a disposición de la ciudadanía, estableciendo criterios comunes para su elaboración, actualización, administración y publicación.
La información cartográfica cumple un papel fundamental para conocer el territorio y apoyar decisiones relacionadas con la conservación. Permite, por ejemplo, representar espacialmente áreas protegidas, ecosistemas y otros elementos del patrimonio natural, además de facilitar el análisis y cruce de antecedentes provenientes de distintas fuentes.
Por ello, uno de los focos del trabajo será incorporar buenas prácticas y avanzar hacia estándares compartidos, considerando como referencia normas internacionales aplicables a la información geográfica, entre ellas las pertenecientes a la familia ISO.
La adopción progresiva de estos criterios permitirá mejorar aspectos como la consistencia, trazabilidad y documentación de la información disponible, facilitando que usuarios internos y externos puedan conocer su origen, características y condiciones de uso.
Información confiable
La iniciativa contribuirá también al desarrollo de la infraestructura de información espacial vinculada al Sistema Nacional de Áreas Protegidas, facilitando la disponibilidad de antecedentes confiables y actualizados para la gestión pública.
El trabajo busca que la información geoespacial no solo esté disponible, sino que pueda ser utilizada de manera efectiva por instituciones públicas, investigadores, organizaciones, comunidades y otros actores interesados en conocer y analizar el patrimonio natural del país.
La coordinación entre el Ministerio del Medio Ambiente y el SBAP tendrá un carácter permanente y contempla el intercambio de experiencias, la revisión de procesos y el desarrollo de capacidades técnicas en ambas instituciones.
De esta manera, el trabajo iniciado busca sentar bases comunes para una gestión más integrada de la información territorial, donde la calidad y disponibilidad de los datos permitan respaldar mejores decisiones y ampliar el acceso público al conocimiento sobre la biodiversidad de Chile.

