Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

La Adaptación en la Minería

La Adaptación en la Minería

¿Cómo el sector minero está afrontando los efectos del cambio climático? Revisamos los avances, urgencias y desafíos.



Menos agua disponible para sus procesos, riesgos para infraestructura crítica como depósitos de relaves, caminos y puertos. Esos son algunos efectos del cambio climático que representan una amenaza creciente para la actividad minera y que este rubro debe enfrentar con urgencia.

Para eso, de hecho, respondiendo al mandato de la Ley Marco de Cambio Climático, en diciembre pasado se publicó el Plan Sectorial para mitigar y adaptarse a este fenómeno, el cual está en su fase inicial de implementación con miras a avanzar hacia una minería resiliente al clima. Esto incluye, entre otros aspectos: evaluar los riesgos climáticos y generar planes para gestionarlos, preparar las operaciones para afrontar eventos extremos como aluviones o sequías prolongadas, aumentar el uso de agua de mar desalinizada como también la eficiencia hídrica para reducir el consumo de agua continental, y reforzar instalaciones como los depósitos de relaves para asegurar su estabilidad frente a cambios en los patrones de precipitaciones.

¿En qué áreas se ha avanzado más?, ¿qué tareas se tienen que afrontar con urgencia y qué dificultades existen para hacerlo?

Resiliencia hídrica

"La lucha contra el cambio climático es un desafío estratégico, transversal y habilitante".

Así lo indica Jorge Barrios, Líder de Trazabilidad de la Corporación Alta Ley, organización que articula capacidades públicas y privadas para promover el desarrollo de la minería, asegurando que el sector "ha avanzado consistentemente en definir estrategias y rutas de trabajo para transitar hacia la carbono neutralidad al 2050 o incluso antes". En ese marco, comenta que si bien hasta ahora, la mitigación ha tomado un rol protagónico con acciones concretas que apuntan a la gestión y reducción de emisiones, la adaptación al cambio climático también ha adquirido preponderancia en los últimos años, poniendo un acento especial en la resiliencia, seguridad y continuidad del negocio en el futuro.

"En ese sentido, las empresas mineras han elaborado diversos planes de trabajo, entre los que destacan esfuerzos en reducir los riesgos físicos, de biodiversidad y comunitarios que surgen de forma aledaña a los sitios donde se emplazan las operaciones", expone.

Barrios agrega que un caso emblemático en que se aprecian avances progresivos es "la gestión del recurso hídrico, cuyo escenario de escasez posiciona al agua como un insumo estratégico con alto riesgo de abastecimiento. Esto ha llevado a las empresas a buscar el suministro a través de nuevas fuentes, invirtiendo en proyectos de infraestructura de agua de mar y tecnologías para el uso eficiente y recirculación de agua, administrando y controlando la extracción y recarga de las cuencas hidrográficas locales".

Jorge BarriosJorge Barrios destaca los avances en la gestión del agua para adaptarse a la escasez hídrica.

En efecto, la escasez hídrica es uno de los riesgos climáticos más sensibles para la minería en Chile. Y, ante eso, el uso de agua de mar —principalmente desalada, pero también cruda en algunos casos— es la medida de adaptación más visible y la de mayor impacto que se está concretando en el sector.

Así lo expresa, por ejemplo, el último informe de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) que proyecta la demanda hídrica de la actividad cuprífera hasta 2034: "El agua de mar continuará ganando participación hasta consolidarse como la principal fuente de suministro hídrico del sector. Su participación pasaría desde 40,7% del consumo total en 2024 a aproximadamente 67,6% en 2034, mientras que, en términos absolutos, su uso aumentaría desde 7,5 m3/s a 13,9 m3/s; un incremento cercano al 85,3%. Dentro de este total, el agua desalinizada concentraría cerca de tres cuartas partes del suministro marino hacia el final del período. La demanda de agua continental disminuiría desde 10,9 m3/s a 6,7 m3/s, reflejando la menor disponibilidad relativa del recurso en zonas con escasez hídrica estructural. De esta forma, la sustitución progresiva de fuentes continentales por agua de mar constituye la principal respuesta adaptativa del sector y se proyecta que continuará siendo el eje central de su estrategia hídrica en la próxima década".

Cabe resaltar, además, que esta medida permite a la minería reducir conflictos con las comunidades cercanas y otros rubros productivos por el uso de agua continental.

El mismo estudio de Cochilco advierte: "Si bien se observan avances en gestión operativa, recirculación —que promedió 73% en el período 2014-2024— y algunas mejoras tecnológicas orientadas a optimizar el uso del recurso, sus efectos han sido hasta ahora graduales y con un impacto acotado. En este escenario, el principal cambio estructural ha provenido de la sustitución progresiva de fuentes continentales por agua de mar, proceso que continuará enfrentando desafíos asociados a costos, energía, infraestructura y gestión ambiental".

Planificación y energía

La creciente adaptación minera a la escasez hídrica es también reconocida en el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) de la Universidad de Chile, donde además destacan aspectos relacionados con la planificación y la gestión energética.

El investigador Marco Billi expone que la minería "ha mostrado bastantes avances durante los últimos años, tanto en materia de comprensión y diagnósticos de riesgos asociados al cambio climático, como en el diseño e implementación de acciones para darle respuesta. En cuanto a lo primero, muchas empresas, sobre todo las mayores, cuentan ya hace varios años con instrumentos internos de análisis y planificación respecto de estos riesgos, aunque, raramente, son de carácter público".

Enseguida, el académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas y coordinador académico del programa de Medio Ambiente de la U. de Chile detalla que "las acciones se centran, por un lado, en el suministro hídrico para las operaciones y relaves, logrado por medio de la diversificación de las fuentes hídricas, el avance en desalación y estrategias de eficiencia hídrica. Asimismo, el uso de sistemas de generación eléctrica in situ (en muchos casos fotovoltaicos), además de reducir la huella de carbono, permite independizarse del suministro eléctrico central en caso de cortes (ej. por efecto de eventos extremos en la línea de suministro o similar). También se han tomado medidas como planes de contingencia para situaciones de inundación o derrumbe, mejoras de infraestructura y capacitación de personal, entre otras".

Marco BilliMuchas mineras tienen instrumentos de análisis de riesgos climáticos, pero no son públicos, advierte Marco Billi.

No obstante lo mencionado, Marco Billi advierte que estos avances son difíciles de evaluar en la práctica por la falta de datos transparentes y accesibles o estudios comparativos.

En la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), en tanto, destacan la transición del sector hacia un suministro eléctrico renovable, lo que, además de ser una importante medida de mitigación, aporta a la adaptación al reducir la vulnerabilidad en el abastecimiento energético. Su gerente de estudios, Reinaldo Salazar, apunta: "La minería chilena registra avances significativos en descarbonización, especialmente mediante la integración de energías renovables y tecnologías de eficiencia. En 2024, el 74% del consumo eléctrico del sector provino de fuentes limpias, marcando una transformación profunda de nuestra matriz energética. Un ejemplo destacado es el despliegue de la tecnología trolley assist: en julio de 2025, Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi inauguró el primer piloto de este tipo en Sudamérica, y se han sumado iniciativas de otras compañías como Escondida y Los Pelambres. Estos hitos, junto a los avances en automatización y digitalización en la mediana minería, que han permitido ahorros de hasta 10% en combustible, demuestran que la industria ya está implementando soluciones concretas para reducir su huella operativa".

Tareas urgentes

¿Qué tareas se deben atender y/o reforzar con urgencia para que las empresas del sector puedan hacer frente a los efectos de la crisis climática?

Desde la SONAMI consideran que se debe gestionar de manera estratégica la capacidad de respuesta ante desafíos técnicos críticos como la caída sostenida en las leyes del mineral y el estrés hídrico.

Al respecto, Reinaldo Salazar explica que actualmente, la minería enfrenta una transición productiva compleja, desde minerales oxidados hacia sulfurados de cobre, cuyo procesamiento es más complejo y bajo las tecnologías actuales, requiere más energía y agua fresca, lo que obliga a acelerar la inversión en infraestructura. En ese contexto, comenta: "Se tiene que priorizar la materialización de plantas desaladoras, sistemas avanzados de recirculación de agua y nuevas soluciones de almacenamiento energético. El agotamiento progresivo de los yacimientos tradicionales nos impone una adaptación operacional que demanda innovación constante y una modernización tecnológica que permita mantener la competitividad bajo estándares de sostenibilidad cada vez más exigentes".

Reinaldo SalazarLa materialización de plantas desaladoras debe ser una prioridad, indica Reinaldo Salazar.

A su vez, en la Corporación Alta Ley indican que, en línea con las medidas identificadas en el Plan Sectorial de Cambio Climático, el foco debiera estar "en fortalecer la resiliencia de infraestructura y operaciones frente a eventos extremos, lo que incluye planes de cierre; implementación de normativas de salud y seguridad laboral; gestión y monitoreo de depósitos de relaves; el fomento y adopción de soluciones basadas en la naturaleza e impacto positivo; la promoción de modelos de economía circular al interior de las actividades mineras; y el aprovechamiento de infraestructuras compartidas asociadas a recursos hídricos, energéticos y de pasivos mineros", detalla Jorge Barrios.

Por su parte, Eugenia Gayo, subdirectora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, sostiene: "La minería debería comenzar a consolidar aún más aquellas prácticas más estratégicas, como son incorporar información climática y escenarios en la gestión, lo que permite anticipar condiciones más secas o variables. Esto es consistente con un enfoque de desarrollo resiliente al clima, donde la adaptación no es reactiva, sino parte de cómo se toman decisiones hoy en un entorno distinto".

Sobre ese escenario, la académica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U. de Chile, postula que el principal desafío es dar el salto desde respuestas operacionales a una toma de decisiones plenamente informada por riesgo climático. "Hoy no se trata de prepararse para escenarios futuros, sino de reconocer que las condiciones ya cambiaron y que seguir planificando con supuestos históricos implica mayores costos y riesgos", dice.

Y añade que, en ese contexto, "es clave fortalecer la integración de información climática en decisiones estratégicas, desde inversiones hasta planificación territorial y gestión de cuencas. Esto requiere contar con información robusta, accesible y traducida en herramientas de decisión que permitan evaluar riesgos de manera sistemática y no caso a caso".

En una línea similar, Marco Billi considera que el principal elemento que se debe fortalecer es "la transparencia y acceso a la información, que permitiría, por un lado, evaluar de manera más cabal el avance y acciones emprendidas por estos actores y, por el otro, también apoyar los propios procesos de toma de decisión de estos últimos".

El investigador del CR2 también advierte que "muchos de los avances más significativos parecen haberse hecho a nivel de sitio de extracción o relaves, pero la minería es un sistema complejo, que considera además líneas de transporte y distribución, incluyendo todas las actividades a nivel portuario y transporte marítimo, los que a menudo tienen otras dinámicas que puede quedar excluidas de los procesos de planificación de riesgo".

Por otra parte, en opinión del académico, en el sector existe un nivel de avance muy desigual entre las empresas y faltan estrategias más estructuradas para abordar los impactos del cambio climático de manera más coordinada y sistémica. "Si bien ha habido en los últimos años un cierto avance en esta materia, el sector sigue muy por detrás en términos de regulación y planificación estratégica de riesgo climático respecto de otros sectores de Chile. El impacto cruzado de los riesgos y adaptaciones tomadas en minería y su entorno ambiental y social también está poco estudiado y evaluado, y hay una falta de acciones más integrales que consideren el riesgo en cascada sobre el socioecosistema en donde la minera se incorpora", sostiene.

Barreras y soluciones

A lo ya comentado, Marco Billi suma otras dificultades para avanzar en la adaptación minera al cambio climático: la existencia de desconfianza y conflictos con las comunidades, junto con la fragmentación del sector y la falta de incentivos claros.

A su vez, Eugenia Gayo recalca que una de las principales barreras es que, aunque existe cada vez más información, no siempre se incorpora efectivamente en la toma de decisiones, lo que mantiene una brecha entre conocimiento y acción. "Superar esto implica avanzar hacia esquemas donde la información climática sea parte estructural de la gestión, mediante plataformas y servicios que permitan anticipar riesgos y reducir la incertidumbre. Ignorar esta dimensión hoy no es neutro: implica decisiones más caras y más expuestas, en un contexto donde la variabilidad y los extremos ya son parte de la realidad productiva. En ese sentido, el desafío no es sólo técnico, sino de cómo el sector incorpora la anticipación como criterio central para operar en un nuevo escenario climático", afirma la subdirectora del CR2.

Eugenia GayoEugenia Gayo cree que el principal desafío es pasar a una toma de decisiones informada por riesgo climático.

En la SONAMI, en tanto, consideran que el principal obstáculo para avanzar en este tema "no es la falta de diagnóstico técnico, sino la dificultad para implementar las soluciones a tiempo. Y el sistema de permisos en Chile se ha transformado en un factor crítico que muchas veces retrasa decisiones de inversión fundamentales para la sostenibilidad", manifiesta Reinaldo Salazar.

El gerente de estudios del gremio minero agrega que para superar estas brechas, "se requieren políticas públicas claras, que generen condiciones habilitantes, con un marco regulatorio más predecible, ágil y con mayor certeza jurídica, respetando los estándares legales y medioambientales. Junto con agilizar la gestión administrativa, es clave considerar incentivos económicos como la depreciación acelerada o la invariabilidad tributaria para inversiones estratégicas en eficiencia energética, hídrica y descarbonización, permitiendo que la industria se modernice a la velocidad que el contexto climático exige".

Finalmente, a modo de conclusión, desde la Corporación Alta Ley, Jorge Barrios subraya: "La adaptación al cambio climático va a operar como un factor de competitividad, en donde un cobre 'resiliente' será tanto o más demandado que un cobre 'verde'. Por lo tanto, el desafío e invitación es a seguir colaborando para fortalecer y accionar las estrategias que están desplegando los actores mineros y así ser líderes en producción de minerales sostenibles, con un sello reconocido por aportar a una cadena de valor global que hace frente al cambio climático".

DATOS:

16
Plantas desaladoras operan actualmente en el sector minero, según información de Cochilco. Diez se ubican en la región de Antofagasta, cuatro en Atacama, una en Tarapacá y otra en Coquimbo.

8
Proyectos de desalación o impulsión de agua de mar sin desalar, en ejecución o aprobados ambientalmente, registra el catastro de Cochilco. Cuatro debieran ponerse en marcha en 2026.

Artículo publicado en InduAmbiente n° 199 (marzo-abril 2026), páginas 14 a 17.