Aunque se crea lo contrario, durante los meses más fríos y lluviosos el riego por goteo y la fertirrigación (aplicación de fertilizantes disueltos en el agua de regadío) siguen teniendo protagonismo. ¿La razón? Mantienen un control milimétrico sobre las necesidades de los cultivos, optimizando el uso de fertilizantes y agua.
Algo bien relevante, ya que tal como señala Francisco Meza, director regional del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Intihuasi, en los últimos años "la agricultura chilena ha debido adaptarse a un escenario marcado por la sequía prolongada y la creciente variabilidad climática. Esto ha impulsado la incorporación de tecnologías y estrategias orientadas a mejorar el uso eficiente del agua y aumentar la sostenibilidad de los sistemas productivos".
Lo anterior se ha traducido en el riego de los cultivos utilizando diversas herramientas tecnológicas y metodologías: desde la estimación exacta de la demanda hídrica del cultivo durante el año, pasando por la aplicación del mejor método y el empleo de sistemas de riego monitoreados en tiempo real, hasta acondicionamientos del suelo o sustratos para resguardar el agua.
Soluciones destacadas
El ingeniero agrónomo detalla algunas buenas prácticas y tecnologías que actualmente están generando un impacto significativo en la agroindustria en materia de eficiencia hídrica:
• Riego con apoyo de imágenes digitales y balances hídricos en cultivos hortícolas: A través de imágenes obtenidas mediante drones, satélites o cámaras multiespectrales, es posible monitorear el estado hídrico de los cultivos, identificar sectores con estrés y ajustar de manera más precisa los volúmenes de agua aplicados. Esta información, complementada con balances hídricos y datos climáticos, permite tomar decisiones de riego basadas en la demanda real del cultivo y no únicamente en criterios tradicionales o calendarios fijos.
• Riego subterráneo en cultivos extensivos y hortícolas: Se aplica, especialmente, en cultivos de alfalfa y de distintas hortalizas. Este sistema permite aplicar el agua directamente en la zona radicular del cultivo, reduciendo significativamente las pérdidas por evaporación superficial.
Las experiencias desarrolladas en el norte de Chile han mostrado ventajas importantes, como una mayor eficiencia en el uso del agua, menor desarrollo de malezas, mejor uniformidad hídrica y mayor estabilidad productiva. Además, facilita un fertirriego más eficiente y preciso.
"Incluso en sistemas ya tecnificados existe margen para mejorar la eficiencia real del uso del agua", asegura Francisco Meza.
• Sistemas hidropónicos y cultivos sin suelo: La hidroponía se ha consolidado como una alternativa estratégica para enfrentar las restricciones hídricas en zonas áridas y semiáridas del país. Sistemas como raíz flotante, NFT y aeroponía permiten producir hortalizas utilizando considerablemente menos agua que los sistemas tradicionales en suelo, además de mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes y espacio productivo.
Con esas soluciones se logra recircular agua y fertilizantes, disminuir pérdidas por infiltración o evaporación, aumentar la productividad por superficie y producir en sectores con limitaciones de suelo o disponibilidad hídrica.
• Agricultura basada en datos y productividad del agua: Actualmente, el foco no está solamente en reducir el consumo de agua, sino también en maximizar la productividad hídrica. Es decir, producir más kilos o generar mayores ingresos por cada metro cúbico de agua utilizado. Para eso se han incorporado herramientas de monitoreo predial, análisis de eficiencia y comparación entre manejos tradicionales y tecnificados. Esto también ha permitido evaluar económicamente el uso del recurso hídrico y mejorar la toma de decisiones.
• Validación territorial y transferencia tecnológica: Un aspecto clave ha sido la validación de tecnologías en condiciones reales de campo. Aunque muchas soluciones ya existen comercialmente, su adopción depende de su adaptación a cada territorio, tipo de productor y condición climática. Facilitan la adopción de tecnologías de uso eficiente del agua en la Agricultura Familiar Campesina.
Para el Dr. Rodrigo Callejas, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, a nivel intrapredial, "lo más novedoso y que ha provocado un gran impacto en el manejo hídrico de los predios es el 'riego inteligente' o 'riego por dinámica de agotamiento del agua del bulbo de mojamiento por las raíces de las plantas', que utiliza diversos sensores distales y proximales enmarcados en la Agricultura 4.0".
Como ejemplos, menciona los sensores de suelos, sondas de capacitancia, tensiómetros, bombas de presión tipo Scholander, dendrómetros, imágenes satelitales, drones y otras tecnologías. "Han permitido un ahorro de hasta un 40% del uso de agua de riego y también de energía eléctrica y fertilizantes", destaca.
Opciones de mejora
Optimizar la eficiencia hídrica en los predios es un desafío constante en la industria agrícola nacional, sobre todo en los campos donde se continúa regando principalmente en función de experiencia visual o calendarios fijos, sin utilizar monitoreo objetivo. "Por ello, existe un amplio potencial para masificar el uso de sensores, automatización, medición de caudales y análisis de eficiencia basados en datos", expone Francisco Meza.
Agrega que "también sigue siendo necesario fortalecer la capacitación técnica, mejorar el acceso a financiamiento para pequeños productores, promover tecnologías eficientes y avanzar en reutilización y almacenamiento de agua. Y es fundamental integrar de mejor manera el manejo hídrico, energético y agronómico. Incluso en sistemas ya tecnificados todavía existe margen importante para optimizar la operación y mejorar la eficiencia real del uso del agua".
El director regional del INIA Intihuasi considera primordial, asimismo, fortalecer el vínculo entre investigación, extensión y productores, especialmente en la Agricultura Familiar Campesina, donde las tecnologías deben ser no solo eficientes, sino también accesibles y adaptadas a la realidad territorial. Además recomienda: adelantar o atrasar el desarrollo de los cultivos, siempre que las condiciones climáticas lo permitan para reducir el consumo de agua y fertilizantes; y estudiar la calidad de agua de ríos y canales, así como de acuíferos, para analizar la factibilidad de recarga artificial y proyectar la recarga gestionada de acuíferos por cuenca como apoyo a todo el sistema de gestión integrada del agua.
Rodrigo Callejas, por su parte, plantea que lo primero es "introducir, casi de forma obligatoria, la Agricultura 4.0 a todo nivel y en algunas zonas del país donde existe sequía estructural. El ahorro debe ser el máximo dentro de la sostenibilidad del sistema productivo. Y complementarla con otros manejos, como el uso de mulch (para evitar evaporación) y cobertores (mallas, rafias, plástico) para incrementar la productividad del agua de riego".
Además, recomienda privilegiar cultivos con genética resistente o tolerante a bajos requerimientos hídricos, "pero que no dejen de responder en paralelo a las exigencias de mercado para que los productos sean comercializables".
Rodrigo Callejas apuesta por el uso de mulch y cobertores para incrementar la productividad del agua de riego.
Aportes diversos
Para contribuir al manejo eficiente del agua, y reducir al máximo las pérdidas, el INIA trabaja en la obtención de material genético a través de nuevas variedades de cultivos; la incorporación de nuevas tecnologías de control y manejo del agua, estado hídrico del suelo y de las plantas; y la capacitación de extensionistas y agricultores.
Se ha enfocado, por ejemplo, en el ajuste del riego mediante imágenes digitales y herramientas de monitoreo para apoyar la planificación y el control hídrico en cultivos hortícolas. Los resultados obtenidos con papas, porotos verdes y lechugas han mostrado mejoras importantes en producción y productividad del agua.
La Facultad de la Agronomía de la U. de Chile, en tanto, viene implementando hace años los cursos obligatorios de Agricultura Digital en pregrado y de Tecnología y Fertirrigación en posgrado. Esto, con el objetivo de entregar estas habilidades necesarias a sus alumnos, aplicadas a áreas clave como el riego, y así enfrenten mejor capacitados los desafíos que involucra su desarrollo profesional.
DATO:
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Beneficios, al menos, genera el fertirriego: una nutrición vegetal más precisa, uniforme y ajustada a las necesidades de cada cultivo; un uso más racional del agua y los fertilizantes; y menores pérdidas por lixiviación y contaminación del suelo o acuíferos.
Artículo publicado en InduAmbiente n° 200 (mayo-junio 2026), páginas 92 a 94.

