Martes 28 de julio de 2026.- Los bifenilos policlorados (PCB) fueron ampliamente utilizados durante décadas como fluidos aislantes y térmicos en transformadores y condensadores eléctricos debido a su estabilidad química y resistencia a altas temperaturas. Sin embargo, esas mismas características que los hicieron indispensables para diversas industrias hoy representan uno de los mayores desafíos ambientales asociados a residuos peligrosos.
Clasificados como contaminantes orgánicos persistentes (COP), los PCB permanecen durante décadas en el ambiente, pueden bioacumularse en los organismos vivos y generar efectos adversos tanto para los ecosistemas como para la salud humana. Por ello, Chile asumió el compromiso de eliminar progresivamente estos contaminantes y gestionar de manera ambientalmente racional los equipos que aún los contienen antes de 2028.
Uno de los principales desafíos es que muchos transformadores y condensadores instalados hace varias décadas siguen en operación o permanecen almacenados en instalaciones industriales, por lo que resulta fundamental identificarlos oportunamente para planificar su retiro y disposición final.
"Los bifenilos policlorados o PCB son compuestos químicos sintéticos que, debido a su estabilidad y a su resistencia a las altas temperaturas, fueron utilizados por mucho tiempo como fluidos térmicos en equipos eléctricos como condensadores y transformadores. Debido a estas características, fueron clasificados como contaminantes orgánicos persistentes y existe hoy un esfuerzo y una normativa a nivel global para eliminarlos de una manera segura", explica Daniela Mancilla, Jefa de Ventas Centro-Sur de Hidronor.
Gestión integral y segura
A diferencia de otros residuos peligrosos, Chile no cuenta actualmente con instalaciones autorizadas para eliminar PCB, por lo que estos residuos deben ser enviados al extranjero para su destrucción definitiva.
"En Chile no existen empresas autorizadas para la eliminación de estos contaminantes y, por lo tanto, deben ser exportados bajo el estricto cumplimiento del Convenio de Basilea a plantas especializadas en Europa que pueden hacer un tratamiento ambientalmente racional y una eliminación segura para las personas y el medio ambiente", explica Valentina Capelli, Gerente de Logística de Hidronor.
La preparación de estas exportaciones requiere la coordinación de múltiples permisos nacionales e internacionales, además de infraestructura especialmente habilitada para almacenar los residuos de forma segura mientras se completan las autorizaciones correspondientes.
"Hidronor lleva más de 20 años gestionando de forma integral los PCB", subraya Valentina Capelli.
"Contamos con bodegas autorizadas para el almacenamiento incluso prolongado de este tipo de residuos y podemos almacenar más de 800 toneladas. Esta capacidad nos permite gestionar de manera segura los equipos durante todo el periodo que dura la preparación de la exportación, incluyendo la obtención de permisos y autorizaciones de las autoridades competentes de Chile y de los países de tránsito y destino", agrega Capelli.
A medida que se acerca el plazo comprometido por el país, uno de los principales desafíos será identificar oportunamente los equipos que aún contienen PCB y planificar su gestión antes de que finalice su vida útil o representen un riesgo ambiental.
En este contexto, Hidronor ha desarrollado durante más de dos décadas una solución integral que abarca el retiro en terreno, el almacenamiento autorizado, la tramitación de permisos internacionales y la exportación para su eliminación definitiva.
"Hidronor lleva más de 20 años gestionando de forma integral los PCB y solo en los últimos diez años ha podido exportar cerca de 600 toneladas, posicionándonos como la empresa que ha sido capaz de gestionar de forma ambientalmente racional el mayor volumen de este tipo de contaminantes en Chile", destaca Valentina Capelli.
Para Daniela Mancilla, alcanzar las metas comprometidas por el país dependerá del compromiso de toda la industria. "La eliminación responsable de PCB actualmente es un desafío ambiental que requiere acciones concretas por parte de la industria. El llamado es a identificar oportunamente los residuos contaminados con PCB que todavía existan en Chile y gestionarlos con gestores autorizados para su correcta eliminación y disposición final en el extranjero, contribuyendo así a la protección del medio ambiente y la seguridad de las personas", concluye.

