
La minería enfrenta grandes desafíos debido a las exigencias globales de competencia de mercados y los cambios extremos de la crisis ambiental. Aun así, la minería evoluciona hacia un modelo de sustentabilidad, que considera elementos tales como la descarbonización, economía circular y el valor compartido con la sociedad en el territorio donde está operando. La industria se aleja del modelo tradicional, priorizando el uso exclusivo de energías renovables, agua desalada y reciclada, y la transición hacia una extracción con cero residuos y máxima protección comunitaria.
Desde hace mucho tiempo la minería localizada en el norte del país viene trabajado fuertemente en optimizar el uso del agua haciendo una transición hacia el uso de agua de mar desalada y una alta tasa de recirculación de aguas en procesos (con metas de reutilización superiores al 80%). Ha puesto especial atención a la matriz energética, avanzando hacia operaciones 100% electrificadas y abastecidas por Energías Renovables No Convencionales (ERNC). También se ha puesto como meta la generación de tender a cero residuos, mirando los depósitos de relaves, valorizando residuos estériles para insumo de otros procesos, potenciando de este modo la circularidad.
En este contexto se plantea la Ley Nº 20.551 publicada en noviembre del 2011 (modificada en 2019 - Ley Nº 21.169) que regula el cierre de faenas en instalaciones mineras. Esta Ley exige a las empresas del sector extractivo planificar, ejecutar y garantizar financieramente el cierre seguro de sus operaciones y el posterior cuidado del entorno. Su objetivo es proteger la vida, la salud y el medio ambiente.
Sobre ese escenario, las actividades de "Mina Invierno", proyecto de extracción de carbón ubicado en la Región de Magallanes, cesaron tras una resolución del Tribunal Ambiental de Valdivia vinculada a aspectos socioambientales. Y la existencia de un plan de cierre aprobado previamente por la autoridad permitió que el proceso se desarrollara de manera ordenada, segura y conforme a los estándares modernos de sostenibilidad, exigidos por la legislación vigente. Esta es la primera faena minera del país en culminar íntegramente un ciclo de vida minero bajo estándares modernos.
Este punto de inflexión representa un avance significativo para el desarrollo del país y da cuenta de la consolidación de un marco regulatorio que busca asegurar que las operaciones concluyan de manera responsable, resguardando la seguridad de las personas, la protección del medio ambiente y la estabilidad física y química de las instalaciones.
Columna publicada en InduAmbiente n° 200 (mayo-junio 2026), página 31.
