Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

COP25: Organización Sustentable

Sebastián Videla




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Consultor Senior

Nos aprestamos a recibir delegaciones de todo el mundo para la próxima Conferencia de las Partes (COP) a realizarse en diciembre próximo. Cabe preguntarse sobre la eficacia y eficiencia de estas conferencias mundiales. En primer lugar, la eficacia podría medirse de dos formas alternativas y complementarias: el acatamiento a los acuerdos y el logro del resultado final, esto es la reducción de gases de efecto invernadero (GEI), además de otras variables que inciden en el cambio climático.

Respecto de lo primero, resulta evidente que los acuerdos en general no se cumplen; basta señalar lo sucedido con el protocolo de Kioto, establecido en la COP3. La permanente no adherencia de Estados Unidos y otras potencias mundiales a este acuerdo cerró el paso a cualquier avance. Quizás por ello, se observa una tendencia muy marcada en las COP para definir acuerdos a futuro, como la reducción de GEI al 2050 o la creación del Fondo Verde Climático de cien mil millones de dólares cada año, a partir de 2020, situaciones que solo el tiempo podrá validar, pero de las cuales existen antecedentes que indican posibles incumplimientos.

En relación al resultado final, la situación es dramática, considerando que cada día existe más certeza de que el Punto de No Retorno se está acercando. Informes científicos recientes indican que de los 2 °C de aumento que deberían impedirse, al menos 1,6 °C están seguros. Expertos mundiales en glaciares señalan que las medidas futuras no podrán impedir lo que hoy se observa. En definitiva, los resultados no son nada positivos. Respecto de la eficiencia, solo una reflexión general: una COP cuesta varios millones de dólares (35 según presupuesto nacional asignado a COP25, a lo que se suman los gastos de participantes), representa el traslado de más de 25.000 personas, en aviones y medios contaminantes (se estima una emisión de 200.000 ton CO2).

No es un buen ejemplo ecológico, parece más bien un contrasentido. Al respecto, cabe preguntarse por qué no se usan videoconferencias y medios de comunicación que eviten impactos ambientales locales y globales. Las COP han cubierto todos los continentes, seleccionado ciudades muy turísticas, como París, Berlín, Cancún, Bali y Lima, ahora Santiago de Chile. El problema de las partes empieza por modificar esta situación donde esperamos que nuestro país muestre un buen ejemplo de organización sustentable.

Columna publicada en InduAmbiente 157 (marzo-abril 2019), pág. 69.