A mediados de abril, se conocieron dos estudios internacionales que posicionan a tres rellenos sanitarios que operan en Chile entre los mayores emisores de metano (CH4) en el mundo.
Un panorama bien preocupante considerando que dicho gas de efecto invernadero tiene un poder de calentamiento que supera en más de 80 veces al dióxido de carbono (CO2) en un periodo de 20 años.
¿Qué se está haciendo para que estos depósitos de residuos reduzcan dichas emisiones y qué otras medidas se podrían aplicar?
Estudios y datos
Según el último Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero de Chile (serie histórica 1990-2022), publicado por el Ministerio del Medio Ambiente en 2024, el metano representa aproximadamente el 14% de las emisiones totales de dichos contaminantes en el país. Aunque esta participación es bastante menor que la del CO2, que se estima en un 76%, su potencial de calentamiento global es mucho más alto, por lo cual es muy relevante disminuirlo para que nuestro país pueda alcanzar la meta de carbono neutralidad a más tardar al 2050.
En ese contexto, las principales fuentes de CH4 en Chile son los rellenos sanitarios o vertederos debido a la descomposición anaeróbica de los residuos orgánicos que allí se acumulan. Desde el Ministerio del Medio Ambiente (MMA), detallan: "Las emisiones totales de metano en Chile, en el año 2022, alcanzaron las 585 kt, lo que se traduce en 16.380 kt CO2eq. De este total, 251 kt de metano provienen de la disposición y manejo de residuos en rellenos sanitarios, vale decir, cerca de un 43%. Se espera que para el año 2024 esta partición sea similar, alcanzando cerca de 270 kt CH4, representando un 49% del total".
Para conocer mejor el panorama en esta materia, durante 2023, el MMA en colaboración con Global Methane Hub (GMH), coordinó una misión para la detección remota de grandes emisiones de metano y dióxido de carbono por parte de Carbon Mapper, organización internacional que ha desarrollado y lanzado satélites con espectrómetros para realizar dicha tarea. La iniciativa incluyó una campaña de monitoreo en rellenos sanitarios que se ejecutó mediante un avión equipado con tecnología desarrollada por la NASA, el cual efectuó una serie de sobrevuelos sobre 52 de los 103 sitios de disposición de residuos sólidos operativos a la fecha.
¿Resultados? En 13 de ellos se hallaron emisiones de metano significativas, vale decir por sobre el límite de detección del instrumento (10 kg/h), todos ubicados en la zona central del país: El Molle, El Retamo, Cemarc, La Yesca, Santiago Poniente, Loma Los Colorados, El Guanaco, Copiulemu, Ecobío, Los Ángeles, vertedero Licura Mulchén, San Pedro y Santa Marta.
En la mayoría de estos sitios, las emisiones de CH4 fueron persistentes, o sea, aparecieron en casi todos los sobrevuelos realizados. El relleno sanitario El Molle fue donde se observaron los mayores registros, con un valor promedio (4.035 kg de metano por hora) mucho más alto que el del resto de los sitios. Mientras que el menor promedio (281 kg metano por hora) se dio en Santa Marta.
Bastante más alarmantes son las cifras entregadas por dos estudios internacionales dados a conocer recientemente.
Uno de ellos corresponde a un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que sitúa a Loma Los Colorados como el número 1 entre los 50 sitios creados por el hombre que emiten más metano. El reporte, realizado en base a los datos capturados por una treintena de satélites, da cuenta que esta instalación, emplazada en la comuna de Tiltil, emite más de 100.000 toneladas anuales de CH4. A su vez, el relleno de Santa Marta (Talagante) se ubica 7°.
El otro estudio corresponde al proyecto "Stop Methane" del Instituto Emmett de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), que elaboró un ranking global de los 25 depósitos de residuos con mayores emisiones de metano, utilizando datos públicos de Carbon Mapper, basados en observaciones satelitales directas de 2025. En el "top 10" de ese escalafón aparecen tres rellenos nacionales: Loma Los Colorados (5°, con una tasa de emisión de 5,5 toneladas por hora o t/h), Santa Marta (6°, con un registro de 5,2 t/h) y Cemarc (9°, con 5,0 t/h).
Para poner estas cifras en perspectiva, el informe advierte que una fuente que emite 5 toneladas de metano por hora contribuiría al calentamiento global en un año tanto como un millón de vehículos SUV.
Diferencias en medición
Los datos de los estudios mencionados presentan cifras bien disímiles en cuanto a las emisiones de metano registradas. ¿A qué se debe esta diferencia?, ¿qué dicen las mediciones de los operadores de los rellenos sanitarios?
Desde Consorcio Santa Marta, propietaria de la instalación del mismo nombre emplazada en Talagante, señalan que la brecha de resultados se explica principalmente por las distintas metodologías usadas en las investigaciones.
Alberto Tagle, gerente general de la empresa, detalla: "Por una parte, la campaña realizada por Global Methane Hub (GMH) corresponde a mediciones en terreno con instrumentación móvil, que registran emisiones en condiciones operacionales reales durante recorridos específicos, lo cual permite estimar valores promedio representativos del sitio, bajo condiciones normales de operación. Por otra parte, los valores reportados en el estudio Stop Methane se basan en información proveniente de Carbon Mapper, que utiliza sensores satelitales para detectar plumas de metano de alta intensidad. Estas mediciones corresponden a eventos puntuales o episódicos, capturados en momentos específicos, y no necesariamente reflejan el comportamiento promedio del relleno sanitario".
Además, subraya que el ranking publicado por UCLA considera mediciones realizadas durante 2025, en periodos en los cuales la central de energía de Consorcio Santa Marta no se encontraba en operación, a raíz de restricciones propias del mercado eléctrico chileno, que en determinados horarios impiden la inyección de energía al sistema. "En estos escenarios, el biogás no puede ser valorizado energéticamente, lo que puede generar incrementos transitorios en las emisiones detectadas", acota.
Alberto Tagle destaca que con la central eléctrica en Santa Marta se han reducido unas 130.000 toneladas de metano.
De manera similar, en la empresa EBI Chile, operadora del Centro de Manejo de Residuos de Concepción (Cemarc), ubicado en la comuna de Penco, comentan que las diferencias en los datos se deben a la metodología y la escala temporal de las mediciones. Enseguida, su gerente de tratamiento y energía, Alejandro Keller, pone énfasis en que el estudio Stop Methane "se basa en mediciones satelitales puntuales, separadas en el tiempo, que evalúan emisiones de momentos específicos las que pueden verse influenciadas por condiciones atmosféricas y por eventos transitorios en la operación".
En ese contexto, en la empresa sostienen que el promedio de emisiones de Cemarc durante 2025, reportado en dicho informe, "se vio distorsionado por una medición puntual que se encuentra fuera de los rangos observados tanto antes como después de dicho registro", generando un valor superior al que representan las emisiones reales del relleno sanitario.
Keller destaca, luego, que EBI Chile realiza un monitoreo constante en terreno, "lo que nos permite obtener una visión más representativa y trazable del comportamiento del biogás en el tiempo". Y asegura que sus registros operacionales muestran magnitudes inferiores a los máximos puntuales reportados por los datos satelitales, "los cuales no son consistentes con la capacidad teórica del sitio, la que se sitúa en torno a 2 o 2,5 toneladas de metano por hora".
En relación a los descargos de las empresas, Juan Pablo Escudero, profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez y parte del equipo del Instituto Emmett de la UCLA en Chile, señala: "Aunque el informe se basa únicamente en mediciones satelitales, la información está técnicamente verificada y públicamente disponible. Esta es una de las grandes innovaciones tecnológicas de los últimos tiempos: el metano puede detectarse desde el espacio. También es correcto que no se trata del promedio anual de todas las emisiones, sino de las mayores plumas detectadas en 2025. Sin embargo, todos los sitios mencionados en el listado fueron monitoreados varias veces, y lo que se publicó es el promedio de todas las emisiones detectadas en cada relleno durante el 2025. Los eventos de emisión relevados en el listado son preocupantemente altos".
Sobre la situación particular del relleno Cemarc, el especialista expone que "se realizaron cuatro observaciones en los meses de enero, marzo, abril y agosto (una por mes), en las que se detectaron emisiones relevantes en cada una. Sin embargo, es cierto que existe un evento particular que es muchísimo más alto que el resto y eleva el promedio de emisiones del relleno. Si bien la información ha sido verificada científicamente, cabe la posibilidad de que el satélite haya detectado un evento aislado que no represente necesariamente el promedio de emisiones".
Los eventos de emisión relevados en el estudio de la UCLA son "preocupantemente altos", advierte Juan Pablo Escudero.
Causas y propuestas
Más allá de las cifras, el informe de "Stop Methane" plantea también que las altas emisiones detectadas en los rellenos sanitarios en Chile podrían estar asociadas al alto porcentaje de residuos orgánicos que reciben. Agrega que aunque gran parte de estos depósitos tienen sistemas de captura del metano, las fugas o ineficiencias en el sellado permiten que grandes cantidades de gas escapen a la atmósfera.
Esas y otras causas también fueron identificadas en el estudio de GMH, cuyas mediciones se analizaron y complementaron en un trabajo colaborativo con algunos operadores de los rellenos sanitarios, que también permitió trazar propuestas para reducir las emisiones.
Con respecto a las causas, se determinaron factores operativos y estructurales como los siguientes:
• Baja o nula extracción de biogás: Es la más recurrente, toda vez que la mayoría de los rellenos solo extrae el mínimo exigido por su resolución de calificación ambiental (aproximadamente entre 5% y 12%).
• Restricciones para la generación eléctrica: En algunos casos, las plantas generadoras se detienen por los bajos precios de la energía en el mercado o por problemas operativos y, al no haber antorchas de respaldo, el gas se libera a la atmósfera.
• Frente de trabajo demasiado extenso, lo cual dificulta la captación del metano.
• El uso de material de cobertura de mala calidad o escaso facilita la formación de grietas por donde escapa el metano.
• Demora excesiva entre la construcción de los pozos y su conexión a la red de extracción activa.
El estudio de Global Methane Hub también identificó desafíos y limitantes para mejorar las falencias mencionadas, entre los que figuran:
• Falta de incentivos: El modelo de negocio actual y los bajos precios de la energía eléctrica dificultan que los operadores inviertan en un mantenimiento óptimo de los sistemas de captura.
• Normativa débil: La legislación chilena no exige tasas de eficiencia de captura específicas, lo que permite que se cumpla la norma pero se mantengan altas emisiones ambientales.
• Poca participación de operadores: Representantes de solo 6 de los 13 rellenos en que se detectaron emisiones significativas colaboraron activamente con el estudio.
Finalmente, el informe de GMH sugiere medidas de mitigación como: minimizar el tiempo de exposición de los residuos sin cobertura, implementar sistemas de extracción activa donde no existen, y utilizar mecanismos financieros como el Sistema de Compensación de Emisiones del Impuesto Verde para financiar mejoras tecnológicas.
Reducciones en marcha
En la práctica, algunos operadores de rellenos sanitarios ya han puesto en marcha acciones relevantes para reducir las emisiones de metano. Así ocurre, por ejemplo, con EBI Chile y Consorcio Santa Marta que cuentan con sistemas de captación y tratamiento del biogás para aprovecharlo como fuente energética de sus centrales de generación eléctrica.
¿Cuánto se ha logrado reducir con eso? Alberto Tagle responde: "En base a las condiciones operacionales del relleno -incluyendo el volumen de residuos dispuestos, la red de captación instalada y el sistema de extracción de biogás-, en Santa Marta se estima una eficiencia de captura del orden del 60% del biogás generado. Este nivel de captura representa una reducción significativa de emisiones de metano, considerando que el gas captado es posteriormente tratado, destruido o valorizado energéticamente".
Agrega que, en términos acumulados, durante toda la operación de la central eléctrica, "se han logrado reducir cerca de 130.000 toneladas de CH4, lo que equivale a más de 3.5 millones de toneladas de CO2 equivalente. Asimismo, si se considera la operación del primer proyecto de reducción de emisiones implementado en el sitio, la reducción total alcanza casi 200.000 toneladas de CH4 y más de 5 millones de toneladas de CO2 equivalente".
Además, destaca que se ha generado e inyectado más de 670 GWh de energía renovable no convencional al sistema eléctrico nacional, contribuyendo también a diversificar la matriz energética del país.
En cuanto a las dificultades para optimizar el rendimiento del sistema, Alberto Tagle expresa que existen desafíos técnicos propios de la operación de rellenos sanitarios, como la heterogeneidad en la generación de biogás, la evolución temporal de los residuos y la necesidad de mantener y optimizar continuamente la red de captación.
No obstante, plantea que una de las principales trabas es que "en determinados periodos, el Coordinador Eléctrico Nacional limita la inyección de energía a la red, lo que impide aprovechar plenamente el biogás para generación eléctrica". Considerando aquello, el gerente general de Consorcio Santa Marta resalta que han decidido invertir en un sistema de almacenamiento energético tipo Battery Energy Storage System (BESS), el cual permitirá guardar la energía generada a partir del biogás y gestionar mejor su entrega al sistema eléctrico, reduciendo o eliminando los periodos en que no es posible valorizar el gas captado.
En el caso de EBI Chile, Alejandro Keller comenta que la central de generación que tienen en Cemarc "produce de manera continua 2,8 MW de potencia eléctrica, equivalentes a 22 GWh/año aproximadamente, suficiente para abastecer de energía eléctrica a más de 28.000 personas de la región. Además, permite capturar y valorizar aproximadamente 500 kilogramos de metano por hora". Eso se traduce en la mitigación de unas 12 toneladas diarias y más de 4.300 toneladas anuales.
"Este tipo de soluciones refleja el cambio de paradigma: pasar de la disposición de residuos a su valorización energética dentro de un sistema integrado", subraya.
EBI Chile controla las emisiones fugitivas de metano con sistemas activos de captación y otras medidas, dice Alejandro Keller.
Luego, el ejecutivo menciona las medidas que aplican para controlar las emisiones fugitivas de metano: "EBI Chile implementa sistemas activos de captación de biogás, que incluyen redes de pozos de extracción, sistemas de conducción y unidades de tratamiento como antorchas o plantas de generación energética. A esto se suma un monitoreo continuo de variables como caudales y composición del gas, junto con programas de mantención preventiva, calibración de equipos y verificación permanente de la eficiencia de los sistemas. Estas operaciones se desarrollan bajo estrictos estándares regulatorios y son fiscalizadas periódicamente por la autoridad".
Asimismo, Keller comenta que la compañía está evaluando nuevas tecnologías para mejorar aún más la eficiencia de captura y detección de posibles emisiones.
En Consorcio Santa Marta, en tanto, informan que para controlar las fugas cuentan con un equipo técnico especializado en biogás en terreno, que realiza monitoreos periódicos de la red de captación. "Este trabajo permite identificar de manera continua los pozos con mayor producción y calidad de biogás, así como detectar oportunamente posibles desviaciones o zonas con emisiones no controladas", dice Alberto Tagle.
Adicionalmente, se aplica una estrategia de habilitación temprana de pozos, lo que implica que, una vez finalizado un frente de trabajo, se procede rápidamente a la construcción y/o conexión de pozos de captación, reduciendo así el tiempo en que el biogás puede liberarse de forma difusa a la atmósfera.
Regulaciones y mercado
Desde el sector público también se están impulsando iniciativas para disminuir las emisiones de metano.
Una de ellas es la elaboración por parte del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) del anteproyecto de norma de emisión para este contaminante, que se inició el 17 de enero pasado, como parte del Plan Sectorial de Mitigación del Ministerio de Salud para el sector residuos.
En el MMA destacan que esta norma incorpora un enfoque no tradicional y representa un paso estratégico en la política climática de Chile, al combinar regulación ambiental con instrumentos de mercado, complementándose con un sistema de compensación de emisiones. "Se configura un Sistema de Comercio de Emisiones (ETS por sus siglas en inglés), tipo línea base y crédito, transformando las normas de emisión en un esquema que en la práctica funciona como un mercado de carbono regulado a nivel sectorial, donde los actores pueden cumplir sus obligaciones mediante reducción directa o a través de la inversión en proyectos de mitigación certificados dentro del país. Este enfoque no solo establece obligaciones regulatorias, sino que también introduce flexibilidad, promueve la mitigación costo-efectiva y fomenta la inversión en proyectos de reducción de emisiones dentro del país, alineándose además con otros instrumentos climáticos en desarrollo, como la incorporación a estos sistemas ETS del sector de grandes refrigerantes (hidroflurocarburos)", exponen.
Agregan que se está impulsando un conjunto articulado de iniciativas complementarias a ese futuro ETS, orientadas a acelerar la reducción de emisiones no solo en el sector residuos, sino también en otros ámbitos relevantes.
Dentro de estos ejes complementarios están "los mercados de carbono, los cuales permiten movilizar inversión hacia proyectos de mitigación que cuentan con barreras de entrada, facilitando la participación del sector privado en la acción climática. Esto ya se puede ver reflejado en acciones concretas, ya que dentro del sistema de compensaciones del Impuesto Verde hay una alta participación en la venta de créditos de carbono provenientes de proyectos de rellenos sanitarios", apuntan.
A eso se suma la implementación de una Hoja de Ruta de instrumentos de precio y mercado de carbono que articula de manera integrada el programa HuellaChile, el sistema de compensación de normas de emisión y el Impuesto Verde, y los mecanismos del artículo 6 del Acuerdo de París. "Un ejemplo concreto de esta integración es el desarrollo de proyectos bajo esquemas 'mixtos', que combinan instrumentos nacionales e internacionales", como la iniciativa "Lomas Los Colorados II" de ese relleno sanitario, grafican.
En el ámbito regulatorio también se discute en el Senado un proyecto de ley que regula la prevención, el control y la reducción de emisiones de gas metano en rellenos sanitarios. La iniciativa propone establecer un marco normativo específico que obligue a los operadores de estos sitios con resolución de calificación ambiental a implementar reportes anuales de emisiones, planes de control, certificación externa de emisiones y medidas preventivas, como sistemas de captura y aprovechamiento de biogás.
Entre sus disposiciones, contempla plazos progresivos para implementar las medidas e incentivos económicos para las plantas que cumplan las metas de reducción.
A juicio de Alberto Tagle, para que estas regulaciones sean efectivas, deben considerar una mirada técnica, ambiental y también económica, que permita su implementación real por parte de los operadores. En ese marco, considera "fundamental que la normativa reconozca las diferencias de escala entre rellenos sanitarios, estableciendo exigencias proporcionales a su tamaño y nivel de generación de biogás". Asimismo, advierte que toda exigencia tecnológica debe considerar que estos costos inevitablemente se traspasan a la tarifa de disposición de residuos, impactando a municipios y a los usuarios. Agrega que "fijar porcentajes de captura excesivamente altos o poco realistas podría generar efectos contraproducentes, ya que desincentivaría la inversión en nuevos proyectos, dificultaría la operación económicamente viable de los rellenos, y podría limitar la capacidad de los proyectos para demostrar adicionalidad en el contexto de mercados de carbono, reduciendo así una fuente relevante de financiamiento climático".
En relación con esto último, el representante de Consorcio Santa Marta opina que es clave fortalecer los incentivos económicos para viabilizar inversiones en sistemas de captación, tratamiento y valorización energética del biogás.
Enseguida, Tagle menciona otros instrumentos o acciones que podrían ayudar a reducir las emisiones de metano en rellenos sanitarios: avanzar en mayor flexibilidad y coordinación con el sistema eléctrico, para evitar restricciones a la inyección de energía; reforzar la coordinación interministerial para alinear las políticas ambientales y energéticas; promover estándares técnicos y sistemas de monitoreo homogéneos que permitan comparar resultados entre sitios y mejorar la trazabilidad de las emisiones.
Para Alejandro Keller, en tanto, la discusión regulatoria en curso representa una oportunidad relevante para avanzar en la gestión de emisiones de metano en el país. "En esa línea, iniciativas como el proyecto de ley incorporan elementos que consideramos positivos, como la obligación de reportar emisiones, implementar planes de control y avanzar en certificación externa", dice.
Sin embargo, advierte que para que estas regulaciones sean efectivas, es clave: contar con metodologías de medición estandarizadas que integren monitoreo en terreno y herramientas remotas, avanzar desde un enfoque de control hacia uno que también promueva la valorización del biogás, establecer metas progresivas y realistas junto con incentivos para la inversión en tecnologías de captura y generación de energía, y asegurar la transparencia y trazabilidad de la información permitiendo una adecuada fiscalización y confianza pública.
El representante de EBI Chile subraya que más allá de la regulación específica, "la reducción de emisiones de metano requiere una mirada sistémica, alineada con los principios de la economía circular".
En ese contexto, comenta que una de las medidas más efectivas es reducir la cantidad de residuos orgánicos que llegan a disposición final, promoviendo su valorización mediante compostaje o biodigestión. También considera clave fortalecer los instrumentos de mercado que permitan reconocer y valorizar las reducciones de emisiones, así como incentivar el desarrollo de proyectos de generación energética a partir de residuos.
A modo de conclusión, sostiene que la gestión del metano en rellenos sanitarios "representa no solo un desafío ambiental, sino también una oportunidad concreta para avanzar hacia modelos de desarrollo más sostenibles. En esa línea, la experiencia de EBI Chile muestra que es posible transformar residuos en energía, reducir emisiones y generar valor, consolidando el rol de la gestión de residuos como un actor clave en la transición hacia una economía circular".
Artículo publicado en InduAmbiente n° 199 (marzo-abril 2026), páginas 24 a 28.

