Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

El Poder de la Biomasa

El Poder de la Biomasa

Fundamental en la oferta de energía primaria en Chile, la biomasa sigue teniendo un uso creciente a nivel industrial y domiciliario.



Si de protagonismo se trata, la biomasa tiene poco que envidiarle al petróleo en Chile. De hecho, de acuerdo al Balance Nacional de Energía 2024, esta alternativa orgánica representa aproximadamente un 27% de la matriz de oferta de energía primaria -la participación que tienen los energéticos capturados directamente de recursos naturales en el consumo total-, situándose levemente por debajo de los derivados del petróleo.

Respecto a su uso, el 48% de la biomasa se destina a la generación de electricidad, mientras que el resto se distribuye entre los distintos sectores de consumo final, como industria, minería, comercial, público y residencial.

Daniela Espinoza, gerenta de la Asociación Chilena de Biomasa (AChbiom), aporta otros datos: "La biomasa -incluyendo la sólida, el licor negro y el biogás- representa aproximadamente un 15% del consumo en el sector de industria y minería. En términos de evolución, este porcentaje se ha mantenido relativamente estable en los últimos años. No obstante, se observa un interés creciente por parte de distintas industrias en incorporar biomasa como alternativa a los combustibles fósiles, considerando que es una fuente renovable y de alta disponibilidad".

Indica, asimismo, que a nivel domiciliario esta fuente es el principal combustible destinado a la calefacción del centro sur del país, con un consumo al alza de pellet de biomasa.

Aunque en la Corporación Chilena de la Madera (Corma) no tienen una cuantificación precisa, Antonio Minte, su gerente general, afirma que se observa un crecimiento en el uso de biomasa en la industria, lo que "se explica principalmente por el recambio de calderas que anteriormente operaban con carbón o diésel. Actualmente, la biomasa industrial tiene un posicionamiento importante, representando cerca del 20% de la energía utilizada en este sector en Chile. Este porcentaje está impulsado, sobre todo, por la industria de la celulosa, aunque cada vez más sectores con altos requerimientos térmicos la están adoptando como una alternativa eficiente y sostenible para la generación de calor y vapor".

Mayoritariamente forestal

Aunque las fuentes de biomasa son diversas, las principales provienen de la cadena de la industria forestal, como los remanentes de cosecha y los subproductos industriales de aserraderos y plantas de tableros. También existe un crecimiento en el uso de residuos provenientes de cultivos frutales y agrícolas.

El ejecutivo de Corma agrega: "Su principal aplicación es la generación de energía térmica, especialmente en contextos donde la electricidad resulta más costosa y las alternativas más competitivas siguen siendo combustibles fósiles como gas natural, GLP o diésel. Aunque la biomasa tiene espacio para seguir aumentando su participación, dada la meta de carbono neutralidad de Chile, este crecimiento presenta desafíos, ya que avanzar de un 20% a un 21% implica una complejidad mayor que pasar de 0 a 1%, pese a representar la misma variación porcentual".

Antonio Minte"Hoy, las energías solar y eólica están lejos de alcanzar el nivel de aporte de la biomasa, especialmente en la generación térmica", señala Antonio Minte.

Daniela Espinoza coincide en que la biomasa más utilizada proviene de la industria forestal, a partir de subproductos y residuos generados en distintas etapas de la cadena, como astillas, aserrín, viruta, corteza y residuos de cosecha. No obstante, plantea que "el uso de biomasa agrícola es poco visible en las estadísticas, ya que los residuos de podas y otros desechos de la industria frutícola son utilizados en muchos casos para autoconsumo energético dentro de las propias empresas".

Sobre sus aplicaciones industriales, concretamente para la generación de energía térmica, destaca su empleo en secado, generación de vapor y calefacción de procesos, así como también en grandes calderas de generación eléctrica y en sistemas de cogeneración.

José Ponce, socio de Solartex, en un artículo técnico publicado en el blog de la empresa, destaca tres aplicaciones prácticas de esta fuente energética:

• Calefacción y climatización distrital: En el sur chileno, varios municipios han implementado redes de calefacción distrital alimentadas por astillas de madera, optimizando la eficiencia térmica mediante sistemas de Scada y smart meters que supervisan el consumo en tiempo real.

• Producción de biogás: La digestión anaeróbica permite transformar residuos orgánicos urbanos y estiércol en biogás, que puede emplearse para generación eléctrica o como combustible vehicular. "En zonas agrícolas, los sistemas híbridos que integran biogás con paneles solares y baterías ofrecen una solución energética autónoma", acota.

• Procesos industriales: Las plantas procesadoras de alimentos, fábricas de papel y aserraderos pueden aprovechar sus propios desechos como fuente de calor industrial, reduciendo costos energéticos y dependencia de gas o petróleo.

Grandes ventajas

Junto con ser un recurso versátil, que aporta soluciones tanto para la generación de calor como de electricidad, y de manera simultánea a través de la cogeneración, la biomasa "es una energía gestionable, capaz de proveer suministro continuo, lo que resulta especialmente relevante en el ámbito eléctrico, donde complementa a fuentes variables", resalta Daniela Espinoza.

Desde una mirada ambiental, la gerenta de AChbiom añade que "la biomasa es una fuente renovable, por lo que reduce emisiones de gases de efecto invernadero y aporta un atributo verde. Y utilizada con tecnologías adecuadas, es plenamente compatible con las exigencias ambientales vigentes, incluyendo los planes de prevención y descontaminación atmosférica".

Además, al ser un recurso local, entrega una mayor estabilidad en los costos y seguridad en el suministro, aspectos especialmente relevantes en el contexto actual de volatilidad en los precios de energéticos importados.

Daniela EspinozaDaniela Espinoza comenta que parte del quehacer de AChbiom es posicionar la biomasa "como una solución energética sostenible, segura y estratégica" para la carbononeutralidad.

Antonio Minte pone de relieve esos mismos atributos y también iniciativas con este recurso que van más allá de la generación energética: por ejemplo, la valorización de subproductos como las cenizas para la producción de biofertilizantes, o la captura de dióxido de carbono (CO2) biogénico como insumo para industrias emergentes como la del hidrógeno verde.

Luego va más allá: "Otra oportunidad relevante para Chile es el aprovechamiento del calor residual. En muchos casos, estas instalaciones generan más calor del que se utiliza, el cual podría destinarse a sistemas de calefacción para comunidades cercanas a las industrias. Este modelo ya se aplica en otros países, pero en Chile su desarrollo ha sido limitado pese a intentos previos, debido a la falta de continuidad en las políticas públicas y a barreras normativas. Con ciertos apoyos internacionales esta alternativa podría contribuir significativamente a reducir la contaminación en la zona centro sur del país", detalla.

Potenciar cadenas

La biomasa ¿puede seguir ganando protagonismo en la transición energética? Para el gerente de Corma, eso es posible solo si "se fortalecen las cadenas productivas del sector forestal, que además generan beneficios adicionales como empleo, recuperación de suelos y captura de carbono. En este contexto, Chile debe retomar el impulso a la forestación y poner en valor el rol de los bosques en la provisión de biomateriales, bioproductos, bioenergía y servicios ecosistémicos. Difícilmente se encuentran otras actividades productivas con un conjunto de atributos tan amplio y estratégico".

Daniela Espinoza, en tanto, considera que esta fuente energética tiene potencial para ampliar su aporte a la matriz, "especialmente en aquellos sectores donde la electrificación no resulta costo-eficiente o es más compleja, como en los procesos industriales. Además, más allá de su uso tradicional en procesos de combustión, la biomasa puede utilizarse en la producción de biocombustibles sólidos, líquidos y gaseosos, capaces de sustituir combustibles fósiles en distintos sectores. Y es relevante su potencial de integración con nuevas industrias, como la del hidrógeno verde, así como en la captura y uso de CO2 biogénico", manifiesta.

Para que la biomasa aumente su demanda en AChbiom creen necesario superar las siguientes brechas:

• Avanzar en la implementación efectiva de la Ley de Biocombustibles Sólidos.

• Fomentar el recambio hacia equipos más eficientes y de bajas emisiones. En esa línea, abogan por la creación de instrumentos que permitan la reconversión energética en el sector industrial.

• Consolidar un mercado de carbono.

• Revisar instrumentos como los impuestos verdes aplicables a calderas de biomasa.

• Promover la reforestación, el manejo sostenible y el apoyo a pymes del sector, lo que es clave para el crecimiento de la bioenergía en Chile.

José Ponce, en tanto, apunta a la integración de esta opción energética: "La biomasa puede coexistir con la energía solar, los sistemas eólicos y las baterías, conformando redes híbridas estables. Por ejemplo, un invernadero podría funcionar con energía solar diurna y calderas de biomasa nocturnas, gestionadas por un software de control remoto", ejemplifica.

Autoabastecimiento

Una de las empresas que más ha apostado por la generación de energía a partir de biomasa forestal es Arauco. En el documento "Hoja de ruta climática para el sector privado en Chile 2025-2035" se expone que esta compañía, hace ya más de 20 años, tomó la decisión de producir ERNC como parte de su estrategia de sostenibilidad y competitividad. Para eso, implementó una estrategia de valorización de la biomasa para la autogeneración de energía limpia, transformando un residuo en un recurso estratégico. La solución se basa en:

• Uso de biomasa propia: Proviene principalmente de los residuos de la cosecha forestal (biomasa forestal) y del licor negro, un subproducto del proceso de producción de celulosa (biomasa industrial).

• Inversión en tecnología: Invirtió en la construcción y modernización de calderas de biomasa y turbinas de vapor en sus plantas industriales. Estos equipos permiten generar energía térmica (vapor) para los procesos productivos y, simultáneamente, energía eléctrica renovable.

• Inyección de excedentes: El sistema genera más energía de la que la compañía consume. Este excedente de energía limpia es inyectado al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), contribuyendo a la descarbonización de la matriz energética del país.

En el caso de CMPC, la otra megaempresa forestal que opera en Chile, su Reporte Integrado 2024 señala que el negocio de celulosa concentraba a ese año el 79,96% del consumo total de energía de la compañía. Para eso, optimiza el uso de licor negro y aprovecha el 100% del metanol generado en sus operaciones. "Así, las plantas se autoabastecen con energía renovable proveniente de biomasa", asegura el texto.

DATOS:

608
Megawatts aporta la biomasa al Sistema Eléctrico Nacional, representando el 1,6% de la potencia neta total. En pruebas hay otros 3 MW y aprobados 338 MW.

8
Plantas industriales de Arauco producen, aproximadamente, 870 MW a partir de biomasa. De estos, 337 MW se aportan al Sistema Eléctrico Nacional.

Artículo publicado en InduAmbiente n° 199 (marzo-abril 2026), páginas 54 a 57.