Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

La urgencia de valorizar los residuos

Julio Bertrand
CEO Resiter



Julio Bertrand
El reciente estudio de Naciones Unidas que posiciona a Chile entre los países con una de las mayores fuentes de emisiones de metano de origen humano provenientes de rellenos sanitarios debe ser una señal de alerta. Más allá del impacto ambiental que este dato representa, pone de manifiesto una realidad que el país viene postergando desde hace décadas: la necesidad de transformar profundamente la forma en que gestionamos nuestros residuos.

Durante años, los rellenos sanitarios han cumplido un rol fundamental para garantizar una disposición segura de los residuos. Sin embargo, cuando se convierten en el destino predominante de materiales que podrían ser reutilizados, reciclados o valorizados, dejan de ser parte de la solución y pasan a evidenciar las limitaciones de nuestro modelo actual.

La acumulación de residuos en rellenos sanitarios no solo genera emisiones de gases de efecto invernadero y riesgos para el suelo, el agua y el aire. También implica desaprovechar una enorme cantidad de recursos que podrían reincorporarse a los procesos productivos, generando valor económico, empleo y beneficios ambientales. En una economía que busca ser cada vez más eficiente en el uso de sus recursos, seguir enterrando materiales valorizables es una oportunidad que el país no puede seguir perdiendo.

Por ello, el desafío no consiste en reemplazar los rellenos sanitarios, sino en reducir progresivamente la cantidad de residuos que llegan a ellos. Su función debe ser la de recibir aquello que efectivamente no puede ser valorizado. Todo lo demás debiera transitar hacia sistemas que permitan recuperar materiales, generar nuevos productos o incluso producir energía.

En este escenario, el desarrollo de centros de valorización y de modelos de economía circular aparece como una herramienta clave para avanzar hacia una gestión más sostenible. Estas infraestructuras permiten transformar residuos en recursos, disminuir las emisiones asociadas a la disposición final y generar nuevas oportunidades de desarrollo para los territorios y las industrias.

Chile ha dado pasos importantes en esta materia, pero aún queda un largo camino por recorrer. Se requiere una regulación más ambiciosa, incentivos concretos para fomentar la valorización y la circularidad, y una mayor educación y concientización que permita entender que los residuos no son necesariamente basura, sino potenciales recursos que pueden volver a formar parte de la economía.

La discusión ya no debe centrarse únicamente en dónde disponer los residuos, sino en cómo evitar que lleguen a ser residuos. Esa es la verdadera transformación que Chile necesita impulsar si quiere avanzar hacia un modelo de desarrollo más competitivo, resiliente y sostenible.

Columna publicada en InduAmbiente n° 200 (mayo-junio 2026), página 65.