En el Chile de hoy, la salud e integridad de las personas y de los ecosistemas debe priorizarse frente a cualquier riesgo, como la presencia de contaminantes en el suelo, aguas u otros componentes ambientales. Si la evaluación así lo determina, el sitio afectado debe someterse a un proceso de remediación o saneamiento. Lo mismo ocurrirá cuando existe un pasivo ambiental que impide utilizar el terreno de manera segura, o cuando se proyecta su reconversión, ampliación o habilitación para un nuevo uso.
La contaminación puede originarse por derrames de sustancias químicas, filtraciones, acumulación de metales pesados, disposición inadecuada de residuos, antiguos procesos industriales, faenas mineras y emergencias ambientales, principalmente.
La decisión de remediar y la definición de los objetivos del proyecto "deben sustentarse en una adecuada caracterización del sitio, que es fundamental. Esto implica identificar los contaminantes, determinar su concentración y distribución, analizar las vías de exposición y evaluar los riesgos asociados, considerando además el uso actual y futuro que se quiere dar al terreno. Para esta labor, Chile aún no cuenta con una norma general de calidad ambiental para suelos que establezca concentraciones máximas de contaminantes aplicables de manera general y que, por sí solas, permitan determinar que un suelo se encuentra 'contaminado' o que obliguen a su remediación", señala Gonzalo Velásquez, gerente de medio ambiente de Hidronor.
Explica también que no todos los sitios requieren la misma intervención. "Dependiendo de los resultados del diagnóstico y de la evaluación de riesgos, puede ser necesario remover, tratar, estabilizar o confinar los contaminantes, además de implementar controles y monitoreos posteriores. El propósito final es controlar los riesgos y recuperar el sitio hasta alcanzar condiciones compatibles con su uso proyectado, resguardando la salud de las personas y el medio ambiente", asegura.
Tecnologías y metodologías
Actualmente, existen tecnologías y metodologías capaces de abordar distintos tipos de contaminantes y condiciones de terreno. Entre las alternativas disponibles están la excavación y retiro del material contaminado, los tratamientos de estabilización y solidificación, el confinamiento, los tratamientos físico-químicos y las soluciones aplicadas directamente en el sitio. "La selección debe realizarse caso a caso, considerando la naturaleza y concentración de los contaminantes, el tipo de suelo, la extensión del área afectada, los riesgos, el uso futuro del terreno y la factibilidad técnica, ambiental y económica", plantea Velásquez.
"Recuperar un sitio contaminado significa controlar un riesgo y también puede devolver valor ambiental, social y productivo a un territorio", destaca Gonzalo Velásquez.
Para aportar a esa labor, el Ministerio del Medio Ambiente desarrolló la Guía Metodológica para la Gestión de Suelos con Potencial Presencia de Contaminantes (SPPC), que entrega procedimientos para la evaluación, remediación y manejo de estos sitios bajo un enfoque basado en riesgos. Además, el país está avanzando en una Política Nacional de Sitios Contaminados y en la elaboración de una norma primaria de calidad ambiental para suelos. Y el manejo de los residuos peligrosos retirados durante una remediación debe cumplir con lo establecido por el D.S. 148/2003 del MINSAL y las demás disposiciones ambientales y sanitarias aplicables.
Pese a esos avances, el especialista de Hidronor considera que "Chile aún debe fortalecer su marco regulatorio específico para suelos contaminados. Por eso que, en algunos proyectos, también se recurre a referencias, metodologías y valores internacionales técnicamente reconocidos. Lo importante es que estos criterios sean seleccionados y justificados de acuerdo con las características del sitio y con los riesgos que se busca controlar".
Más allá de la disponibilidad de tecnologías, deja en claro que un proyecto de alto estándar requiere una correcta caracterización, objetivos de remediación claramente definidos, trazabilidad, operadores autorizados, controles analíticos y verificación posterior de los resultados.
Desafíos a superar
Además de una regulación en la materia, Gonzalo Velásquez cree necesario "fortalecer y actualizar permanentemente los catastros, mejorar la información disponible sobre los SPPC, establecer mecanismos que permitan priorizar las intervenciones de acuerdo con el nivel de riesgo, y una mayor coordinación entre los distintos organismos competentes, especialmente cuando la contaminación puede afectar simultáneamente el suelo y las aguas superficiales y subterráneas", manifiesta.
En el plano técnico, estima fundamental aumentar la capacidad de caracterización y monitoreo, promover el uso de laboratorios acreditados e incorporar la evaluación de riesgos desde las primeras etapas. "Una caracterización insuficiente puede llevar a seleccionar tecnologías inadecuadas, subestimar la extensión de la contaminación o elevar innecesariamente los costos y plazos del proyecto", advierte.
Además, apuesta por avanzar desde una lógica reactiva hacia una gestión preventiva; incorporar el saneamiento de manera temprana en la planificación de cierres, reconversiones y nuevos proyectos; y fortalecer la colaboración entre el sector público, la industria, la academia y las empresas especializadas.
Chile debe fortalecer su marco regulatorio específico para suelos contaminados.
Soluciones integrales
Hidronor ofrece soluciones integrales para la remediación y saneamiento de terrenos contaminados, abordando las distintas etapas del proceso. Los servicios incluyen planes de muestreo, análisis y caracterización físico-química; identificación de contaminantes; definición de alternativas de manejo; controles analíticos; extracción del material contaminado; transporte autorizado; tratamiento de estabilización; disposición final en instalaciones de seguridad; acondicionamiento del terreno y verificación de los resultados.
"La compañía cuenta con capacidades propias para el tratamiento y disposición segura de residuos peligrosos, además de un laboratorio para análisis orgánicos e inorgánicos. Esto permite entregar trazabilidad durante todo el proceso, desde la caracterización inicial hasta el destino final de los materiales retirados", resalta Velásquez.
Agrega que en más de 30 años de experiencia en esta área, Hidronor ha gestionado más de 650 mil toneladas de suelos contaminados, incluyendo materiales afectados por hidrocarburos, metales pesados y otros contaminantes industriales.
Concretamente, la empresa ha participado como operador en proyectos de recuperación de pasivos ambientales, sitios industriales y terrenos en proceso de reconversión, "combinando experiencia técnica, capacidad operativa y una gestión segura de los residuos resultantes", afirma su gerente de Medio Ambiente.
Artículo publicado en InduAmbiente n° 201 (julio-agosto 2026), páginas 28 a 29.

