Jueves 28 de agosto de 2025.- El cambio climático y la deforestación ha afectado a los bosques en todo el mundo, incluyendo los chilenos. Entre ellos está el bosque mediterráneo o bosque esclerófilo, que es el que se extiende entre las regiones de Coquimbo y La Araucanía, y que lo identificamos por la presencia de especies como el litre, peumo, quillay, mitique o colliguay, entre otras.
Un estudio liderado por Diego Cueto, egresado de Ingeniería en Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, reveló que el bosque esclerófilo chileno se encuentra en alto riesgo, al borde del colapso: un 39,8 por ciento de las masas de este tipo de bosque presentan un índice de riesgo alto o muy alto.
Tal colapso en este tipo de bosques, explica el investigador, puede afectar a través de la prohibición de servicios ecosistémicos, que son "los servicios, beneficios y utilidades que el ser humano obtiene directa o indirectamente de estos ecosistemas forestales o de cualquier tipo".
Agrega: "el bosque esclerófilo provee servicios de administración de regulación de temperatura, de agua, provisión de leña, tiene provisiones culturales para distintas comunidades, paisajísticos... Se pueden enumerar muchos y el problema que nosotros encontramos es que, en su extremo norte, el bosque está alcanzando un punto que se llama, en términos científicos, el tipping point, que es un punto en el que el bosque pierde su resiliencia para volver a obtener, por sí mismo, la cobertura y estructura original que tenía dicho bosque".
El especialista agrega que este fenómeno provoca que el bosque "esté pasando de un tipo esclerófilo más denso a un tipo matorral esclerófilo. Esto quiere decir que el bosque se está perdiendo, degradando, parcelando, y al perderse esta vigorosidad de estructura pierde su capacidad de proveer servicios ecosistémicos a la población".
Variables climáticas y humanas
"Chilean Mediterranean forest on the verge of collapse? Evidence from a comprehensive risk analysis" ("¿El bosque mediterráneo chileno al borde del colapso? Evidencia de un análisis exhaustivo de riesgos") es el nombre que lleva el estudio donde Cueto trabajó junto al Laboratorio de Biodiversidad y Medio Ambiente de la Usach.
Diego Cueto explica que para obtener los resultados se tomaron tres ítems: las variables climáticas, como temperatura y sequía, y cómo el bosque responde a estas condiciones. "Y para cuantificar el impacto humano, lo que hicimos fue estimar el cambio de uso de suelo que ha habido entre los distintos periodos que nosotros evaluamos. Entonces, con esas tres áreas grandes tratamos de abordar integralmente variables humanas y climáticas y cómo ha afectado al bosque", afirma.
Agrega que en el extremo norte la distribución de este bosque fue afectado, principalmente, por el cambio climático y la degradación, mientras que en la zona central se evidenció un impacto por efectos del cambio climático y la actividad humana, muy exacerbada por el aumento de la cobertura agrícola.
Sobre la posibilidad de su recuperación, Cueto indica que "de forma autónoma creemos que sería muy difícil que se pueda recuperar. Tendrían que hacerse intervenciones humanas, como ya las están proponiendo varios proyectos, como las contribuciones determinadas a nivel nacional y los planes de restauración del paisaje del Gobierno, que planean reforestar con especies nativas. En la zona centro hay que implementar también políticas públicas por la expansión de la agricultura, entonces necesitamos tener lugares que sean habilitados para ese fin y otros que nosotros podamos preservar".