Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Sensores Humanos para la gestión de riesgo

Susana Zúñiga
Presidenta de la Fundación Sensores Humanos



Susana Zuniga
Mucho antes de la existencia de satélites, instrumentos de predicción o modelos numéricos, los pueblos originarios y comunidades locales desarrollaron formas propias de observar la naturaleza. Cambios en el comportamiento del mar, de los animales, del viento, entre otras, eran interpretados como señales de alerta frente a temporales, marejadas, inundaciones, erupciones volcánicas o tsunamis. No se trataba de supersticiones, sino de conocimientos construidos durante generaciones a partir de la experiencia y la memoria territorial.

Sin embargo, gran parte de estos saberes han sido desplazados por una mirada exclusivamente técnica de la gestión del riesgo. En la práctica, las decisiones continúan concentrándose principalmente en organismos científicos y estatales, mientras las comunidades suelen participar solo como receptoras de información y no como actores capaces de aportar conocimiento relevante para la prevención.

El problema no es la ciencia, gracias a ella existen sistemas de monitoreo y alertas tempranas que hoy salvan miles de vidas. El desafío aparece cuando se instala la idea de que solo el conocimiento técnico es válido y que otras formas de comprender el territorio carecen de valor.

Frente al aumento de desastres asociados al cambio climático, esta separación resulta cada vez más insuficiente. Las amenazas son territoriales y las respuestas también deben serlo. Las comunidades poseen información local que muchas veces no aparece en los mapas ni en los instrumentos: conocen muy bien el territorio donde viven, las zonas históricamente expuestas y comportamientos anómalos de la naturaleza, entre otras.

En distintos países latinoamericanos ya existen experiencias que integran el trabajo científico con el conocimiento comunitario. En Ecuador, los Vigías del Volcán Tungurahua participan activamente en sistemas de monitoreo local, fortaleciendo la comunicación entre habitantes y organismos técnicos. En Bolivia, monitores indígenas trabajan junto a herramientas satelitales y sistemas GPS para verificar focos de incendios y alertar tempranamente a las autoridades.

Chile necesita avanzar hacia una gobernanza del riesgo más participativa, donde las comunidades no sean vistas únicamente como población vulnerable, sino también como portadoras de conocimiento territorial. Escuchar a quienes habitan diariamente los territorios puede transformarse en una herramienta clave para anticipar desastres y fortalecer la adaptación frente al cambio climático.

Como Fundación Sensores Humanos buscamos impulsar una Red de Sensores Humanos en Chile: personas dentro de las comunidades que, gracias a su estrecha conexión con la naturaleza, tienen la capacidad de percibir señales tempranas ante posibles amenazas naturales, y así fortalecer el rol de las comunidades como actores clave en la prevención y gestión del riesgo.

Tal vez el desafío no sea escoger entre ciencia o saberes ancestrales, sino aprender a construir puentes entre ambos para avanzar hacia comunidades más preparadas.