Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

COP25, una Oportunidad para la Educación Ambiental

Sebastián Videla





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Consultor Senior

En el mundo contemporáneo suele ser común el uso de palabras que provienen del conocimiento científico y el avance tecnológico. Así nos hemos acostumbrado al uso de términos provenientes del inglés técnico, como hardware o software, pero también escuchamos referencias a regulación, control y retroalimentación. Todo ello, sin que necesariamente exista detrás de ello un aprendizaje especial que valide los términos correspondientes.

En tal sentido es posible pensar que eventos de magnitud mundial como los que serán analizados en la COP25 pueden ser una buena oportunidad para generar aprendizajes más profundos; algo muy necesario en nuestra sociedad, donde lo superficial predomina en la vida diaria.

Recordando los cerca de 100 años de la primera patente basada en el concepto de retroalimentación, como fue el amplificador diseñado por el ingeniero H. S. Black, cabe referirse a este principio a la hora de analizar fenómenos del cambio climático. En una publicación de la Academia de Ciencias de Estados Unidos (NAS) se señala que uno de los desafíos científicos sobre el cambio climático -palabra preferida en vez de calentamiento global- es la enorme incertidumbre sobre los alcances de las retroalimentaciones positivas y negativas que esto conlleva. Retroalimentación positiva es toda aquella que tiende a aumentar el cambio climático y, en contraste, es negativa la que tiende a disminuirlo.

Existe consenso científico que en esta dinámica prevalece la retroalimentación positiva, pero no debe despreciarse el efecto inverso. Al respecto, hay un ejemplo recurrente que envuelve ambos tipos de retroalimentación, como se puede observar en el siguiente proceso: el efecto invernadero tiende a aumentar el calor atrapado en la atmósfera y la superficie terrestre, lo que a su vez origina mayor evaporación de agua. Esto aumenta la cantidad de nubes, lo que disminuye la influencia de la luz solar. Finalmente, el lazo se cierra con la disminución de temperatura en la Tierra.

Pese a ello, el aumento de temperatura prevalece porque, entre otros aspectos, la cinética de este fenómeno es mucho mayor. En la medida que esto sea objeto de debate público servirá para estimular la reflexión sobre los grandes temas de la humanidad en su devenir inmediato, especialmente en la gente joven que tendrá que vivir en un medio ambiente completamente alterado.

Es relevante observar como la incertidumbre y la retroalimentación son conceptos propios del pensamiento contemporáneo, tan bien representado por Edgar Morin, quien promovió el cambio educacional para entender la complejidad de nuestro mundo. En momentos que se plantean cambios en la educación del país, es conveniente aprovechar estas instancias para fortalecer el conocimiento científico, a distintos niveles, sea como divulgación o mediante investigación avanzada.

La COP25 debe ser una oportunidad para promover la educación ambiental.

Columna publicada en InduAmbiente n° 158 (mayo-junio), pág. 31.