Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Aprueban ampliación de puerto de San Antonio pese a numerosos cuestionamientos ambientales

Aprueban ampliación de puerto de San Antonio pese a numerosos cuestionamientos ambientales

La Comisión de Evaluación Ambiental de la región de Valparaíso visó de manera unánime el proyecto Puerto Exterior que durante su tramitación recibió más de 7 mil observaciones, destacando las críticas por la posible afectación al humedal de Llolleo y a la calidad de vida en San Antonio. La iniciativa considera una inversión total de US$ 4.450 millones.



Martes 26 de mayo de 2026.- Tras enfrentar un complejo proceso de tramitación ambiental, que incluyó la respuesta a cerca de 7.200 observaciones de organismos técnicos y de la ciudadanía, el proyecto Puerto Exterior de San Antonio fue aprobado de manera unánime por la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de la región de Valparaíso.

La iniciativa considera una inversión de US$ 4.450 millones, de los cuales el Estado aportará US$ 1.950 millones, para levantar un mega terminal con un diseño estructural pensado para atender a los buques más grandes del mundo, lo que permitiría triplicar su capacidad logística.

En ese marco, las obras -que partirían en 2027- contemplan la construcción de dos terminales de gran escala, con muelles de 1.730 metros cada uno; y un gigantesco rompeolas de aproximadamente 4 kilómetros de longitud para generar el espacio de abrigo que necesitan los megabuques para atracar y transferir carga de forma segura ante las marejadas. Se espera que el proyecto en su primera etapa comience a operar en 2036 y de forma completa en 2046.

Cuestionamientos ambientales

Esta iniciativa ha enfrentado numerosos cuestionamientos, incluso desde antes de ser presentado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental en el año 2020, debido a las eventuales externalidades negativas que generaría en la biodiversidad de la zona, destacando la posible afectación del humedal urbano "Ojos de Mar" de Llolleo conformado por tres lagunas salobres permanentes.

Según plantean representantes de la comunidad local, del mundo científico y organizaciones no gubernamentales la construcción del rompeolas gigantesco propuesto en el proyecto alterará las corrientes marinas locales y detendrá el flujo natural de sedimentos, lo que provocará una aguda erosión en las playas aledañas y modificará la hidrodinámica del humedal.

Frente a esa amenaza, tras varios años de presión por parte de las comunidades por resguardar dicha área, en abril de 2024 el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) le otorgó la protección legal bajo la Ley 21.202. No obstante, esta declaratoria fue cuestionada porque incluía solo el contorno de las lagunas y excluía zonas claves para el funcionamiento ecológico del sistema, como la playa de Llolleo y algunos tramos de la ribera norte de la desembocadura del río Maipo.

A raíz de eso, en enero de 2026 el Segundo Tribunal Ambiental ordenó revisar la delimitación inicial de 18,38 hectáreas fijada por el Ministerio, argumentando que no se consideró de forma integral los criterios mínimos de sustentabilidad exigidos por la ley para resguardar adecuadamente el régimen hidrológico del humedal. Esto implica que el MMA debe hacer una reevaluación científica y dictar una nueva resolución que debiera considerar un área significativamente mayor, lo cual probablemente complique el desarrollo del megaproyecto Puerto Exterior. Por lo mismo, la Empresa Portuaria San Antonio (EPSA) recurrió a la Corte Suprema y al Tribunal Constitucional para dejar sin efecto la sentencia del Tribunal Ambiental, por lo que la iniciativa sigue entrampada judicialmente.

Otro cuestionamiento importante que ha recibido el proyecto dice relación con el impacto que tendría sobre el humedal del Río Maipo, hábitat de numerosa avifauna nativa y corredor biológico vital para miles de aves migratorias, cuya supervivencia se vería seriamente amenazada por la contaminación acústica y lumínica, y la alteración de la cadena trófica que generaría la operación del megapuerto.

Asimismo, los detractores de esta iniciativa advierten que el aumento en la transferencia de carga se traducirá en un enorme flujo de transporte terrestre que elevará de manera considerable las emisiones de material particulado y ruido, degradando drásticamente la calidad de vida en las zonas residenciales de San Antonio. También se cuestiona que la alteración del fondo marino por los dragados masivos y la restricción de navegación en las nuevas áreas de abrigo portuario perjudicará severamente a la pesca artesanal y a las comunidades locales que dependen del mar.