
En la Ruta 5 Norte, a la altura de la comuna de Renca, el jueves 19 de febrero un camión de gas licuado (GLP) explotó provocando el lamentable fallecimiento de al menos 15 personas, según los últimos reportes conocidos al respecto. Luego de la tragedia se explicó que todo fue un evento fortuito, no predecible. Y como resaltando la calidad de la tecnología, se informó que el camión siniestrado sufrió solo la rotura de uno de los tres compartimentos independientes, evitando un evento mucho más catastrófico.
Al respecto cabe recordar lo que sucedió un 11 de Julio de 1978 en el camping Les Alfaques (Tarragona) donde estalló un camión cargado con propileno causando la muerte de 215 personas y 300 heridos. En esa oportunidad, en Barcelona me correspondió ser parte de un grupo de tres especialistas que revisamos lo sucedido, concluyendo en la necesidad de actualizar la tecnología y las normas. En Europa a partir de este accidente se establecieron estándares de mayor exigencia, incluyendo el control continuo del transporte respectivo.
En Chile, los accidentes con mercancías peligrosas han involucrado químicos tales como ácidos sulfúrico y clorhídrico, GLP, combustibles líquidos y otros productos. Existen dos cuerpos normativos principales: la Ley de Tránsito y el Decreto 298/1994, con actualización el 2022, que, en general, tiene un perfil inferior a las exigencias europeas, no homologable internacionalmente, siendo esencialmente reactiva, sin incorporar seguimiento y monitoreo. En nuestro país es frecuente observar camiones que circulan a alta velocidad, causa probable del accidente de Renca, situación que pudo bien ser controlada al pasar por pórticos de una autopista.
Por otra parte, es bastante común que existan instalaciones de almacenamiento de combustibles en zonas urbanas que están en las cercanías de la población, siendo que deberían ubicarse fuera del radio urbano de las ciudades, como medida preventiva frente a posibles eventos de alta peligrosidad. Si bien cabe reconocer que las principales empresas distribuidoras cumplen la normativa, esto no es suficiente para prevenir accidentes. Estos eventos se caracterizan por su alta severidad y baja frecuencia, donde este último factor genera que exista escasa preocupación por mejorar la seguridad.
Considerando que el uso de camiones cubre el grueso de la carga, es un desafío pendiente renovar estas normativas introduciendo, entre otras modificaciones, el monitoreo continuo para garantizar un tránsito seguro por las carreteras y ciudades, donde no cabe esperar nuevos accidentes para actuar.
Columna de opinión publicada en InduAmbiente n° 199 (marzo-abril 2026), página 73.
