Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Cultivos Responsables

Cultivos Responsables

Centros salmoneros muestran mejoras en la gestión de alimentos y residuos.



De naranjo a castaño oscuro varió el panorama de la industria salmonera nacional con el contagio masivo por Virus ISA que sufrieron muchos planteles de cultivo en 2007. La enfermedad recién pudo erradicarse casi totalmente en 2010, debilitando la productividad e imagen de un sector que crecía a grandes tasas antes de la aparición del grave problema.

Aunque la Anemia Infecciosa del Salmón ha tenido algunos brotes aislados, incluso en 2014, la salmonicultura chilena atraviesa otra vez por un buen momento. Esto no es fruto de la casualidad, sino consecuencia de importantes mejoras sanitarias y ambientales implementadas al interior de los planteles de cultivo, principalmente.

Pérdidas de Alimento

La contaminación del fondo marino a causa de las fecas, alimentos, remedios y otros productos derivados del cultivo de salmones, ha sido por muchos años un dolor de cabeza para sus productores y motivo de numerosas denuncias por parte de grupos ambientalistas.   

En particular, la pérdida del alimento es un problema que la industria salmonera ha ido solucionando paulatinamente. Respecto a medidas de control, un proyecto del rubro que hoy se tramita en el Sistema de Evaluación ambiental señala: “Antes de iniciarse la operación del centro de cultivo serán instalados sistemas de detección de alimento. Bajo un concepto preventivo, el Titular optimizará el proceso de alimentación, reduciendo al mínimo las perdidas por este concepto, resguardando la sustentabilidad del sitio de emplazamiento”.

Su Declaración de Impacto Ambiental también plantea que, considerando el desarrollo de la industria alimenticia en los últimos años, traducido en un aumento de la digestibilidad del alimento y otras mejoras, “se estima que aproximadamente el 5% de éste se elimina como producto fecal. Por otro lado, el desarrollo de tecnología asociada a los sistemas de alimentación ha reducido significativamente la pérdida por concepto de alimento no consumido, estimándose que hoy no supera el 2%”.

El documento agrega que, según los proveedores de alimentadores automáticos, la pérdida de alimento no debiera ser mayor al 1% del total del producto entregado siempre que se utilice bajo las recomendaciones del fabricante.

Haciendo una evaluación de los progresos en este campo, Ximena Rojas, Jefa del Área de Medio Ambiente del Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal), asegura que “durante estos últimos años la industria ha estado orientada a mejorar las tecnologías disponibles para el control de la alimentación. Estos avances tienen que ver con el perfeccionamiento de las imágenes de control de las cámaras submarinas y con estrategias de ubicación de las mismas. Lo anterior, permite ejercer una mayor vigilancia sobre el proceso de alimentación por unidad de cultivo, disminuyendo las pérdidas de alimento y, por ende, la acumulación de materia orgánica en el fondo”.

Avances en la Gestión

En el ámbito de la gestión, la profesional revela que la industria salmonera ha evaluado e implementado diferentes estrategias de alimentación, las cuales difieren entre compañías. Dentro de ellas, durante el último tiempo se ha estado aplicando una “alimentación dedicada” a cada unidad de cultivo. “Su tendencia se ve reflejada en el uso de las llamadas ‘micro raciones’, que más que a su tamaño se refiere a dividir la ración diaria en múltiples fracciones al día, generando un perfil de alimentación más acorde a la apetencia efectiva de los peces. Con esto se busca seguir los ritmos de alimentación y así obtener mejores conversiones”, afirma.

Lea este artículo completo en Revista InduAmbiente N° 130, páginas 114 a 116.