Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Instrumentos Económicos e Impuestos Verdes: ¿Para qué Sirven?

Hernán Durán

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Gerente General de Gescam

La reciente discusión acerca de suprimir la aplicación del impuesto verde a IANSA pone en evidencia los distintos puntos de vista que existen en relación con el uso de los instrumentos económicos (IE) en la gestión ambiental. El uso de dichas herramientas en la administración pública es algo antiguo en el mundo, sin embargo, su uso para la gestión ambiental en Chile recién se instituye a principios de los 90. Desde que se planteó por primera vez que el mercado se encargaría de regular e impedir las externalidades negativas causadas por la contaminación hasta el uso concreto de los instrumentos económicos pasó un largo trecho. Primero fue el intento de fraccionar la atmósfera para que al haber propietario de fracciones del aire, éstas se pudieran transar buscando la eficiencia y la asignación óptima de los recursos para que se terminara con la contaminación, tal como es el caso de los derechos de agua en los ríos, la pesca en el mar, y su carácter transable. Por cierto, en ninguno de estos casos ha habido una contribución real al mejoramiento de la calidad del medio por una menor generación de contaminantes. Distinto es, por ejemplo, el caso de las tarifas de electricidad o del tratamiento de aguas donde sí hay beneficios claros para la calidad ambiental.

En este contexto y mirado el uso de los IE desde la perspectiva ambiental, el impuesto juega un papel importante en la medida en que su aplicación incrementa los costos del bien o servicio a transar, por lo que disminuye su demanda y le permite al Estado disponer de recursos que puede utilizar para sus actividades, como por ejemplo, siendo más eficiente en el control de la contaminación. Sin embargo, hay una compleja línea divisoria entre este planteamiento y la idea de pagar un impuesto al país para tener el derecho a contaminar. Ese “derecho” no puede existir, según lo expresa la propia Constitución y el sentido común, como también lo exige el control del cambio climático.

No es de extrañar que haya una confusión generalizada sobre el tema del sentido de los IE para el medio ambiente y en especial para el control de la contaminación. En 28 años de discusión democrática sobre la gestión ambiental aún no hemos podido definir cosas tan obvias como las tarifas asociadas a la gestión de los residuos sólidos. Menos, entonces, podríamos aceptar la idea de que el impuesto se utilice como un instrumento de fomento productivo al eliminarlo para “salvar” a una determinada empresa; para eso hay otros instrumentos. Algo similar ocurre con la discusión, bajo un falso supuesto “económico”, entre incentivar las exportaciones de baterías como residuos peligrosos en vez de facilitar el desarrollo de la industria nacional del reciclaje.

Columna publicada en InduAmbiente 153 (julio-agosto 2018), pág. 61.