Martes 20 de octubre de 2026.- Ante el creciente volumen de residuos textiles que genera la región de Valparaíso, que solo en 2025 alcanzó 57 mil toneladas, la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), en conjunto con actores públicos y privados, impulsa una alternativa biotecnológica orientada a su tratamiento y valorización. Se trata del proyecto "Propuesta de diseño de planta piloto para el tratamiento ecológico de residuos textiles", liderado por la Dra. Marcela Carvajal, académica del Departamento de Ingeniería en Diseño e investigadora del Centro de Biotecnología "Dr. Daniel Alkalay Lowitt" de la USM.
La iniciativa, financiada a través del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD) del Gobierno Regional, surgió ante el desafío que representa la disposición final de estos residuos, en un escenario en que rellenos sanitarios de la región, como El Molle y San Pedro, enfrentan una presión creciente sobre su capacidad.
La industria textil, además, se encuentra entre las actividades que generan un importante impacto ambiental, tanto por sus procesos productivos como por la generación de residuos con bajos niveles de valorización. En este contexto, la propuesta de la USM busca aportar desde la ciencia, la biotecnología y la ingeniería al desarrollo de alternativas que permitan disminuir la carga que actualmente reciben los rellenos sanitarios.
Solución desde la biotecnología
En este marco, la Dra. Carvajal creó Goodbye Tex, una solución biotecnológica basada en un consorcio de bacterias y hongos capaz de biodegradar, de manera controlada, distintos tipos de fibras textiles.
Los resultados obtenidos en condiciones de laboratorio muestran avances particularmente relevantes en el tratamiento de textiles de algodón. Mientras estos materiales pueden tardar entre 1,2 y 1,5 años en degradarse en condiciones convencionales, los ensayos desarrollados por el equipo han permitido reducir este periodo a entre cuatro y seis meses bajo condiciones controladas, logrando su transformación como enmienda de uso agrícola en solo un mes.
En el caso del poliéster, cuya degradación puede extenderse por alrededor de 200 años, los ensayos realizados han permitido observar un debilitamiento del tejido bajo las condiciones controladas del prototipo, abriendo nuevas posibilidades para avanzar en su tratamiento.
Del laboratorio a una planta piloto
El desarrollo contempla cuatro hitos principales. El primero corresponde al diseño experimental, etapa en la que se estudian las condiciones necesarias para optimizar el proceso de biodegradación en condiciones de mayor escala. Posteriormente, se contempla el diseño de una planta piloto, que permitirá llevar los resultados obtenidos a una escala industrial.
Una tercera etapa considera la instalación de prototipos para la biodegradación textil en la Municipalidad de Casablanca y en el Servicio de Aduanas de Valparaíso, con el propósito de evaluar la aplicación de la tecnología en contextos reales de generación y acumulación de residuos textiles.
Finalmente, el proyecto contempla la creación de una red de colaboración urbana que integre a municipios, empresas y organizaciones no gubernamentales para transferir el conocimiento desarrollado y promover su vinculación y una gestión más sostenible de estos residuos en la comunidad.
La iniciativa reúne a un equipo multidisciplinario de las áreas de ciencia e ingeniería, junto con instituciones asociadas como Ilustre Municipalidad de Casablanca y el Servicio Nacional de Aduanas de Chile. También participan Gotschlich & Gotschlich Consultores y Smart Reactor, fortaleciendo la articulación entre el ámbito académico, público y privado.

