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Válvulas para desaladoras

Válvulas para desaladoras

¿Qué características deben tener las válvulas usadas en las plantas que desalinizan el agua de mar y cómo se puede optimizar su rendimiento? Revise aquí algunos consejos.



La creciente escasez hídrica está impulsando con fuerza el desarrollo de proyectos para desalinizar agua de mar en Chile. Una solución que plantea diversos retos, entre los cuales está la correcta elección de componentes como las válvulas que intervienen en este proceso industrial que se desarrolla en un escenario "poco amigable".

Así lo expresan en KSB Chile, proveedor de bombas y válvulas para estas aplicaciones: "Los equipos utilizados en plantas de desalación están expuestos a condiciones desafiantes, altas cantidades de cloruros, elementos abrasivos, salmueras de alta concentración, presiones elevadas y flujos internos importantes. Todos estos elementos hacen que debamos prestar especial atención en las selecciones específicas de cada equipo, pensando en asegurar el mejor funcionamiento bajo las condiciones particulares de cada línea de proceso".

De manera complementaria, Karl Kellinghusen, gerente de ventas de Fitvalv, empresa que también suministra válvulas para plantas desaladoras, detalla que estos dispositivos están expuestos "a condiciones altamente exigentes, entre las que destacan: corrosión severa por agua de mar, altas presiones en procesos de ósmosis inversa, presencia de sólidos en etapas de pretratamiento, exposición a químicos agresivos, y formación de incrustaciones y biofouling".

Karl Kellinghusen- FitvalvKarl Kellinghusen señala que las válvulas para plantas desaladoras están expuestas a condiciones muy exigentes.

Condiciones y cualidades

Sobre el escenario descrito, los especialistas señalan las condiciones y cualidades que debieran cumplir las válvulas para responder adecuadamente a dichas exigencias.

"Primero, ser correctamente seleccionadas según las características propias del proceso y la operación, ese es uno de los puntos clave para el buen desempeño de los equipos. Podríamos tener componentes en metalurgias especiales y presiones nominales altas, pero si no han sido correctamente seleccionados para las condiciones de proceso, podrían destruirse en cuestión de minutos. Cada equipo debe ser seleccionado para la línea y proceso específico dentro de la planta desaladora", advierten en KSB Chile.

En cuanto a las características, Mario Vásquez, brand manager del grupo Fitvalv, sostiene que las válvulas empleadas en desalación debieran tener: "Alta resistencia a la corrosión, hermeticidad confiable, capacidad de trabajo en alta presión, resistencia a la abrasión cuando hay sólidos presentes y bajo requerimiento de mantenimiento".

Con respecto a los tipos de dispositivos que pueden resultar más útiles, recomiendan el uso de válvulas de control y precisión para líneas de impulsión, distribución y alta presión; así como las válvulas de cuchilla para aplicaciones con presencia de sólidos como la etapa de pretratamiento, las líneas con lodos y rechazo de salmuera cuando existe arrastre de partículas.

Diseño del sistema

¿Qué aspectos de diseño de los sistemas son claves para optimizar el funcionamiento de las válvulas dentro de las plantas desaladoras?

Desde KSB Chile responden: "Si buscamos optimización del funcionamiento es necesario ver todos los aspectos del sistema. Tanto el diseño hidráulico, el mecánico y el control afectarán al comportamiento de los equipos y a su desempeño. Una selección adecuada de las válvulas es un punto importante, luego debemos considerar los materiales correctos para resistir las demandas del proceso, minimizar las pérdidas de carga del sistema, evitar turbulencias que desgasten los equipos y priorizar una ubicación que facilite el mantenimiento posterior".

Agregan que un diseño hidráulico erróneo del proceso puede producir vibraciones, cavitación, velocidades excesivas del flujo y desgaste apresurado. "Llevar a cabo un estudio detallado de todo el proceso y de su sistema de control es fundamental para lograr su optimización y mejorar el rendimiento", aseguran.

Valvulas desaladoras- KSBLas válvulas se deben seleccionar según las características propias del proceso y la operación.

Similares conceptos expone Karl Kellinghusen, indicando que "un diseño adecuado del sistema es fundamental para maximizar la vida útil y eficiencia de las válvulas". Añade que para eso es necesaria una "correcta selección del tipo de válvula según aplicación, la implementación de sistemas de filtrado previo, la ubicación estratégica dentro del proceso y la minimización de turbulencias y golpes de ariete".

El gerente de ventas de Fitvalv acota, además, que un sistema eficiente no depende de una sola tecnología, sino de la correcta combinación entre válvulas de control y precisión, con soluciones robustas para el manejo de sólidos.

Prevención y mantenimiento

Los expertos entregan, asimismo, algunos consejos para cuidar y extender la vida útil de las válvulas usadas en plantas desaladoras.

"Es importante llevar un control de la calidad del fluido, evitando que el pretratamiento tenga un mal funcionamiento, ya que esto contaminaría todos los pasos posteriores generando un desgaste apresurado. Siempre se debe operar dentro de los rangos de diseño establecidos o estaremos 'sacrificando' los equipos. Evitar a toda costa que los componentes presenten cavitación o golpes de ariete que puedan generar daños severos", apuntan desde KSB Chile.

De igual modo, indican que se debe tener un plan de mantenimiento programado "y no trabajar a la falla, realizando cambio de componentes internos como asientos, oring's y empaques. Es posible observar historiales de torque en las válvulas, con el fin de tener una noción de su comportamiento interno y estar preparados para realizar una revisión del equipo".

En la misma línea, desde Fitvalv, Mario Vásquez aconseja: "Realizar inspecciones periódicas, monitorear y controlar posibles fugas, operar las válvulas de forma adecuada evitando golpes de ariete y ejecutar limpieza e inspección interna de manera programada".

Artículo publicado en InduAmbiente n° 199 (marzo-abril 2026), páginas 66 a 67.