Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Biogás en Cascaritas

Biogás en Cascaritas

Cómo aprovechar los residuos agroindustriales para generar energía.



Cuando se escucha la expresión “energías renovables no convencionales” (ENRC), por lo general se vienen a la mente imágenes de molinos eólicos o paneles solares cubriendo grandes extensiones de terreno. No obstante, las fuentes renovables son mucho más que eso.

Junto con las tecnologías que utilizan los recursos naturales de forma directa, como el sol, el viento, la fuerza del mar o el calor de la Tierra, existen tecnologías que para generar energía aprovechan los desechos de procesos productivos.

Este es el caso del biogás, un gas combustible que se genera por la acción de microorganismos (bacterias) que, en un ambiente carente de oxígeno (digestión anaeróbica o anaerobia), degradan materia de origen orgánico. De esta forma, se obtiene una fuente ERNC de bajo costo, desarrollada con éxito en varios países del mundo.

El biogás se puede generar a partir de materia orgánica propiamente tal –como estiércol animal–, residuos agroindustriales y aguas residuales. Puede usarse para reemplazar combustibles fósiles en aplicaciones térmicas y, después de determinados tratamientos, también para generación de electricidad y en sistemas de cogeneración.

Mayor Potencial

Felipe Kaiser, Gerente de la División Energías Renovables de SK Ecología y doctorado en Biogás, destaca que los residuos agroindustriales son los que tienen el mayor potencial para la producción de biogás. Como ejemplo, señala que por cada tonelada de grasa de plantas faenadoras se puede obtener hasta 600 metros cúbicos del combustible.

El diseño de una planta de biogás está compuesto por tres áreas, cada una de las cuales corresponde a distintas etapas del proceso. Primero, está la fase del manejo de sustratos, en la que los residuos se someten a una preparación. “Hoy, la tecnología de biogás disponible nos permite tratar sustratos húmedos y sólidos”, subraya el ingeniero.

Y agrega: “Para ello, se aplican sistemas de molienda e incorporación de los sustratos sólidos al sistema anaerobio, como también disponemos de distintas tecnologías para introducir Riles (residuos industriales líquidos), lodos y purines al sistema”.

Después viene la etapa de producción de biogás. Aquí, el proceso productivo se desenvuelve de modo continuo, ya que la planta de biogás se alimenta con una frecuencia estimativa de una vez cada 10 minutos. “Entra un volumen preciso y con eso se obtiene una producción de biogás y otra de metano muy parejas en el tiempo”, comenta.

En esta fase, además, se diseñan los procesos de fermentación y post fermentación. “Lo que se busca con este diseño es que las dos primeras fases se desarrollen en un ambiente adecuado, que es más ácido, en el primer reactor (denominado fermentador o digestor), y que las etapas tercera y cuarta (acetogénesis y metanogénesis), que requieren un pH mayor, se realicen en el otro reactor. Por eso a ese equipo se le denomina post fermentador”, explica Felipe Kaiser.

Y añade: “Con esto se logra que la digestión anaerobia ocurra más rápido y, por lo tanto, el resultado es que la planta sea más pequeña y así pueda reducir el costo de la inversión”.

Posteriormente, la tercera etapa de una planta de biogás consiste en la línea de uso que se dará al combustible.

Al respecto, el ingeniero comenta que SK Ecología diseña instalaciones que contarán con motores cogeneradores. “Es decir, que junto con producir energía eléctrica vamos a hacer una recuperación del sistema de refrigeración del motor, tanto de sus camisas como también efectuaremos una recuperación térmica de los gases de escape”, explica.

Lea este artículo completo en InduAmbiente N° 144 (enero-febrero 2017), págs. 18-20.