Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Proyecto de reciclaje químico permitirá revalorizar desechos plásticos contaminantes

Proyecto de reciclaje químico permitirá revalorizar desechos plásticos contaminantes

Iniciativa de la Universidad de Chile busca desarrollar una economía circular en torno a su transformación.



Jueves 25 de marzo de 2021.- Unos 150 millones de toneladas de plástico acumulan actualmente los océanos. La contribución anual de Chile a esta realidad es cercana a las 26 mil toneladas anuales de envases y embalajes de este tipo de material, específicamente de poliestireno, del cual menos del 1 por ciento se valoriza.

Tal fenómeno, que plantea la magnitud de la contaminación provocada por el plástico y la poca capacidad de la industria para aprovecharlo en el reciclaje, es el foco del proyecto "Reciclaje químico de residuos de poliestireno para obtención de estireno y su incorporación a una economía circular", liderado por el académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile Humberto Palza.

La iniciativa, una de las 21 seleccionadas en el IX Concurso IDeA Investigación Tecnológica Fondef 2020, dará valor agregado a los residuos de poliestireno a través del reciclaje químico. "Con este proceso se pretende obtener estireno, un solvente orgánico de alto valor comercial que podrá utilizarse en el proceso de valorización de las botellas de PET, para obtener finalmente resinas comerciales que produzcan fibras de vidrio. De esta manera, se generará un impacto social al trabajar con la asociación de recicladores de base, y también se evitará que los residuos lleguen al medio ambiente", comenta.

El proyecto nació de la colaboración entre investigadores de la U. de Chile, el Centro de Envases y Embalajes de Chile (CENEM) y la empresa Coexpan, y surge en medio de la entrada en vigencia del Decreto Supremo 12 de Envases y Embalajes. Su objetivo es contribuir con capacidades tecnológicas al cumplimiento de las metas de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje (REP), que establece para estas empresas el deber de valorizar al menos en un 45 por ciento los residuos de poliestireno hacia el año 2030.

Nueva tecnología

Cerca de USD 25 millones al año pierde la industria nacional por no recuperar el valor económico de estos residuos que, además, contaminan gravemente nuestros mares. Esto se debería, entre otras razones, a las tecnologías limitadas y poco sustentables que actualmente se utilizan para reciclar en el país. En este sentido, la propuesta de transformar plásticos dañinos (poliestireno) en plásticos amigables con el medio ambiente (estirenos) ofrece una alternativa al reciclaje mecánico del plástico, que se basa en el uso de temperatura para fundir el material.

El reciclaje químico, explica el investigador, es el mismo principio pero con una modificación química. "Molecularmente, se hace una transformación química. En este proyecto se ocupa el estireno en el reciclaje químico de otro plástico. La idea es unir dos tecnologías que iban en paralelo en una sola. Se va a reutilizar para ocuparlo con otro plástico", detalla.

La finalidad del proyecto, afirma Palza, es darle valor al plástico y que exista un cambio de mentalidad, "como tendrá valor, existirá un incentivo para que la gente no lo bote y piense en el reciclaje. La botella PET una vez que se utiliza (en un yogur, por ejemplo) se bota. Ahora tendrá un valor diferente y se utilizará por más tiempo". De esta manera, agrega, "la idea es que las personas ahora cuando compren algo, luego de ocuparlo, lo guarden y lo reciclen, ya que tendrá mayor valor. Existirán empresas que compren estos productos. Hablamos de valorización, no botas oro o plata, botas plástico, porque no tiene valor".

El proyecto cuenta con una prueba de concepto, modelo o prototipo validado a pequeña escala, por lo que sus resultados han demostrado su utilidad. El financiamiento obtenido en el concurso IX Concurso IDeA Investigación Tecnológica Fondef 2020 dará continuidad a la investigación para lograr su aplicación productiva o implementación en un plazo de 24 meses.