Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

La minería también se mide por cómo termina

Mauricio Lorca
Director Nacional (s)
Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin)



Mauricio Lorca- Sernageomin OK
Cuando hablamos de minería solemos concentrarnos en el inicio de los proyectos, las inversiones, el empleo y la producción. Sin embargo, existe una etapa igual de importante para el desarrollo sostenible del país: el cierre de las faenas. La forma en que una operación concluye dice tanto de una industria como la forma en que comenzó.

La reciente certificación del cierre definitivo de Mina Invierno marca un hito para Chile. Se trata de la primera operación minera que completa íntegramente su ciclo de vida bajo las disposiciones de la Ley Nº 20.551 sobre Cierre de Faenas e Instalaciones Mineras. Más que el término de una explotación, este hecho demuestra la madurez de una institucionalidad que hoy acompaña, supervisa y certifica todas las etapas del ciclo minero.

Este caso refleja un cambio profundo en la manera de entender la minería. Hace dos décadas, el cierre de una faena muchas veces significaba el abandono de instalaciones una vez agotado el recurso. La ausencia de una regulación específica dio origen a pasivos ambientales que aún representan desafíos para el país. Hoy el cierre forma parte de la planificación desde el inicio de un proyecto y constituye un elemento esencial para garantizar la seguridad de las personas, la protección del medio ambiente y la estabilidad física y química de las instalaciones.

La magnitud de este desafío es considerable. Chile cuenta actualmente con 165 planes de cierre aprobados, cuya ejecución representa un costo estimado de 426 millones de UF. Para asegurar su cumplimiento, la mediana y gran minería mantienen garantías financieras por más de 213 millones de UF, respaldando la correcta ejecución de las medidas comprometidas.

Paradójicamente, el principal desafío no es que las minas estén cerrando, sino que muchas seguirán operando durante varias décadas. La demanda mundial por minerales estratégicos y las inversiones destinadas a extender la vida útil de los yacimientos obligan a diseñar desde hoy infraestructuras capaces de responder a escenarios cada vez más exigentes, incorporando criterios de resiliencia frente al cambio climático y eventos sísmicos.

Por ello, el cierre no debe entenderse como una etapa final, sino como una responsabilidad permanente durante toda la vida de una operación. La experiencia de Mina Invierno demuestra que Chile ha construido un sistema robusto para enfrentar ese desafío. Porque una minería verdaderamente sostenible no termina cuando deja de extraer mineral. Termina cuando cumple plenamente el compromiso asumido con las personas, los territorios y las futuras generaciones.

Columna publicada en InduAmbiente n° 200 (mayo-junio 2026), página 25.