Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Futuro Naranja

Futuro Naranja

Los beneficios del ensilaje para manejar la mortalidad de los salmones.



Aunque ha surgido uno que otro brote, va quedando en el pasado la hecatombe salmonera que afectó a esta industria en nuestro país. Esa que se “vistió” de virus ISA y se propagó rápidamente a partir de 2007 por los centros de cultivo dejando altas mortalidades de peces, pérdidas multimillonarias para el rubro y miles de desempleados. Una crisis con mayúscula.

A juicio del Subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, tan grave situación desnudó la “poca conciencia que existía sobre la importancia de las variables ambientales y sanitarias, así como malas prácticas productivas”.

El sector público tampoco salió bien parado, puesto que, según la autoridad, los hechos por todos conocidos revelaron una débil regulación, escasa fiscalización e inexistencia o debilidad de indicadores para proyectar impactos de los eventos. ¿Resultado? La redefinición del modelo productivo y del rol del Estado en esta industria.
Asumido el golpe, que se sintió con fuerza hasta mediados de 2010, el sector salmonero proyecta aumentar su producción en torno a las 100 mil toneladas anuales, llegando al millón de toneladas en torno al 2016.

Sistema de Ensilaje

En la transformación de la forma de operar de la salmonicultura nacional mucho tiene que ver el nuevo sistema de tratamiento de la mortalidad de los salmones, mediante un sistema de ensilaje, que se comenzó a aplicar en los centros de cultivo a partir de 2009, el cual tiene claros beneficios sanitarios y ambientales.

El ensilaje tiene como principal objetivo evitar la propagación de patógenos y virus, como el ISA, que puedan afectar a otros centros de crianza. Esta tecnología se ha aplicado exitosamente en otros países salmoneros como Escocia, Noruega y Canadá.

Previamente a la aplicación de este sistema, se decidió que el acopio de la mortalidad en bins se realizara en plataformas exclusivas para este fin. Posteriormente, se registró un nuevo avance, clasificando la mortalidad por causa de muerte y acopiada en bins con doble bolsa y una capacidad de 3/4 del recipiente. Finalmente, por disposición normativa de la autoridad pesquera, los centros de mar y agua dulce quedaron obligados a implementar el ensilaje de la mortalidad.

Este proceso consiste en la transformación de la mortalidad mediante una molienda y adición de ácido fórmico, obteniéndose una pasta homogénea con un pH < 4, la que posteriormente se almacena en un silo. Se deben mantener registros diarios de volumen y pH. El producto final es inocuo y sin olor.

Como resultado de esta transformación se consigue un subproducto comercial con capacidad para ser reutilizado, por ejemplo para la elaboración de harina de pescado.

Al día de hoy, más de 400 instalaciones de cultivo ya disponen de esta solución o la tendrán implementada en un futuro cercano. Algunas de ellas también están incorporando un sistema de recirculación hermético en las etapas de acopio del producto ensilado. Esto permite recircular diariamente el producto para evitar su estratificación y mantener, de este modo, el producto ensilado homogéneo y en óptimas condiciones.

Puntos Críticos

De acuerdo a la experiencia recogida en estos últimos años, los puntos críticos del proceso de ensilaje son los siguientes:

•    Transporte y almacenamiento de ácido fórmico

- La empresa salmonera debe contar con un “Plan de Manejo de Sustancias Químicas”, aprobado por la Autoridad Marítima local, que deberá abordar tanto el traslado como el almacenamiento de las sustancias químicas del centro de cultivo, especialmente del ácido fórmico utilizado durante el ensilaje. No hay que olvidar que es un químico peligroso, corrosivo y que genera irritabilidad.


Artículo completo, en InduAmbiente 115 (marzo-abril 2012), páginas 128-129.